¿Por qué la navidad es roja y verde?

¿Alguna vez te has preguntado por qué estos colores, y no otros, predominan en Navidad?


Todas las festividades importantes tienen sus propios colores. Las decoraciones de Halloween suelen combinar naranja con negro. El Día de San Valentín es famoso por sus rojos, blancos y rosas. Y apenas empiezan a reaparecer las decoraciones navideñas, todo se llena de verde y rojo.

La sociedad ha asociado a la Navidad con esta clásica combinación de colores. Hemos aceptado al rojo y al verde como las opciones más festivas para decorar desde galletas hasta casas, y lo hacemos sin preguntarnos por qué. De acuerdo, estos colores se ven bien juntos, ¿pero en qué momento se convirtieron en los tonos oficiales de la Navidad?

Esto empezó hace siglos, cuando se usaban para conmemorar una festividad distinta. Los antiguos celtas honraban al acebo, un árbol que era verde y rojo, por ser perenne, y creían que era la forma en la cual la Tierra se mantenía hermosa durante el frío invernal. Así que cuando ellos y otras culturas celebraban el solsticio de invierno, decoraban sus casas con acebo para traer protección y buena fortuna a sus familias durante el año siguiente.

La tradición de combinar rojo con verde continuó hasta el siglo XV, cuando estos colores se usaban para pintar biombos medievales, que se instalaban en los templos para separar al sacerdote de la congregación. El doctor Spike Bucklow, investigador científico en la Universidad de Cambridge, especula que esta “frontera” física podría haber influido para que la sociedad victoriana asociara los colores con un límite diferente: el que marcaba el fin del año viejo y el inicio de uno nuevo posterior a la Navidad.

A pesar de estas tradiciones religiosas, hay una persona a quien debemos agradecer por confirmar al rojo y al verde como los colores de Navidad: Haddon Sundblom. ¿No sabes quién es? Fue el ilustrador contratado por Coca-Cola para diseñar un Santa Claus para la publicidad de la compañía.

Hasta ese momento, no existía una imagen consistente de Santa Claus. Se le ilustraba frecuentemente delgado, con ropa verde, azul o roja. Sundblom decidió volverlo gordo y alegre, con ropa roja (casualmente del mismo tono del logotipo de la bebida). Como explicó Arielle Eckstut, coautora de El Lenguaje Secreto Del Color, esa decisión creativa marcó toda la diferencia.

Por supuesto, los anuncios se volvieron muy populares, y las personas empezaron a considerar al Santa de Sundblom como “el verdadero”. “Fijó en nuestra imaginación colectiva la imagen del rojo del traje de Santa con el verde de los pinos y la combinó con las del acebo y las nochebuenas que ya existía“, dijo.

Parece que la historia de cómo el rojo y el verde se convirtieron en símbolos de Navidad es muy semejante a la de la festividad: tiene bases en una tradición religiosa, fue modernizada por el comercialismo, y se ha mantenido gracias a la alegría y a la buena voluntad. Piénsalo la próxima vez que veas foquitos navideños centelleando en rojo y verde.




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