domingo, 10 de junio de 2018

No siempre lo tenemos en cuenta, pero estos productos también tienen fecha de vencimiento

No beberías leche en mal estado, pero otros productos cotidianos también se deterioran con el tiempo.

  • Asientos para auto Un asiento para auto sí puede salvar la vida de tu hijo, por lo que querrás asegurarte de que esté instalado correctamente y de que no haya pasado su fecha de vencimiento. Sí, cada asiento para auto tiene una fecha límite, y suele estar impreso en la parte inferior del mismo. La longevidad de un asiento para auto varía según la fecha de fabricación y la marca; algunas tienden a caducar después de seis a diez años.
  • Protector solar Es posible que tu protector solar no incluya una fecha de caducidad, pero no significa que sea eterno. De hecho, los expertos dicen que los filtros solares suelen ser efectivos por solo tres años, después de lo cual comienzan a perder su potencia. Se recomienda anotar la fecha de compra en la botella: así sabrás que debes desecharla cuando cumpla tres años. Algunos bloqueadores solares sí tienen una fecha de vencimiento, así que revisa bien la botella o la caja donde venga.
  • Aceite de motor No hay nada de malo en aprovechar las ofertas para abastecerte de aceite de motor, pero toma en cuenta que quizá no soporte más de cinco años, dicen los expertos. En ese punto, el aceite puede comenzar a separarse y su consistencia puede cambiar, comprometiendo su desempeño.
  • Bolsas de té Si bebes té solo cuando estás enfermo, las bolsitas en tu despensa quizá no sean tan potentes como cuando estaban frescas, dicen los expertos. Si bien el té no se echará a perder, puede perder calidad después de dos años, según los fabricantes. nserva el té por más tiempo almacenándolo en el congelador.
  • Gafas para sol No te molestes en buscar una fecha impresa en el armazón, pues no la encontrarás. Además de proteger tus ojos del resplandor, las gafas para sol bloquean los dañinos rayos UV que podrían causar cáncer o cataratas. Desafortunadamente, las gafas para sol se vuelven menos efectivas para bloquear la luz UV a medida que pasa el tiempo, según los investigadores de la Universidad de Sao Paulo, en parte por el desgaste que puede dañar las lentes.
  • Pintura Si amas las manualidades o vives en tu propia casa, es probable que tengas muchas latas viejas de pintura en el sótano o la cochera. Quizá no tengan una fecha de caducidad, pero eso no significa que puedas esperar los mejores resultados cada vez que las uses. De hecho, los expertos en pintura recomiendan deshacerse de cualquiera que haya estado abierta durante dos o cuatro años. Sin abrir, la pintura a base de aceite se mantendrá en buen estado durante aproximadamente 15 años; la pintura a base de látex, por 10 años. Independientemente del tiempo, siempre desecha cualquier pintura que esté mohosa, seca o tenga grumos.
  • Pasta dental La pasta de dientes no es una buena candidata para comprar a granel, aunque la fecha de caducidad de un tubo depende del fabricante y la marca. Algunas, por ejemplo, suelen ser buenas por solo dos años después de la fecha de fabricación. Si tienes tubos más viejos, considera usarlos para proyectos domésticos, como quitar marcas de zapatos o limpiar la plancha.
  • Jabón en barra Esperas que el jabón te deje absolutamente limpio, pero quizá no haga tan buen trabajo si ya pasó cierto tiempo. Algunas barras de jabón tienen fechas de caducidad, pero de carecerla, los expertos recomiendan almacenarlas no más de tres años. Las barras de jabón muy viejas lucen grietas y resecas.
  • Peróxido de hidrógeno Esa botella oscura tiene una vida útil sorprendentemente corta. Sin abrir, durará tres años, pero pierde su eficacia seis meses después de que abras la tapa y la expongas al aire. Si no sabes si reemplazar tu botella vieja, vierte un poco en el fregadero; si burbujea, sabrás que su contenido todavía está bien.
  • Tenis para correr ¿Tus tenis han visto días mejores? Es hora de cambiarlos. Entre más te ejercites con el mismo par, más se desgastará la amortiguación; esto significa que no podrás correr tan eficientemente e incrementará tu riesgo de lesiones. La mayoría de los zapateros recomiendan reemplazar el par después de correr de 480 a 965 kilómetros con ellos. Es un rango amplio, así que presta atención a cómo se sienten: la mayoría de los corredores notarán cuándo sus zapatos se han agotado, dice el desarrollador de calzado Altra Golden Harper al New York Times .
  • Cascos Como la única cosa entre una lesión en la cabeza y tú, un casco debe encontrarse en condiciones óptimas. Pero un casco viejo que ha estado expuesto a los elementos podría no ofrecerte la protección que necesitas. La sal en el sudor corroe los materiales del casco, mientras que el sol afecta al plástico. Los ciclistas serios deben reemplazar su protección cada dos años, mientras que los que se suben a la bicicleta de vez en cuando pueden esperar cuatro años antes de adquirir uno nuevo.
  • Repelente de insectos No se sorprendas si te pican los mosquitos después de rociarte con un repelente que compraste hace años. Mientras lo mantengas lejos del calor o del frío extremos, durará unos tres años. Después de ese tiempo, el producto comienza a descomponerse lentamente y perderá su eficacia. Si no puedes recordar cuándo compraste la botella, quizá sea mejor comprar una nueva.
  • Rímel Los expertos recomiendan desechar el rimel tres meses después de abrirlo. Podría estar contaminado con bacterias, y acercarlo a tu ojo lo colocaría en riesgo de infección. Si la fórmula se seca antes de que transcurran tres meses, tíralo de todos modos: tratar de humedecerla con agua o saliva solo agregará más bacterias.
  • Esponjas La Loofah que usas para asearte quizá no esté tan limpia. Además de que pueden quedarle atrapadas células muertas de la piel, agrega la humedad de un cuarto de baño que dificultará que se seque totalmente y habrás creado un entorno para que las bacterias prosperen. Incluso aunque laves tus esponjas con cloro cada semana, una Loofah natural debería reemplazarse cada tres o cuatro semanas, mientras que las de plástico deberían ir a la basura después de dos meses de uso, recomienda la Clínica Cleveland.
  • Pilas A menos que tenga muchos dispositivos que necesiten pilas, quizá no quieras comprarlas al mayoreo. Míralas de cerca y encontrarás una fecha de caducidad. Ciertas partes de la batería se corroen con el tiempo y el litio se descompone para dificultar la transferencia de electricidad. Para esa fecha las baterías no serán peligrosas ni totalmente inútiles, pero probablemente no funcionarán tan bien como las nuevas.
  • Crema hidratante La crema para rostro que ha estado abierta por más de dos años no hidratará tan efectivamente como una botella nueva. Y cuando se trata de los productos que se venden en frascos, quizá debas reemplazarlos con más frecuencia: cada vez que metes tus dedos, dejas bacterias en el recipiente. Reemplázala cada seis meses.



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