jueves, 28 de junio de 2018

"Negra de mierda en este bus no vas"

"Tú en este bus no vas, tú te vas en el de tu tierra, negra de mierda", le dijo un guardia de seguridad a la joven cuando quiso subir a un autobús con sus amigas.

Una joven colombiana que reside en Portugal fue agredida e insultada en un acto de grosera discriminación racial la semana pasada, cuando quiso subir con sus amigas a un autobús de transporte público en la ciudad de Oporto.

Nicol Valentina Jiménez Quinayas, de 21 años de edad y cuya familia es de ascendencia caleña, disfrutaba de las tradicionales fiestas de San Juan y quedó con unas amigas para subir al bus que las llevaría de vuelta a casa la madrugada del pasado domingo.

Según explicó la madre de la joven, Angela Patricia Quinayas, "las chicas estaban en la parte de adelante de la fila", y su hija "las alcanzó ahí", pero la otra gente que hacía fila "se molestó y le pidió que se saliera". Entonces, Nicol Valentina "pidió perdón, y le preguntó a una señora si podía seguir adelante en la fila y ella le dijo que sí", relató Quinayas en declaraciones a Blu Radio.

Sin embargo, cuando se abrieron las puertas y la joven subió al bus con sus amigas, un guardia de seguridad privada, contratado por la empresa de transporte, la bajó de forma violenta.

La madre denunció que el hombre "no le pidió ni papeles", sino que, simplemente, "la haló por el brazo y le dijo: 'Negra, tú aquí no entras, no vas delante de nadie. Tú en este bus no vas, tú te vas en el de tu tierra, negra de mierda'", después de lo cual le dio "dos puños en la cara, la tumbó al piso, y le dio una patada en la cara". Como resultado, Nicol sufrió lesiones en el rostro y brazos.

"Nadie debería recibir un trato de ese tipo"

La madre de Nicol asegura que la joven ha sido ya víctima de varios actos de discriminación racial en ese país. En el último caso, tuvieron que abandonar el apartamento en el que vivían por amenazas de algunos vecinos.

"Hemos guardado silencio por miedo, pero esto que ocurrió nos motiva a decir 'no más'. Es lamentable que en pleno siglo XXI tengamos que escuchar cosas tan repugnantes", subrayó la mujer, para afirmar que "nadie debería recibir un trato de ese tipo", pues "el color y la nacionalidad no nos definen".

La familia, que reside en Portugal desde hace 18 años, presentó una denuncia ante las autoridades del país por este caso y pidió protección y asesoría al Gobierno colombiano ante los reiterados ataques racistas.




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