jueves, 7 de junio de 2018

No hay que ser profesional para tomar fotos perfectas en el momento perfecto








Cuando la comida se transforma en arte







El amor verdadero es para siempre







Algo está muy mal en estos vehículos







En la publicidad del cigarro, de hace unas décadas, los niños estaban por todas partes







Por esto a los hombres les gusta viajar en el transporte público







Humor tacaño



  




Diez datos interesantes que posiblemente no sabías sobre la extinción de los dinosaurios

Hoy 7 de junio se estrena ‘Jurassic World: El reino caído’, la nueva película de la saga de los dinosaurios, dirigida en esta ocasión por el español Juan Antonio Bayona. Pero 66 millones de años antes de ese estreno, un meteorito de más de 10 kilómetros de diámetro chocó con la Tierra e hizo desaparecer a velocirraptores, T-Rex y otros compañeros de correrías. Aquel asteroide que tanto cambió la historia de nuestro planeta provocó un incendio mundial y otra serie de consecuencias catastróficas que no se conocen del todo bien a día de hoy. Por ello, nos ponemos el traje de paleontólogo y contamos diez peculiaridades de aquel fenómeno que cambió la vida en la Tierra tal y cómo entonces se conocía:

Polvo de meteorito en la costa vasca

Antes de remontarnos 66 millones de años, has de saber que todavía se pueden contemplar los restos del meteorito… de alguna manera. Para ello, nos tendríamos que ir a Zumaia, en Guipúzcoa. Los acantilados de sus playas tienen una fina capa de arcilla, de apenas unos milímetros, en la que está depositado un polvo que cuenta la historia de nuestro hogar. Este contiene una gran cantidad de iridio, un elemento en muy bajo porcentaje en la Tierra pero de mayor presencia en meteoritos, y que ha servido a los geólogos para certificar su procedencia.

100.000 años de horno global

Aquel megapedrusco impactó en lo que hoy son las costas del golfo de México y en la península de Yucatán. El incendio que asoló toda la superficie del planeta trajo consigo una situación de calentamiento global. Y no fue corta: 100.000 años, de acuerdo a varios estudios. Tras el impacto, el agua de las áreas subtropicales se calentó 5 grados Celsius más, algo que se mantuvo durante ese periodo de tiempo. Así, los científicos están advirtiendo de que todas las emisiones de dióxido de carbono que estamos emitiendo ahora podrían mantenerse todos esos años, incluso aunque regresáramos a los niveles de emisiones del siglo XIX.

Rompiendo la barrera del sonido

No hablamos de pilotos. De acuerdo a las investigaciones, ese meteorito que desencadenó la debacle llegó a una velocidad 40 veces mayor que la del sonido, recorriendo la atmósfera en pocos segundos y produciendo en su impacto un cráter que, inicialmente, tenía entre 80-100 kilómetros de diámetro y de 20 a 40 kilómetros de profundidad. La onda expansiva que provocó destruyó muchos bosques a miles de kilómetros del centro de la catástrofe. Y los que sobrevivieron no corrieron mejor suerte en el futuro inmediato, como veremos más adelante.

Terremotos y tsunamis

En la actualidad hemos sufrido o vivido terremotos y maremotos de toda índole. Pero todavía, ninguno como aquel que vino después del impacto. Al caer aquel meteorito, unas olas entre 100 y 300 metros cubrieron las tierras del golfo de México y revolvieron 500 metros de fondo marino. Además, hubo terremotos de magnitud 10 y las rocas que cayeron del cielo sepultaron muchas plantas y animales. Poca broma, desde luego. Kirk Johnson, director del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian (Estados Unidos), dijo que sería como ver “una bala de 10 kilómetros de diámetro”, cuyo disparo dejó todos estos efectos.

Esférulas por el mundo

Cuando los terremotos y tsunamis estaban en su apogeo, unos pequeños trozos de roca se desplazaban por el aire y caían por todos lados. Eran las llamadas esférulas, que los geólogos han encontrado por todo el planeta, y fueron las causantes de los incendios que destruyeron gran parte de la vida de entonces. Eran roca vaporizada que, al caer el meteorito, saltó a la atmósfera y se condensó. Al caer de nuevo a la Tierra, se calentó con la fricción y provocó el fuego en toda la superficie.

