lunes, 14 de mayo de 2018

¿Por qué ha vuelto a crecer el envío de SMS?

Los smartphones “han matado” muchas cosas o, por lo menos, han complicado la vida a esos negocios y productos. Hablamos de las cámaras de fotos compactas, los GPS para el coche… y los mensajes cortos o SMS. Hace unos años eran los auténticos protagonistas, pero entonces llegaron los smartphones, WhatsApp y otras aplicaciones para dejarlos en el olvido. Sin embargo, el envío de SMS vuelve a crecer después de 9 años ¿por qué?

Según podemos leer en elEconomista, se ha producido un repunte en el uso de los SMS según las estadísticas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este se produce después de nueve años seguidos de caídas de tráfico e ingresos de este mercado que ya se consideraba muerto y enterrado (pese a los intentos de Google o los operadores por resucitarlo a su manera).

Los SMS vuelven a repuntar después de 9 años
El repunte de los SMS se registró durante el último trimestre de 2017 y está relacionado directamente con el tráfico offnet, es decir, el generado por el envío de mensajes cortos de texto entre diferentes operadores. Este milagro pasa por los envíos automatizados de SMS que realizan las empresas a sus clientes.

Un simple vistazo a la aplicación de mensajes de nuestros teléfonos móviles nos permite constatar esta realidad. La clave para una operación en el banco, mensajes de confirmación, autenticación en dos factores con SMS, promociones de empresas, avisos de bonos agotados, recordatorios de citas…

Los SMS se han convertido en un servicio vital para muchas otras empresas, lo que está provocando un aumento en su tráfico y facturación. Evidentemente, los envíos entre particulares siguen cayendo, pero estos envíos automáticos pueden llegar a convertirse en una salida para los SMS, que se resisten a morir y desparecer para siempre.

La tendencia global del mercado habla de una caída del 2,7% en tráfico y el 18% en ingresos. Para que nos hagamos una idea, el mercado de los SMS superaban los 1.600 millones de euros en el año 2016 con un gasto anual per cápita superior a los 40 euros. A finales de 2017, ese gasto es de 2,6 euros al año. Esto refleja perfectamente la caída a los infiernos de los SMS que han visto, en los envíos automatizados, una forma de seguir siendo relevantes.



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