domingo, 3 de junio de 2018

Brevísimo (si breve, dos veces bueno) post de imágenes divertidas, curiosas y WTF!



 



La gente no para de sacarle fotos a su comida...







Animales simpáticos e inteligentes







No deberás cargar con tu equipaje porque él te seguirá a donde vayas (sin perderse)

El fabricante de motocicletas Piaggio comercializará en 2019 una revolucionaria maleta esférica que sigue de manera autónoma al usuario sin perderse.


Vivimos en la era de la movilidad. Los avances tecnológicos han preparado nuestra sociedad con diferentes soluciones que facilitan algunos aspectos de nuestra vida. Lo primero que hacemos cuando entramos en la habitación del hotel es introducir la clave WiFi. No podemos estar desconectados. Los viajes han cambiado al mismo tiempo que internet se hacía más y más grande. Pero pese a esa revolución, el turismo sigue tirando de un elemento imprescindible que apenas ha evolucionado en siglos, la valija.


Al margen de las tendencias de moda, a su alrededor se han incorporado algunas características interesantes que están concebidas para que su transporte sea más liviano. Los robots han entrado en esta batalla también. Piaggio es conocido mundialmente como el pionero en la fabricación de scooters Vespa, pero ahora pretende diversificar su negocio experimentando con la tecnología autónoma. 


El invento de la firma destaca por su diseño esférico compuesto por dos ruedas similares a las de una bicicleta y por su particularidad, seguir al turista allá por dónde va. Como si se tratase de un mayordomo, el prototipo es capaz de seguir los pasos de su propietario sorteando obstáculos menores sin perderse gracias a unos sensores colocados por su toda su superficie.


Un robot sobre ruedas que, según los planes de la compañía italiana, estará listo para 2019, dos años después de su presentación en sociedad. El nombre de este invento es Gita («excursión», en el idioma de Leonardo da Vinci). Una propuesta dirigida a que el viajero no levante peso y pueda desentenderse de sus pertenencias. Por sus dimensiones es capaz de almacenar un peso máximo de 20 kilogramos, ligeramente inferior a lo que permiten facturar las principales aerolíneas. Puede moverse a una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora y, según la empresa, ofrece una autonomía de hasta ocho horas, aunque únicamente si circula al paso de una persona, unos 5 kilómetros por hora.


De cara a proteger la carga, el sistema de desbloqueo incluye un sensor biométrico que solo se abre si se reconocen las huellas dactilares. Como si se tratase del simpático droide de la «Guerra de las Galaxias» que recorre las instalaciones de la Estrella de la Muerte, esta maleta inteligente es capaz de «hablar» con el usuario a partir de un juego de luces y sonidos que informa de ciertas circunstancias. No sabemos si dispone de una alarma antirrobos o si sabrá pedir un rescate si acaba en manos ajenas. Lo que sí está claro es que no estará sola en el mundo. Otras marcas ya trabajan en dispositivos similares, con lo que si triunfa, los viajes van a tener una imagen distinta.




El increíble desierto que durante 3 meses se llena de pisicinas


El Parque Nacional Lençóis Maranhenses, situado en la microrregión de los Lençois Maranhenses, al norte de Brasil, es uno de esos lugares que parecen imposibles pero que son ciertos como la belleza extrema. Se trata de un extenso paisaje de dunas de arena blanca que, durante algunos meses del año, parece un desierto y que, de repente, sobre todo en julio y agosto, se convierte en un oasis de innumerables lagunas de agua cristalina.


Y sí, se puede nadar en ellas.

Se trata de un lugar aislado, al que resulta complicado acceder (es recomendable ir con guía), lo que hasta ahora le ha librado del turismo de masas. El centro de recepción del parque está a unos 260 km de la capital del estado de São Luís, en las orillas del Rio Preguiças. Se puede llegar en todoterreno o en barco. Muchos lo hacen desde Jericoacora, entrando por el río Preguiças hasta Atins, pueblo donde la vida se desarrolla en un gran arenal. De Barreirinhas parten vehículos 4 × 4 que llevan a los turistas hasta las lagunas de agua dulce. Allí también se puede encontrar alojamiento, por ejemplo en la Pousada Murici.


