lunes, 23 de julio de 2018

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Miles de personas piden beber el líquido pestilente hallado dentro de un sarcófago en Alejandría

Hace dos semanas, un equipo de arqueólogos encontró un misterioso sarcófago de roca negra enterrado bajo la ciudad de Alejandría. Cuando rompieron el sello para examinar su interior se encontraron los restos de tres momias flotando en un líquido rojizo. Aparentemente, ahora hay quien se lo quiere beber.


Cuando el gran ataúd de piedra apareció, cundía el entusiasmo. Era el sarcófago mas grande hallado nunca en Alejandría y estaba sellado, lo que indicaba que su interior estaba intacto. Se hicieron chistes sobre maldiciones y hasta se barajó la posibilidad de que el sarcófago perteneciera a Alejandro Magno o alguno de los gobernantes que le sucedieron. Desgraciadamente, no va a ser fácil averiguarlo. Al abrirlo descubrieron que no estaba intacto. El sarcófago reposaba oculto en el subsuelo de la ciudad (apareció en un terreno en obras). En algún momento de la historia reciente, una tubería de alcantarillado se rompió cerca y el agua sucia se filtró al interior del contenedor de piedra, inundándolo.

En definitiva, el líquido rojizo en el que flotan las tres momias es básicamente una mezcla de aguas fecales con el caldo putrefacto que haya podido derivar de tres cadáveres momificados disolviéndose durante décadas. Cuando abrieron el sarcófago, la revista TIME preguntó por la naturaleza del líquido al Ministerio de Antigüedades Egipcio.

El ministro egipcio de antiguedades explicó muy pacientemente que el líquido no es jugo de momias ni elixir de la vida sino simplemente agua de alcantarilla que se ha filtrado. El arqueólogo Mostafa Waziri explicaba en la rueda de prensa que al abrir la tapa del sarcófago notaron un espantoso olor a putrefacción, pero ni él ni ninguno de los operarios que trabajan en la excavación han caído todavía víctimas de ninguna maldición, ni tienen poderes, ni se han puesto enfermos.

Se ve que las aclaraciones no han sido muy convincentes, porque ahora mismo hay una petición en Change.org para que el Ministerio permita a quien lo quiera dar un sorbito del apetitoso caldo.

Una broma macabra

La petición la ha iniciado un desarrollador de videojuegos escocés llamado Innes McKendrick que es conocido por haber trabajado, entre otros, en No Man’s Sky. La descripción y los mensajes de McKendrick y de muchos de los firmantes dejan bastante claro que se trata de una enorme broma macabra, pero es imposible no leer los mensajes de la página de la campaña en Change y no preguntarse si alguno de ellos está hablando en serio.

Los arqueólogos han retirado los cráneos para su estudio y el Sarcófago ha sido sellado de nuevo a la espera de extraerlo para examinar los demás restos. Solo falta que un operario avispado saque un poco de líquido y lo ponga en venta. Aún estamos a tiempo de poner en marcha una plaga bíblica que haría palidecer al mismísimo Moisés.





La enorme diferencia de una foto con una cámara de 12 megapíxeles y otra de 48 MP

Se dice que los megapíxeles son una guerra del pasado y que a partir de 12 ya no hay que temer que nuestras fotos tengan mala resolución. Es cierto, pero eso no quita que la diferencia entre un sensor de 48 y uno de 12 sea sencillamente espectacular. ¿La mejor parte? Hablamos de un sensor para móviles.


El IMX586 es el nuevo sensor CMOS para cámaras móviles que ha desarrollado Sony Mobile. Es un chip ultracompacto de solo 8 milímetros de diagonal, pero su tamaño de pixel de o,8 micrómetros le permite ofrecer una densidad espectacular que se traduce en 48 megapíxeles efectivos.

El sensor integra un filtro de color Quad Bayer que analiza la información de cada pixel y la compara con la de los cuatro píxeles adyacentes. En situaciones de baja luz, ello permite mejorar la sensibilidad. En condiciones muy luminosas, el filtro actúa como un multiplicador que contribuye a mejorar la nitidez. El resultado es el que puedes ver mas arriba.

El sensor también es capaz de grabar vídeo 4K (4096 x 2160 píxeles) con una tasa de 90 fotogramas por segundo. Es una barbaridad, aunque hará falta un chip de procesado de imagen como un castillo para manejar toda esa cantidad de datos. El Sensor estará disponible para los fabricantes que quieran integrarlo desde septiembre, pero seguramente Sony aproveche para que sea la estrella de sus próximos Xperia. Habrá que estar atentos.




WTF!: se metió un cable USB por el pene

El siglo XXI ya ha destapado y normalizado prácticamente todas las prácticas sexuales que ha inventado el ser humano. 


Pero no dejamos de sorprendernos con los curiosos que, en su viaje por nuevos horizontes placenteros, se entregan a la exploración y experimentación con la ausencia total de cordura. Ejemplo de ello es un joven chino de 13 años que, en un arrebato de «curiosidad» (no ha trascendido más información acerca de las intenciones del adolescente), intentó introducirse un cable USB por la uretra.

El joven llegó a urgencias la semana pasada con el cable introducido en sus genitales. Tras una exploración con rayos-X, los médicos se percataron de que la longitud del cable introducido llegaba a los diez centímetros. Al haberse introducido tan adentro del cuerpo, los médicos fueron incapaces de retirarlo con lubricante, puesto que se había formado un «nudo muerto» en el interior del cuerpo, por lo que tuvieron que someter al chico a cirugía.

Tras la operación realizada en el Hospital Harbin, el muchacho fue dado de alta. El cable se extrajo sin complicaciones ya que, previamente a su introducción por la uretra, el joven había cortado uno de los extremos para facilitar su acceso al interior genital. No se produjeron complicaciones posteriores, por lo que el joven ha podido continuar su vida «normal», si es que se puede llamar así.




¿Por qué los chinos no pueden tomar leche?

En términos generales, se estima que un treinta y cinco por ciento de la población mundial es tolerante a la lactosa. Geográficamente, esta tolerancia es muy dispar, siendo mayor en el Viejo Continente que en el resto del mundo.

La distribución en Europa tampoco es homogénea, ya que la tolerancia disminuye a medida que descendemos desde los países escandinavos hacia el área mediterránea. En Noruega, por ejemplo, la cifra de tolerantes está en torno al noventa y cinco por ciento mientras que en Italia decae hasta la mitad.

Cuando nuestros antepasados terminaban el periodo de la infancia, se producía un “apagón genético”, los genes que contralaban la producción de la lactasa (la enzima encargada de metabolizar y digerir la lactosa de la leche) se inhibía y, con ella, la producción de la enzima. Un cambio fisiológico que se repetía en prácticamente todos los mamíferos adultos.

Si el adulto hubiese intentado tomar leche habría tenido problemas digestivos, tales como flatulencia o diarrea. Esta sintomatología es lo que actualmente se conoce como intolerancia a la lactosa. ