martes, 26 de junio de 2018

No te pases, cuidado con las dietas altas en proteína

Las proteínas o prótidos​ son macromoléculas formadas por cadenas lineales de aminoácidos.

Las proteínas desempeñan un papel fundamental para la vida y son las biomoléculas más versátiles y diversas. Son imprescindibles para el crecimiento del organismo y realizan una enorme cantidad de funciones diferentes.

Las proteínas son necesarias para la vida, sobre todo por su función plástica (constituyen el 80 % del protoplasma deshidratado de toda célula), pero también por sus funciones biorreguladoras (forman parte de las enzimas) y de defensa (los anticuerpos son proteínas).

Las proteínas ocupan un lugar de máxima importancia entre las moléculas constituyentes de los seres vivos (biomoléculas). Prácticamente todos los procesos biológicos dependen de la presencia o la actividad de este tipo de moléculas. Bastan algunos ejemplos para dar idea de la variedad y trascendencia de las funciones que desempeñan. Son proteínas:
  • La actina y la miosina, responsables finales del acortamiento del músculo durante la contracción
  • Los anticuerpos, encargados de acciones de defensa natural contra infecciones o agentes patógenos
  • Funciones de reserva. Como la ovoalbúmina en el huevo, o la caseína de la leche
  • El colágeno, integrante de fibras altamente resistentes en tejidos de sostén
  • Casi todas las enzimas, catalizadores de reacciones químicas en organismos vivientes
  • La hemoglobina y otras moléculas con funciones de transporte en la sangre
  • Muchas hormonas, reguladores de actividades celulares
  • Los receptores de las células, a los cuales se fijan moléculas capaces de desencadenar una respuesta determinada.

Las dietas altas en proteínas, como la de Atkins o la keto, están de moda. Pero, ahora, un estudio realizado por la University of Eastern Finland, nos alerta de sus riesgos. Los investigadores realizaron un seguimiento a más de dos mil voluntarios (todos de sexo masculino) a los que dividieron en dos grupos: los que seguían una dieta moderada en proteínas, con una ingesta media diaria de 78 gramos, y los que la seguían alta, consumiendo unos 109 gramos al día.

Y lo que observaron fue que al cabo de veinte años, más de trescientos habían desarrollado insuficiencia cardíaca. Concretando más, los autores del estudio comprobaron que quienes consumían más proteína de origen animal tenían un 43% más de riesgo de sufrir ese trastorno. Mientras que ese riesgo disminuía hasta el 17% en quienes comían proteína de origen vegetal.

Por supuesto las necesidades diarias de proteína varían con cada persona, dependiendo de muchos factores, como su estatura y peso, y su nivel de actividad física. Pero el estudio pone de manifiesto que es necesario realizar un consumo moderado y mantener siempre una dieta bien equilibrada.




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