El pueblo de Atins, y esta ruta en general, es un destino para viajeros aventureros, otro campo base ideal desde donde comenzar a explorar este enorme Parque Nacional, debido a su proximidad a las dunas y al mar. Es también un lugar de condiciones ideales para la práctica del kiteboarding, con grandes lagunas acogedoras, aguas planas y vientos constantes, de lateral, que van de los 15 a 30 nudos.


¿De dónde viene el agua? De enero a junio aquí caen lluvias torrenciales. En julio, los cielos se despejan y aparecen piscinas enormes, de hasta diez metros de profundidad y casi cien metros de largo. Después de septiembre, los vientos toman el protagonismo y las piscinas suelen desaparecer, como si nunca hubieran estado allí. La laguna Bonita y la laguna Azul son quizá las más famosas. La temporada de lluvias comienza en enero nuevamente, el principio de un nuevo ciclo.


El parque se mantiene seco casi todo el año (de octubre a primeros de marzo), un desierto gigante, hasta que los meses de lluvias cambian el paisaje, y aparecen lagunas con tonos azules y verdes, manglares y dunas de arena blanca de hasta 40 metros de altura. De marzo a septiembre, las lagunas suelen tener agua, pero los mejores meses son julio y agosto, entre otras razones porque entonces llueve poco.

El agua tiene una temperatura exquisita, es transparente, y adquiere un color azul turquesa en algunos casos. Lo complicado es caminar sobre la arena, y el hecho de que no hay ninguna sombra para refugiarse del sol. Caminar entre las dunas no resulta fácil, con la recompensa de un baño en estos parajes solitarios e insospechados.

«Te quedas muda, naturaleza en estado puro. Impresionante», comenta una de las visitantes en internet.



Belonefobia, ¿será por eso que hay "antivacunas"?

La fobia a las agujas, o belonefobia, afecta más a los niños, pero también entre adultos hay un temor irracional a esos puntiagudos instrumentos que están al servicio de la prevención y el cuidado.

No hay una cifra exacta de a cuántas personas afecta el miedo a las agujas, pero la psicóloga Verónica Orrico, de la Sociedad Uruguaya de Análisis y Modificación de la Conducta, dice que "el miedo a las agujas es bastante frecuente. Algunos estudios estiman que el 10% de la población experimenta cierto grado de temor y malestar al ver agujas o tener que darse una inyección". Sin embargo, la profesional señala que no todas las personas con ese grado de "temor y malestar" llegan a desarrollar una fobia.

Gabriela Fernández es magíster en Psicología Clínica y da clases de Psicopatología Clínica en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. Ella explica que la fobia no es lo mismo que el miedo. Las fobias, en general, "se catalogan dentro de los trastornos de la ansiedad". Y la ansiedad es distinta al miedo, porque este es una sensación que responde a una situación real, palpable. "Si voy caminando por un descampado y veo algo serpentear, la sensación de miedo va a generar una alerta en mi cuerpo, y a partir de eso puedo huir, tratar de defenderme o también puedo quedar paralizada. El miedo es un proceso natural que tenemos los seres humanos para protegernos frente a una potencial amenaza", comenta.

La ansiedad no. Ahí ya entran a jugar otros factores, que tienen poco de raciocinio. "Es irracional. Yo puedo tenerle fobia a las cucarachas, aunque sepa que la cucaracha no es ninguna amenaza a mi integridad. Una cucaracha no me puede matar". Pero por más que uno sepa eso, no puede controlarlo. "No. La ansiedad tiene eso: es muy difícil de controlar", agrega Fernández.

