lunes, 11 de junio de 2018

Un cerebro por favor: esta mujer mantiene una relación amorosa con un cartucho de tetris y se quiere casar con él

Noorul Mahjabeen Hassan tiene 20 años y es una impecable estudiante de matemáticas de Florida. Pero ha sido otro aspecto de su vida el que la ha convertido en viral. Desde hace unos meses, Hassan asegura que mantiene una relación amorosa con Tetris, el famoso videojuego. Y, tal y como ha asegurado a varios medios, está luchando para conseguir casarse con él.


"Todo comenzó cuando empecé a jugar a Smash Run. Escuché la canción de Tetris y pensé que era bonita. Cada vez que la oía, me entraban ganas de jugar a Tetris. Todo lo que hacía era seguir jugando y pensar en él", explica la estadounidense.
Su relación ha ido estrechándose cada vez más, y ahora asegura que duerme con una copia del juego para la NES, en lo que describe como una "relación física": "Creo que Tetris es precioso. Se centra en la perfección y estimula tu mente. Físicamente, siento lo mismo que siente cualquiera en una relación: que has encontrado a tu acompañante perfecto".


La parafilia que describe esta surrealista relación se denomina "objetofilia", por la cual una persona se siente atraída por un objeto inanimado. Históricamente, han surgido casos de lo más extraños de esta enfermedad: desde una francesa que asegura haberse casado con la Torre Eiffel hasta un japonés que contrajo un supuesto matrimonio con la protagonista de un juego de Nintendo DS.

Pero, lejos de ser un estímulo puramente sexual, Hassan asegura que su relación trasciende el fetichismo para acercarse a algo mucho más romántico: "Para los fetichistas, la atracción es sexual, para un objetofílico es algo más romántico. Tenemos sentimientos reales y nos sentimos conectados emocionalmente con los objetos. Al fin y al cabo, no hago daño a nadie. ¿Cuál es el inconveniente? Piensan que es raro, pero si les pido que me den una razón para no estar con Tetris, no me pueden decir ninguna".

Esta no es la primera pareja que la estudiante ha tenido. Antes, mantuvo una relación muy intensa con una calculadora llamada Pierre. "Me gustaba tocar sus botones, también con mi lengua. Me encantaba generar números al azar y multiplicarlos. Al ser una calculadora, se trataba de una relación muy intelectual".

Pero su relación de amor se rompió cuando Pierre se extravió. Por suerte, apareció Tetris, a quien ahora considera su "media naranja".





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