miércoles, 6 de junio de 2018

Así se alarga la breve vida de una flor cortada

La duración de una flor está condicionada por los efectos del estrés fotooxidativo en el proceso de crecimiento de la planta, incluso durante la apertura de los pétalos, según un artículo publicado recientemente en la revista Plant Science. La investigación, que abre nuevos horizontes al diseño de productos para alargar la vida de las flores con interés económico en agricultura, está firmada por los expertos Sergi Munné-Bosch, Paula Muñoz y Míriam Briones, de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB), tal y como explican desde la institución académica en una nota.

Algunas condiciones ambientales extremas pueden causar estrés fotooxidativo en las plantas. Un proceso que provoca la síntesis de especies químicas reactivas de oxígeno (reactive oxygen species, ROS), la inhibición de la fotosíntesis y, en algunos casos, la senescencia o muerte celular. El nuevo trabajo se basa en el estudio del estrés fotooxidativo en las flores del género Lilium, que reúne más de un centenar de especies originarias de Japón y de gran valor en el sector comercial de las plantas ornamentales.

Los pétalos —hojas transformadas que forman las flores— son los primeros órganos florales que se deterioran, limitando la vida de la flor cortada. Para regular la longevidad de la flor, la mayoría de estudios se han centrado en el proceso de senescencia o muerte celular de las flores. Tal como explica Muñoz, «nuestro trabajo analiza por primera vez el proceso de la apertura floral como factor determinante de la vida de la flor cortada: si se retrasa la apertura, las flores llegarán más tarde a la fase de senescencia y su vida se alargaría más».

El género Lilium tiene coloración verde en los estadios iniciales del desarrollo —cuando la flor está cerrada— por la presencia de clorofilas. Cuando la flor se empieza a abrir, las clorofilas se degradan y se reduce la fotosíntesis. «En ese momento —detalla Muñoz—, tiene lugar un aumento del estrés fotooxidativo en la flor y se dispara la peroxidación lipídica, con la formación de especies reactivas de oxígeno».

La síntesis controlada de estas moléculas podría ayudar a regular la apertura de la flor sin afectar a su desarrollo, revela el estudio. «El descubrimiento podría abrir la vía al diseño de nuevos tratamientos en fases iniciales del desarrollo floral —antes de la cosecha— para alargar la vida de la flor, en sustitución de los tratamientos más tradicionales (con productos con azúcares, antimicrobianos o fitohormonas) aplicados antes o después de la venta a los clientes», detalla Munné-Bosch.




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