Para empeorar aún más las cosas, a menudo la ansiedad arranca bastante antes que el ingreso a la enfermería y la remangada de la camisa o buzo. La persona en cuestión se anticipa a los hechos y se va poniendo ansiosa a medida que las imágenes de agujas y tubos de sangre empiezan a aparecer en la mente. Cualquiera que haya sentido la sudoración en las manos cuando le recuerdan que al otro día va a tener que hablar en frente a todos sus compañeros de trabajo para exponer sobre un tema, por ejemplo, reconocerá esas sensaciones de angustia y preocupación. "El mecanismo de anticipación te genera, de antemano, lo mismo que te genera la situación específica", dice Fernández.

Con todo, todavía no se llegó a la fobia. Esta se produce cuando todo eso lleva al individuo a no vacunarse, a no ir al dentista y, claro, a nunca donar sangre. "Se habla de fobia cuando los niveles de ansiedad y malestar asociados al estímulo temido (las agujas) afectan la calidad de vida de la persona y le impiden realizar ciertas actividades y —en este caso— interfieren con el cuidado de la salud", comenta Orrico.

Las imágenes conjuradas mentalmente por los belonefóbicos, dicen tanto Orrico como Fernández, son tenebrosas. Una imagen bastante frecuente es que la persona se imagina que se va a desmayar apenas entra la aguja al cuerpo. La caída a raíz del desmayo es acompañada de un desgarro provocado en el músculo por la aguja, o que esta se parta y un pedazo de ella quede adentro del cuerpo.

Este es un terreno fértil para guionistas de cine, que han recurrido a las agujas y al terror que pueden provocar, para asustar a las audiencias. 

Jorge Quian, actual subsecretario uruguayo de Salud Pública, recuerda que como pediatra durante tres décadas tuvo que darle vacunas a niños, pero que no son tanto los más pequeños quienes le causaron más problemas, sino los adolescentes. "Le cuento una experiencia personal: la Hepatitis B se transmite sexualmente. Hace unos cuantos años, cuando se tomó la decisión de vacunar contra esta enfermedad, se pensó inicialmente en hacerlo en muchachos de 12, 13 años, en el entendido que iban a empezar a ser sexualmente activos y de se los quería proteger. Pero fue tan complicado que cuando se vio que esa vacuna se la podían dar a bebés, se cambió. El adolescente no quiere darse una vacuna. Podrá soportar mil pinchazos para un tatuaje, pero una vacuna no", recuerda Quian y agrega que se trata de una generalización. "Un poco es miedo, otro poco es que el adolescente se siente inmortal y piensa que nada lo va a afectar".

Sin embargo, más allá de fobias a las agujas, hay otro miedo a las vacunas que puede llegar a ser mucho más pernicioso: el movimiento "antivacunas", que por ahora tiene una presencia relativamente modesta en Uruguay. Eso puede cambiar, claro. Y no para mejor. De acuerdo al jerarca, Uruguay cuenta con un muy buen índice de vacunación, cercano al 95% de la población. "El país no tiene sarampión desde 1999. Eso se logró teniendo ese índice de vacunación", comenta Quian.

Para el médico y viceministro, las razones aducidas para no vacunarse tienen que ver con que "hay gente que vincula las vacunas a enfermedades que se desarrollan posteriormente. De eso no hay pruebas. Lo que sí ocurre es que, como cualquier procedimiento médico, puede tener efectos adversos, por lo general muy leves. Se dice que uno en un millón o uno en diez millones puede tener un efecto grave, incluso fallecimiento. En Europa existe actualmente una epidemia de sarampión, y por eso se está advirtiendo a quienes vayan a viajar a Rusia para el Mundial, que se den una doble dosis de la vacuna contra el sarampión. Han muerto niños por esto. Oponerse a una vacuna que salva vidas es algo muy absurdo para el criterio médico". Hay, también, razones históricas, que ayudan a entender el fenómeno. "Por lo general, se trata de gente que no tuvo que ver, como me tocó a ver a mí, a niños morir de sarampión. Y no uno. Muchísimos. También ocurre que como ya no se ven esas enfermedades, la gente se pregunta para qué se va a vacunar. Pero si no se vacunan, esas enfermedades vuelven".





