miércoles, 11 de julio de 2018

Logran desactivar la neurona que causa los sofocos en la menopausia

Al activar un tipo de neurona, los científicos desencadenaron síntomas similares a los de los sofocos en ratones. En un artículo publicado en Cell Reports, los investigadores, liderados por Christopher Johnson, muestran que las llamadas neuronas Kiss1 en el hipotálamo, están implicadas en el control de la temperatura corporal y pueden ser el vínculo entre las fluctuaciones de las hormonas sexuales y los sofocos que afectan a muchas mujeres menopáusicas.

"Debido a que estas neuronas se conservan en humanos y realizan funciones similares en humanos como en ratones, esto nos proporciona evidencia específica sobre cómo es probable que se generen los sofocos”, señala Johnson.

En los humanos, los sofocos pueden afectar a ambos géneros en respuesta a los rápidos descensos en los niveles de hormonas sexuales.

"Los estados hormonales como la menopausia y el tratamiento del cáncer de próstata que dan lugar a la susceptibilidad a los sofocos son muy complejos – añade la coautora Stephanie Padilla – . Nuestro estudio demuestra que pudimos generar de manera confiable una respuesta fisiológica mediante la manipulación de una población de células sensibles a las hormonas sexuales en una región específica del cerebro”.

El tratamiento más habitual para los sofocos es la terapia de reemplazo de estrógeno, que se ha relacionado con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, coágulos de sangre y ataque cardíaco. Este trabajo identifica un objetivo neurológico para medicamentos que podrían prevenir estos episodios.

Los científicos manipularon genéticamente ratones y virus para activar y desactivar las neuronas Kiss1. Su activación inició un aumento rápido en la temperatura de la piel seguido de una caída en la temperatura corporal central. Los mismos síntomas ocurrieron en ratones machos y hembras. Pero aún hay más. Con objeto de simular el descenso en la liberación de hormonas sexuales asociado a la menopausia, los autores extrajeron sus ovarios a las hembras. ¿Y qué pasó? Pues que activadas las neuronas Kiss1, los sofocos volvieron. Y con muchísima más intensidad.


La activación de las neuronas Kiss1 conlleva una rápida elevación de la temperatura de la piel seguida de una brusca caída de la temperatura corporal
Como indica Richard Palmiter, director de la investigación, «es posible que, en las hembras, el llevar la cría a término pueda requerir una capacidad para modular la temperatura corporal que se encuentra relacionada con, y a la vez separada de, la temperatura corporal circadiana».




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