jueves, 9 de agosto de 2018

Vivimos rodeados de pantallas. Habría que reinventarlo todo.

La industria ha ido tras la meta de conquistar por completo nuestra vista con pantallas cada vez más grandes; quizá es momento de reinventarse

Los smartphones fueron alguna vez lo mejor que le pudo pasar a la industria de la tecnología. En los 11 años que han pasado desde que debutó el iPhone, los smartphones han englobado casi cualquier otro dispositivo y han alterado cada negocio (desde las noticias hasta los taxis y la televisión) y terminaron por cambiar todo acerca de cómo entendemos los medios, la política y la realidad misma. Pero ahora que los teléfonos han alcanzado el dominio, la revolución de nuevo está en el aire.

Las ventas globales de los smartphones se están estancando por una razón muy obvia: casi cualquiera que puede comprarlos ya tiene uno, y cada vez hay más preguntas acerca de si estamos usando nuestros celulares demasiado y de manera muy irracional. En las recientes conferencias de desarrolladores de Google y Apple, los ejecutivos subieron al escenario para mostrar cuán irresistibles estaban haciendo nuestros celulares. Entonces cada empresa develó algo distinto: programas para ayudarte a usar tu teléfono mucho menos.

Hay un motivo por el que las empresas tecnológicas están sintiendo la tensión entre mejorar los móviles y preocuparse de que ya sean demasiado adictivos. Hemos llegado a lo que llamo el "máximo de pantalla".

Durante gran parte de la última década, una industria tecnológica gobernada por los celulares ha ido tras la meta particular de conquistar por completo nuestra vista. Nos ha dado teléfonos con pantallas cada vez más grandes y con cámaras increíbles, sin mencionar los visores de realidad virtual. La tecnología ahora ha captado básicamente toda la capacidad visual. Así que los gigantes de la tecnología están creando el comienzo de algo nuevo: un mundo tecnológico menos insistentemente visual, un paisaje digital que dependa de asistentes de voz, auriculares, relojes y otras tecnologías que se puedan portar para quitarle algo de presión a los ojos.
Esto podría ser una pesadilla; quizá simplemente agreguemos estos nuevos dispositivos a nuestras vidas aturdidas por las pantallas. Pero, según el desarrollo de estas tecnologías, un ecosistema digital que exija menos de nuestros ojos podría ser mejor para todos: menos envolvente, menos adictivo, más apto para las multitareas, menos socialmente incómodo y quizá incluso un bálsamo para nuestra política y nuestras relaciones sociales.

¿Quién nos traerá este futuro? Con mejoras al Apple Watch y los auriculares AirPods, Apple está creando poco a poco y casi en silencio una alternativa a sus celulares. Si funciona, podría cambiarlo todo de nuevo.

Las pantallas son insaciables. A nivel cognitivo, son vampiros voraces de tu atención y en cuanto ves una prácticamente estás perdido. Hay estudios que lo demuestran. Uno, de un equipo dirigido por Adrian Ward, un profesor de Mercadotecnia en la facultad de negocios de la Universidad de Texas, halló que la simple presencia de un smartphone al alcance de la vista puede reducir significativamente tu capacidad cognitiva. Tu celular es tan irresistible que, cuando lo ves, no puedes evitar gastar mucha energía mental valiosa intentando no verlo. Cuando te rindes, pierdes la razón.

Las empresas tecnológicas entienden este poder, desde luego; nuestra incapacidad de resistirnos a las pantallas explica por qué las pantallas de los celulares están haciéndose más grandes.

Apple alguna vez argumentó que aumentar el tamaño de la pantalla del iPhone haría que el celular resultara demasiado incómodo en las manos. "Nadie lo comprará", predijo Steve Jobs acerca de los celulares con grandes pantallas en 2010. Estaba equivocado. Los rivales, encabezados por Samsung, descubrieron que los celulares con pantallas grandes se vendían muy bien: los ojos vencieron a las manos. Apple terminó por unirse a la tendencia y fabricó iPhone con pantallas más grandes y aún más grandes.

Sin embargo, las pantallas ahora se han convertido en una muleta para los tecnólogos, una manera perezosa y generalizada de añadir experiencias digitales a cada producto.

Lo hemos visto en los autos durante años. Al colocar controles internos en las pantallas táctiles en vez de perillas e interruptores, los fabricantes de autos han hecho que sea más peligroso y molesto interactuar con los vehículos. El Tesla Model 3, el auto más esperado del planeta, lleva esto a un nivel absurdo.

Varios reseñadores han lamentado que casi cada uno de los controles del auto –entre ellos los ajustes para los espejos laterales– requiere acceder a una pantalla.

¿Una solución?
Hay dos maneras en que podríamos acabar con nuestra febril adicción a las pantallas. Primero, tendremos que intentar usar nuestros celulares con más conciencia, lo cual requiere una combinación de fuerza de voluntad y tecnología.

La ayuda está en camino. He estado usando Screen Time durante una semana, una de las nuevas funciones en la siguiente versión del sistema operativo móvil de Apple. El software te da información valiosa acerca de cuánto estás usando tu teléfono e incluso puede evitar que uses aplicaciones que te parezcan poco saludables. Me pareció que Screen Time estaba bien diseñado y sospecho que cambiará profundamente la manera en que usamos nuestros móviles.

Pero además de ayudarnos a resistirnos a los celulares, la industria tecnológica tendrá que idear otras maneras menos envolventes de interactuar con el mundo digital. Tres tecnologías podrían ser útiles: los asistentes de voz y las dos innovaciones de Apple: AirPods y el Apple Watch.

Todas estas tecnologías comparten una idea en común: sin grandes pantallas, son mucho menos envolventes que un móvil, lo cual permite realizar actividades digitales rápidamente.

Todos son proyectos en desarrollo. Los asistentes de voz aún no pueden hacerlo todo por ti, aunque Google y Amazon tienen a miles de ingenieros que trabajan para mejorarlos. Los AirPods son fantásticos –tienen menos problemas de conexión que cualquier otro par de audífonos inalámbricos– y, después de años de perfeccionamiento, el Apple Watch te muestra suficiente contenido de tu celular para que sea útil sin volverse invasor.

Si Apple pudiera mejorar a Siri, el Watch y los AirPods podrían combinarse para crear algo nuevo: una computadora móvil que no esté conectada a una enorme pantalla, que te permita realizar actividades sobre la marcha sin el peligro de captar toda tu atención. Imagina que en vez de teclear sin descanso en las aplicaciones, pudieras simplemente decirles a tus AirPods: "Revisa el calendario de mi esposa para ver si podemos salir por la noche esta semana". Apple jamás ha temido cambiar sus mejores inventos. Al reinventar las pantallas, podría tener la oportunidad de hacerlo de nuevo.






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