domingo, 29 de julio de 2018

¿Masoquismo o sentido común?: quedar amigo de tu ex

Seis de cada diez personas intentan mantener una amistad con sus exparejas. Aunque aquello no les aporte demasiado beneficio o, incluso, pueda perjudicarles. Algunos lo hacen por civismo o con el fin de no perder el contacto con alguien que todavía les importa. Muchos lo ven como una cuestión práctica, sobre todo cuando hay hijos de por medio. Otros, simplemente quieren aclarar sus pensamientos y determinar si aquello podría dar para una segunda parte.

¿Es entonces de locos pretender ser amigo de tu ex? En principio depende de cada pareja. En cualquier caso, y como decía la canción, «precaución, amigo conductor». Para la psicoterapeuta Rachel Sussman, autora del libro The Breakup Bible, la única circunstancia bajo la que dos personas que han roto su relación de pareja pueden quedar como amigas (de forma positiva) se da cuando esa relación fue realmente desapasionada (aunque saludable) y terminó de manera muy amistosa.

«¿Cómo puedes ser amigo de alguien que te hizo daño? Y si la relación tiene algún elemento de disfunción, todo lo que se desarrolle en tu romance también se desarrollará en tu amistad», explica la autora en una entrevista digital.

Un curioso estudio del año 2000 indagó en el asunto, tras entrevistar a multitud de hombres y mujeres que tenían una relación de follamigos con sus ex, y a otros que eran simplemente follamigos de personas con las que nunca antes tuvieron una implicación sentimental.

¿Resultado? Ese estudio descubrió que las amistades entre ex tenían más probabilidades de tener cualidades negativas –y menos probabilidades de tener cualidades positivas– que las amistades platónicas entre personas del sexo opuesto.

No parece nada recomendable ser amigo de un ex tóxico o de alguien manipulador, que abusó de ti o que te las hizo pasar canutas. Pero tampoco parece demasiado ventajoso, a priori, ser coleguita de un ex de cualquier otro perfil.

«A veces, [mantener una amistad] te impedirá iniciar una nueva relación. O te metes en una nueva relación y le dices a tu nueva novia o novio “mi ex es uno de mis mejores amigos”. Eso es complicado. ¿Estás dando a la nueva relación una oportunidad (justa) de realmente florecer o tener éxito?», reflexiona la escritora.

A pesar de todo, hay ciertos casos en los que se puede –e incluso puede convenir– mantener una bonita amistad. Según Sussman, aquellos que salieron juntos cuando eran jóvenes, los que fueron amigos primero, aquellos que salieron casualmente o esos que estuvieron juntos solo por lo que dura un telediario son buenos candidatos para la amistad. Eso sí, despacito y buena letra. Y mejor si ambos se toman un descanso primero.

Piensa, y no es la única, que el tiempo cura. «A veces no se puede cortar por lo sano con una pareja porque uno tiene muchos frentes abiertos», cuenta la psicóloga experta en crisis de pareja y familiares Beatriz Goldberg.

«Lo importante es tener una inteligencia emocional y espiritual para elegir buenos vínculos en el futuro. Y hay que cerrar bien la pareja para abrir una historia nueva. Uno no se separa realmente el día de la separación, sino que todo eso es un proceso largo. Hay parejas que se llevan mucho mejor entre ellas una vez separadas, pero después de un tiempo».

Y no solo el tiempo. También es importante poner tierra de por medio después de una separación. Distancia personal y también cibernética para evitar sentir cierto sufrimiento a nivel emocional o ganas de reconectarte con la otra persona. Atarse los deditos antes de clicar, como si no hubiera un mañana, en los perfiles en Facebook o Instagram de tu expareja.

«Lo importante es no mantener el contacto a través de las redes sociales. Estar viendo cada foto que sube tu ex y saber cada cosa que hace perjudica la relación», añade Goldberg.

Eso, y poner límites. «Un límite saludable podría ser algo como “no hablemos todos los días. No enviemos mensajes de texto todos los días. Cada dos meses vamos a tomar una comida, ver una película, pero no un contacto diario y regular”», expone Sussman, que cree que, por encima de todo, uno debe reevaluar regularmente cómo le hace sentir la amistad y ser honesto consigo mismo. «La mayor parte de las veces [alguien que se mantiene amigo de un ex] se aferra a algo. Es más una manta de seguridad».

«En general, es importante tratar de marcar una línea para que uno no esté tan pendiente. El estar en contacto permanente hace que uno ande siempre analizando o leyendo entre líneas si hay una posibilidad o no la hay [de volver], o si el otro está saliendo con alguien. Por otro lado, uno también tiende a compararse, aunque no quiera, y a pensar “me dejó por este” o “está mejor con la nueva o el nuevo”», apostilla Goldberg.





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