domingo, 17 de junio de 2018

Los trabajadores rusos en el mundial de fútbol tienen la "obligación de sonreir"

Rusia invirtió muchos recursos para tener todo listo para la inauguración del Mundial. El día del comienzo del evento,  se celebró la ceremonia de apertura y la selección nacional le ganó a Arabia con un gran despliegue, aunque no todo "el trabajo" del país es tangible.

El gobierno también ha impartido clases para enseñar a los empleados de empresas como la FIFA, el Metro de Moscú o los Ferrocarriles a ser más amables y serviciales con los turistas.

Tal y como ha revelado la BBC, los empleados de estas compañías han recibido una formación por parte de psicólogos que les han enseñado a suavizar la imagen que dan, para no parecer antipáticos al 1,5 millones de turistas que Rusia espera recibir durante el evento deportivo.


Según esta información, las clases les enseñaron cómo sonreir y cambiar su 
actitud.  Es un tópico ampliamente extendido que aparece incluso en las guías para turistas: los rusos no sonríen. Los rusos son fríos y secos. A los rusos nada les hace mucha gracia y mucho menos tú, con tu cara de turista en la Plaza Roja posando con un gorro de pelo de nutria.

Estos "cursos para sonreir", son una estrategia para falsear la expresión en la nación de la eterna Resting Bitch Face -RBF-.

Ni en Rusia ni en ningún otro país de Europa del Este está bien visto que la gente sonría a los desconocidos. La causa es evidentemente sociocultural y es por eso mismo por lo que a los occidentales les incomoda tanto estar en un lugar en el que la cara de las personas de verdad exprese lo que sienten por dentro.

Lo máximo que se permiten los rusos es una media sonrisa, levantar ligeramente la comisura de los labios. Nada de enseñar los dientes. De hecho, ese tipo de sonrisa abierta en Rusia se conoce como “sonrisa americana” y se considera tan vulgar y vacía que su otro nombre es “sonrisa de caballo”.

Este cambio implica el desapego de los trabajadores a la cultura de su país. Sonreír en las calles rusas no es señal de cortesía ni de buena educación, sino todo lo contrario. La gente piensa que están riendo de ella o están siendo hostiles.

¿Quién es el gobierno para quitarles el derecho a no sonreír nunca?
La cadena británica ha ido un paso más allá y asegura que sonreír por la calle puede ser motivo de sospecha y llamar la atención de los cuerpos de seguridad del estado. De hecho, la directora de cine Yulia Melamed dice en el reportaje que ella misma fue parada por la policía en la calle sin ninguna explicación.

Al preguntar por el motivo, el agente le admitió que había sido por sonreir. En el Mundial debieron cambiar su política de detenciones.



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