miércoles, 11 de julio de 2018

Cómo se calienta un coche cerrado estacionado al sol

Es un lamentable clásico de cada verano. Un padre o una madre se olvida a su hijo en la parte de atrás del coche y cuando se da cuenta del olvido regresa y lo encuentra muerto o en estado grave. En Estados Unidos, anualmente se olvidan una media de 37 niños en el interior de los vehículos, a menudo sometidos a temperaturas que resultan letales. Es por eso que un equipo científico ha realizado una minuciosa investigación para conocer las condiciones en que se producen estos hechos y la manera de diseñar medidas para evitarlos.


En un trabajo publicado en la revista Temperature, el equipo de Selover ha utilizado tres parejas de vehículos de distinta gama para estudiar cómo se calentaba el aire y las superficies en su interior al sol y a la sombra y en diferentes horas del día. Los resultados indican que el aumento de temperatura puede ser letal para un niño al cabo de una hora incluso si el coche está a la sombra, y que algunas superficies se ponen a más de 70 grados, lo que puede provocar quemaduras en la piel. “Nuestro estudio no solo cuantifica la diferencia de temperatura dentro de los coches aparcados al sol y en la sombra, sino que deja claro que incluso aparcado a la sombra puede ser letal para un niño pequeño”, insiste Selover.

En los coches aparcados al sol durante las pruebas durante una hora - el tiempo medio que una persona podría estar haciendo un recado - la temperatura en el interior superó los 46ºC. El salpicadero se puso a 70ºC, mientras que el volante y los asientos alcanzaron en torno a 50ºC en solo 60 minutos de espera. “Estas pruebas replicaron lo que puede suceder durante una salida de compras”, explica la investigadora. “Queríamos saber cómo estaría el interior de cada vehículo al cabo de una hora, la cantidad de tiempo que llevaría comprar comida. Sabía que haría mucho calor, pero me sorprendieron las temperaturas de las superficies”.

En cuanto a los vehículos aparcados a la sombra, las temperaturas del interior estaban más cercanas a los 37ºC del ambiente, pero las condiciones también se volvieron muy difíciles para alguien que se quedara atrapado dentro. “Todos hemos entrado alguna vez en nuestro coche en un día caluroso y apenas hemos podido tocar el volante”, dice Selover. “Pero imagina cómo sería para un niño atrapado en el asiento. Y una vez que introduces a una persona en estos coches calientes, están exhalando humedad en el aire. Cuando el aire tiene mas humedad, la persona no se puede enfriar sudando porque el sudor no se evapora tan rápido”.

Los autores del trabajo utilizaron el modelo corporal de un niño de dos años y su temperatura para hacer sus cálculos sobre este tipo de situaciones. Según sus cálculos, un niño de esta edad podría colapsar al cabo de una hora en un coche aparcado al sol y hasta dos horas en un coche a la sombra. Las predicciones varían en función otros factores como la vestimenta pero, en general, cualquier persona expuesta a una temperatura superior a 42ºC durante un periodo largo de tiempo, termina colapsando. “Esperamos que estos hallazgos puedan ser utilizados para la alerta y prevención de golpes de calor en vehículos a nivel pediátrico y que sirvan para la creación de una tecnología que alerte a los padres de este tipo de olvidos”, asegura Jennifer Vanos. En cuanto a los motivos de estos despiste, los expertos aseguran que le puede pasar a cualquiera, especialmente si está realizando una tarea rutinaria y acontece algo que le hace perder la atención sobre lo que estaba haciendo. Nadie en este mundo, advierten, está libre de cometer este tipo de olvidos.





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