El mejor momento para tomar decisiones

Dejar de fumar, comenzar a hacer ejercicio, renunciar al trabajo para independizarse y hasta pedir matrimonio: todo esto puede tener un mejor resultado si se hace en el momento correcto, asegura Daniel H. Pink en su nuevo libro, When. Aquí, el autor explica cómo aprender a identificar cuándo llegan esos momentos, tanto en el día a día como a lo largo del ciclo vital.


"Comencé a investigar sobre este tema porque me di cuenta de que tomaba decisiones de manera desordenada, con mucha improvisación. Me guiaba por mis ganas y por mi ánimo. No estaba siendo astuto en eso", cuenta Pink (54), dueño de un juris doctor (doctorado en jurisprudencia) en la Escuela de Derecho de Yale.

Su hallazgo más importante, dice, fue constatar que el 20 por ciento de la percepción de éxito que tenemos frente a nuestras actividades diarias puede ser explicada únicamente por la hora del día en que fueron realizadas. No es poco.

Los seres humanos no somos animales nocturnos. Al menos, no todos: según los hallazgos de Pink, solo el 20 por ciento podría clasificarse como "personas búho", y que funcionan mejor cuando oscurece. El 80 por ciento restante es "alondra": su mejor rendimiento se da de día, bajo la luz del sol. "Las mujeres, en términos generales, son un poco menos búhos que los hombres", acota Pink.

Pero el día tiene ciclos; es un fenómeno universal. Pink explica: El día se divide, en términos de energía y rendimiento mental, en tres fases. La primera es el peak o punto máximo, que se da en la mañana; es ideal para asumir trabajos analíticos o que requieran de mucha concentración. La mañana es un momento de gran brain power (poder mental). Después de almuerzo y hasta las 5 de la tarde, viene un período de baja, donde se recomienda hacer actividades más rutinarias, como revisar correos electrónicos. Finalmente viene un repunte, justo antes de la noche, donde el ánimo tiende a subir, pero el estado de alerta no es tan alto como en la mañana. Por lo tanto, es un tiempo adecuado para asumir tareas más creativas. En el caso de los búhos, el ciclo es el mismo, pero a la inversa.

Pink enfatiza que no se trata de horarios rígidos, sino que se dan dentro de una cierta holgura, que va variando de persona en persona. Funciona como una suerte de marco amplio. Para algunos, por ejemplo, la energía matinal puede tener su peak a las 10 de la mañana, para otros, a las 8.

El experto propone una mirada de la vida completa que no es lineal. Nuestras vidas, asegura, funcionan por episodios, cada uno de los cuales tiene comienzos, intermedios y finales. Distinguir en qué período estamos es clave para sacarle el mejor provecho a cada etapa. Y también para saber cuándo es el momento de cambiar de dirección. Los finales o cierres, por ejemplo, son fundamentales para "leer" lo ocurrido; tienen un gran impacto en nuestra memoria y en cómo "decodificamos" lo que nos pasa. Son períodos para evaluar, meditar. Los puntos intermedios son complejos, porque pueden desmotivarnos tanto como impulsarnos".

El día escogido para iniciar cualquier cambio en nuestras conductas, como empezar a hacer ejercicio o a cuidar más la alimentación, dice Pink, es crucial. "Existe lo que se conoce como fresh start days, "los días de nuevos comienzos". ¿Cuáles son estos? Los que funcionan de algún modo como "marcadores". Hay algunos que son universales, como los lunes, los comienzos de mes, el año nuevo; otros son personales, como los cumpleaños o mojones que marcaron por algo nuestra vida.




Humor deseado








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Una rara foto de Chewbacca en skateboard a fines de la década de 1980

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El caballo más grande del mundo, Brooklyn Supreme, que medía 1.98m de alto y pesaba 1450 kilos

"The Jack Rabbit Club", 1890. Existió 60 años antes de la fundación de "Playboy".

20 momentos memorables de los mundiales de fútbol

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El entrenador de Brasil, Luiz Felipe Scolari, hace un gesto hacia Bernard durante la semifinal después de que Alemania marcara siete goles consecutivos, Mundial de Brasil 2014.

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