La cabeza de una serpiente decapitada lo mordió y estuvo al borde de la muerte

Un hombre de Texas pensó que había acabado con una serpiente de cascabel decapitándola, pero se equivocaba, y el descuido casi le cuesta la vida. Cuando trató de recoger la cabeza del ofidio, este le mordió, liberando una dosis potencialmente fatal de veneno en su organismo.


La esposa de la víctima, Jennifer Sutcliffe, explicaba en la emisora KIIITV que los médicos dudaban de que su marido sobreviviera al encuentro. Por fortuna, se encuentra en recuperación, pero han hecho falta 26 viales de antídoto para salvarle. El cirujano de traumatología Michael Halpert comentaba al mismo noticiario que la función renal del paciente aún es débil, pero estable.

Según el informe policial, el hombre estaba trabajando en el jardín cuando vio la serpiente de cascabel de algo más de un metro y utilizó una pala para decapitarla. Cuando le mordió, su esposa lo trasladó de inmediato al hospital, pero comenzó a tener convulsiones por el camino. Finalmente un helicóptero lo evacuó de urgencia hasta el hospital.

“Es un tipo de error clásico. La gente no se da cuenta de que los reptiles y los mamíferos están conectados de forma diferente “, explicó a Gizmodo Leslie Boyer, médico experto en venenos y directora del Instituto VIPER en la Universidad de Arizona. “La cabeza de una serpiente de cascabel cortada puede continuar funcionando, incluso las glándulas venenosas, durante mucho tiempo después de separarse del cuerpo. De hecho, la otra mitad también sigue funcionando. Se levanta y sacude su cola como si siguiera entera “.

En lo que los expertos no se ponen de acuerdo es en cuánto tiempo duran las funciones tras la decapitación, ella no podría decirlo con certeza. Hay casos de serpientes que se siguen moviendo incluso 12 horas después de haber sido cortadas en dos. Hace años, Boyer fue consultada sobre un caso en el que alguien fue envenenado por una cabeza de serpiente momificada años después de la muerte del reptil.
Según esta experta, cortar una serpiente es una de las peores formas de manejar la situación. “Es cruel con el animal y te deja con una pieza más pequeña que es peligrosa de recoger”, dijo. Es mejor retroceder por lo menos dos pasos y llamar a un experto para eliminarlo. Boyer solo aconseja matar al animal si está en un espacio confinado del que no se puede sacar y es una amenaza inmediata.

Los primeros artículos sobre el incidente de Texas sugerían que las serpientes liberan más veneno muertas de lo que tendría si todavía estuvieran vivas. Boyer explica que no parece ser el caso. 26 viales de antídoto son solo un poco más que la cantidad promedio necesaria para salvar a la víctima de una mordedura de serpiente de cascabel.

No existen estadísticas fiables sobre mordeduras de serpientes en Estados Unidos, pero la mayoría de los expertos coinciden en que hay unos pocos miles de mordeduras de serpiente al año que resultan en alrededor de una docena de muertes. “En cuanto a si es mejor o peor que una serpiente te muerda postmortem: no hay ninguna diferencia”, dijo Boyer. “Muerta o viva, si las glándulas del veneno todavía están conectadas con los colmillos, puede vaciarlas dentro de tu cuerpo”.



En 2020 no habrá mas calvos

Un grupo de investigadores japoneses encontró un método para regenerar el cabello, que podría estar disponible en el mercado para el año 2020, reportan medios locales.


Los participantes del estudio, dirigido por Takashi Tsuji, del instituto de investigación Riken, lograron generar folículos pilosos a partir de las células del cuero cabelludo. Este lunes anunciaron, como paso preliminar, el comienzo de una fase de pruebas no clínicas, reza un comunicado publicado por la empresa Organ Technologies Inc. Durante esta etapa, la tecnología será experimentada en ratones inmunodeficientes, para evitar riesgos de salud en humanos.

Una vez cumplidas esas pruebas, informan los medios, los ensayos clínicos podrían comenzar en el año 2019 y, en caso de resultados positivos, el remedio contra la pérdida del pelo aparecería en el mercado ya en el año 2020.

Este trabajo conjunto de los investigadores del Riken y de la empresa Organ Technologies Inc. en la esfera de recultivación de órganos humanos –incluidos dientes y cabello–, fue apoyado por la compañía de tecnologías Kyocera (Japón) en 2016.

Los expertos afirman que los folículos pilosos examinados durante los experimentos ya mostraron su capacidad de crecer al ser trasplantados a ratones, en el marco de experimentos anteriores.