domingo, 24 de junio de 2018

10 películas que, por la tecnología, serían diferentes si se filmaran en la actualidad

Hay películas por las que no pasan los años. Nos siguen pareciendo divertidas, románticas o emocionantes. El problema es que, aunque parezca que son eternas, el tiempo, de alguna manera, sí que deja su huella en ellas. ¿A qué nos referimos? A que las tramas de los mismos ‘films’ no tendrían el mismo sentido si se escribieran hoy, con una revolución tecnológica que no hace más que darnos alegrías en forma de ‘gadgets’ y acortando distancias en cuestiones de comunicación. Teléfonos inteligentes, servicios de mensajería e incluso GPS servirían para sacar de apuros a nuestros protagonistas, unos trucos muy fáciles que echarían a perder toda la magia. Recordamos diez de estas películas y por qué hoy no tendrían tanto sentido:

Galería de imágenes para desmemoriados


Por ejemplo, los tatuajes del amnésico Leonard Shelby (Guy Pearce) en ‘Memento’ tendrían menos sentido si hoy tuviera un ‘smartphone’. Le bastaría con uno que dijera algo así como: “Mira el móvil”. En vez de que la piel sufriera, podría registrar sus recuerdos en notas de voz o en imágenes que revisara con comodidad, sin necesidad de un espejo. Incluso, podría subirlas a la nube para revisarlas en cualquier momento. Por facilidades que no quede. Eso sí: primero el bueno de Leonard tendría que acordarse de dónde ha guardado el móvil…

Un buen buscador para encontrarlo

En ‘Algo para recordar’, Annie (Meg Ryan) se interesa al oír a un hombre que llamó al consultorio radiofónico que escucha. Solo tiene tres datos: Sam, arquitecto y Chicago. La película es de 1993, y por aquel entonces no teníamos los potentes buscadores y tecnología de Google o Facebook. Si la película se estrenara hoy, dar con el arquitecto Sam de Chicago sería más fácil: habría encontrado la página web de su estudio, o habría preguntado más información personal sobre él en las redes sociales… 


Consulta mi currículum en LinkedIn

Algo parecido le hubiese pasado a nuestro siguiente protagonista. Estrenada en 1959, ‘Con la muerte en los talones’ comienza cuando el publicista Roger O. Thornhill (Cary Grant) es confundido con un espía de la CIA. Metido en problemas, tendrá que viajar por todo Estados Unidos para huir de quienes desean asesinarlo y para resolver el lío en el que se encuentra. Un argumento muy atractivo… que en el siglo XXI no tendría mucho recorrido. Si esto le pasara en 2018, a Thornhill le bastaría con enseñar su perfil en LinkedIn y su porfolio web para demostrar que es otra persona.

¿Dónde están los niños?

Los que vieron ‘Parque Jurásico’, la primera película de la saga iniciada por Steven Spielberg, y cuya quinta entrega (‘Jurassic World’ dirigida José Antonio Bayona) se acaba de estrenar, quizá recuerden cómo los protagonistas se perdían cada dos por tres para desesperación de sus compañeros de desventuras. Por fortuna, los iban encontrando como por arte de birlibirloque, porque para eso eran los buenos. Pero hoy lo tendrían más fácil si, en vez con un reloj calculadora, todos fueran cargados con un ‘smartwatch’ con GPS o; incluso, y si nos ponemos exquisitos, con un teléfono satélite con geolocalización,por aquello de la tradicional falta de cobertura en las islas desiertas. Eso sí, la intriga y la emoción serían menores.

Siempre nos quedará París… y tu número de teléfono

En ‘Casablanca’, Ilsa (Ingrid Bergman) y Rick (Humphrey Bogart) protagonizan una de las escenas más conocidas de la historia del cine: la despedida de los dos viejos amantes y ese “siempre nos quedará París”, la ciudad en la que ambos vivieron su amor. ¿Se volverían a encontrar algún día? No lo sabemos, pero si la película se hubiera rodado hoy en la despedida se podían haber intercambiado los números de móvil para guasapear y seguir manteniendo el contacto. También cambiaría el “Tócala otra vez Sam”, donde ya no estaría Sam (que abría encontrado otro trabajo en Jobtoday más cerca de casa) y en su lugar habría un altavoz inalámbrico, capaz de resistir todas las canciones en bucle que un Rick emponzoñado de amor quisiera ponerle desde su Spotify.


