miércoles, 27 de junio de 2018

Lo estaban velando...¡y llegó vivito y coleando!

Los velatorios siempre son duros para los familiares y los seres queridos del difunto. Son momentos en los que la pérdida todavía se está asumiendo, en los que se intenta sobrellevar el dolor con la mayor entereza posible. La tranquilidad y los gestos de cariño son el mejor apoyo para los que pasan horas velando el cuerpo del fallecido. A veces ocurren cosas inesperadas, pero lo que jamás habíamos escuchado es que el muerto se presentase en su propio velatorio... vivito y coleando.


Este insólito suceso se ha dado en Santa Teresa (Paraguay), tal como relata el blog Unexplained Mysteries. La surrealista historia comenzó cuando una familia denunció la desaparición de Juan Ramón Alfonso Penayo, de apenas 20 años de edad. Según contaron a las autoridades de la zona, próxima a la frontera con Brasil, el joven había salido de casa días antes, sin explicar a nadie a dónde se dirigía. No había pista alguna sobre su paradero, ningún punto de inicio para la investigación policial.

Sin embargo, después de unas cuantas horas de búsqueda, los agentes encargados del caso informaron a los Penayo de que habían encontrado un cadáver incinerado cerca de su domicilio. Sus allegados no tuvieron más remedio que presentarse en la morgue para llevar a cabo un reconocimiento del cuerpo. Temían lo peor. La zona en la que residen es conflictiva, conocida por la actividad delictiva de bandas de narcotraficantes. Sus miedos parecieron confirmarse al visitar el depósito.

La familia de Juan Ramón aseguró que, en efecto, el cadáver hallado por la policía correspondía al joven. Dolidos pero resignados, organizaron el funeral y el entierro de los restos mortales. Pero durante el velatorio, en el hogar de los Penayo, ocurrió lo que nadie esperaba: Juan Ramón entró tranquilamente por la puerta. La sorpresa fue mayúscula para todos los presentes y también para el 'resucitado', incapaz de comprender qué estaba sucediendo.

Asumiendo la terrible equivocación, la policía recuperó el cadáver y lo devolvió a la morgue. Por el momento no se ha averiguado su verdadera identidad y será enterrado como anónimo si nadie lo identifica correctamente. Por otro lado, no ha trascendido dónde pasó Juan Ramón los días en que su familia llegó a darlo por fallecido. No estaba muerto, aunque tampoco se sabe si estaba de parranda.




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