lunes, 11 de junio de 2018

Nuestro cerebro nos miente sobre nuestra imagen

Todos queremos cambiar al menos una cosa sobre nuestro aspecto físico, sin importar cuantas reafirmaciones escuchemos sobre nuestra apariencia. Así, ocasional o frecuentemente nos encontramos pensando en lo que consideramos nuestra apariencia ideal, allí donde se corrigen todos nuestros "defectos".

A la derecha la imagen ideal, a la izquierda, la real. 
Con esto en mente, el fotógrafo Scott Chasserot intentó dar vida a la visión ideal que algunas personas tenían sobre sí mimas a través de su proyecto Original Ideal, una combinación de "fotografía de retrato y neurociencia" según el propio autor. Chasserot tomó fotos simples y sin adornos de voluntarios, luego, mediante un software de edición, hizo docenas de versiones alteradas basadas en los "cánones de belleza científicamente establecidos".


Al presentar las fotos editadas a los voluntarios mientras usaban dispositivos de electroencefalografía (EEG), Chasserot pudo analizar sus ondas cerebrales e identificar qué versión preferían más, basándose en reacciones neurales positivas. La foto preferida fue etiquetada como su apariencia "ideal".

“¿Qué es lo que encontramos instintivamente hermoso en el rostro humano y cómo se traduce esto en la autoimagen? – se pregunta Chasserot – ¿Qué suposiciones haríamos sobre otra persona si pudiéramos ver su autoimagen ideal? Este proyecto combina la fotografía de retrato y la neurociencia para aislar la autoimagen ideal de los sujetos, una preferencia cerebral sincera obtenida eludiendo el pensamiento consciente”.




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