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domingo, 9 de septiembre de 2018

Cómo influye el "efecto halo" a la hora de la conquista

Más allá de la canción de Beyoncé, la palabra halo aparece en las conversaciones más coloquiales, sobre todo como una forma de describir a las personas: «tiene un halo de misterio» o «tiene un halo místico», por ejemplo. En este contexto, halo se podría acercar más a la definición de la RAE de «brillo que da la fama o el prestigio» más que al aro de los santos o a un meteoro luminoso.

Porque, de hecho, en psicología existe el denominado «efecto halo», precisamente como una forma de categorizar mental e inconscientemente a las personas. El término proviene de las investigaciones del psicólogo y pedagogo estadounidense Edward Thorndike y destaca sobre todo por el rol que tiene en el atractivo, y por lo tanto, su papel clave en la seducción.

Tal y como lo describe la psicóloga y sexóloga Sonia García, se trata de «un fenómeno psicológico mediante el cual atribuimos cualidades positivas o negativas a alguien a partir de un rasgo llamativo o cualidad característica de esa persona, sin saber si son o no ciertas».

En concreto, el efecto halo está especialmente relacionado con la belleza, ya que como explica García, «la belleza tiene un halo verdaderamente potente». De esta forma, «los guapos y las guapas son considerados personas de éxito y felices», ya que «una característica positiva parece que trae consigo otras muchas más». Por ello hay ciertos individuos cuyo «halo» les hace parecer más atractivos, en todos los sentidos, de lo que quizás sean.

¿Por qué se produce?
Para la psicóloga, este fenómeno psicológico tiene una explicación sencilla. «Se produce porque hacemos juicios de valor constantemente, tanto de lo que ocurre, como de las personas con las que nos vamos encontrando en nuestra vida cotidiana». Así, básicamente, el efecto halo no es sino «un auténtico sesgo cognitivo, a partir de la apariencia externa y superficial».

La cuestión de fondo es qué efectos tiene el mismo. «A partir de esa primera impresión que generamos de una persona, adoptamos una determinada actitud con ella que tiende a generar en esa persona un comportamiento hacia nosotros que cumple nuestra predicción», reflexiona la psicóloga.

De esta forma, este efecto tiene su parte positiva y negativa. Como punto a favor, cabe destacar que, como insiste García, «supone un mecanismo de autodefensa ante alguien que sabemos más o menos con certeza que puede suponer peligro, poniéndonos alerta».

Como punto negativo, «conlleva que los prejuicios pueden estar limitando nuestras relaciones e interacciones sociales, y como con frecuencia nos equivocamos, ponemos barreras a otras nuevas, no dándonos la oportunidad de conocer a la gente más allá de ese sesgo ni dando a la oportunidad a esas personas de dejarse conocer».

¿Influye el efecto halo a la hora de ligar?Teniendo en cuenta todo esto, cabe pensar que el llamado efecto halo puede funcionar como un mecanismo a favor para conocer gente y puede suponer un punto a favor para aquellas personas que poseen un halo embriagador. Por el contrario, no tenerlo puede suponer una barrera para aquellas personas que no solo por su físico, sino por múltiples motivos, no suelen causar una buena primera impresión.

Entonces, ¿podemos hacer algo para que el efecto halo juegue a nuestro favor? Especialmente en verano, donde se dan más posibilidades de conocer gente nueva. En este sentido, la sexóloga Sonia García recuerda que hay que tener en cuenta «todo lo que puede transmitirse, por ejemplo, a través de nuestro lenguaje no verbal o corporal».

Así, la experta apunta que «estudiando o preparando determinados gestos o reacciones podemos buscar generar en otras personas unas determinadas impresiones. Es lo mismo que cuando jugamos con la estética en cuanto a vestimenta, peinado, perfume, maquillaje, etc. en una primera cita para atraer a alguien que nos gusta».

Otro factor a tener en cuenta es «preparar el propio discurso verbal». En este punto, Sonia García recuerda que tanto para ligar como para ser ligados, las palabras tienen un poder importante en la impresión que nos generan y generamos en las personas.

Pero para evitar dejarnos engatusar, la psicóloga nos invita a hacer una reflexión: «personas expertas en mentir pueden influir consciente e intencionadamente en el halo que producen en los demás».

De esta forma, la experta concluye que, sea como sea, «lo que está claro es que en este efecto halo la apariencia cuenta más de lo que pensamos y tiene mucho juego». Todo un apunte para las relaciones sociales.





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