‘El club de los cinco’, convertido en una película de autor

‘The Breakfast Club’, en su versión original, es una de las películas más icónicas de los años 80. Las aventuras y desventuras de cinco adolescentes que tienen que pasar un sábado castigados en clase serían muy diferentes con los dispositivos móviles inteligentes. Suponiendo que no se los confiscaran, podrían pasar las horas mensajeando, viendo las suscripciones de sus ‘youtubers’ favoritos y deseando que estuvieran con ellos en el aula… A no ser que eso sirviera para crear alguna trama interesante (¿alguien les chantajearía a través del chat secreto de Telegram?), la hora y media de duración se convertiría en una aburrida película de arte y ensayo sobre cinco jóvenes pasando el rato en silencio en un aula.

El teléfono inteligente, al rescate de Kevin

Todos recordamos la premisa de ‘Solo en casa’. La familia de Kevin se va de vacaciones y se olvida al pequeño en el hogar. Eso pasaba en 1990, cuando no sabíamos nada de los ‘smartphones’ y Macaulay Culkin no se había dado todavía al lumpen. Si hoy alguien se dejara a un hijo en casa, este podría comprobar al momento si el vuelo de su familia había salido ya o si había opciones de correr hacia el aeropuerto. Incluso, escribirse con ellos para saber dónde están. Y le quedaría tiempo incluso para comprar y vender unos satoshis de bitcoin. Además, todos podrían usar el teléfono para algo más analógico como es ponerse una alarma con la que despertarse bien temprano: si se dejaban al personaje de Kevin era porque iban con prisas al aeropuerto y se olvidaron de él.

“Trankilo, sty viva”

La adaptación cinematográfica que Baz Luhrmann hizo en 1996 de ‘Romeo y Julieta’ acercaba el mito shakesperiano al siglo XX. Si la hubiese filmado unos años después, en pleno apogeo de la tecnología de los teléfonos móviles, tendría que haberla adaptado mucho más. Julieta se tomaría el mismo brebaje que la haría parecer muerta, sí, pero habría avisado antes a Romero con un guasap o por lo menos un SMS para que supiera que continuaba viva y que en realidad quería casarse con él. Si no, no tendría sentido una adaptación a nuestra época y nos deberíamos conformar con la historia medieval.

“Dueño inquietante. Cerrar con pestillo antes de ducharse”

‘Psicosis’ se estrenó en 1960 y pronto se convirtió en un clásico del cine. Si Alfred Hitchcock la hubiese querido rodar hoy, tendría más problemas para hacerla verosímil. En la película, Marion Crane (Janet Leigh) huye con 40.000 dólares que ha robado a un cliente de la inmobiliaria en la que trabaja y decide pasar la noche en un motel que… en fin, ya sabemos lo que pasa después. En pleno siglo XXI, Marion, antes de parar en ese motel, habría mirado críticas y recomendaciones en los numerosos servicios web que existen en la actualidad. Y al haber encontrado comentarios como “hay un tipo muy raro en recepción” o con muy bajas puntuaciones por la cortina de la ducha, se hubiera pensado dos veces lo de pernoctar allí, a pesar de la lluvia. Pero claro, entonces no tendríamos película.

Tienes un… ‘match’ en Tinder

Hay incluso películas ya clásicas que usan algunas de las tecnologías que son una parte más de nuestra vida diaria, pero que 20 años después han quedado obsoletas. Y con una de ellas terminamos. Hablamos de los protagonistas de ‘Tienes un e-mail’, una de las comedias románticas por excelencia. Es finales de los 90 y los personajes de Tom Hanks y Meg Ryan se están conociendo ¡a través del correo electrónico!, como si esperar un e-mail delante del portátil durante días fuera el colmo del amor verdadero. A los ‘millennials’ esto les parecería muy obsoleto para la tecnología que ellos manejan. Hoy, si quieres ligar rápido con alguien basta con ver sus fotos en Tinder y hacerle un ‘match’. Y en cuanto te llegue la notificación en forma de gorgorito….¡a lo que surja!





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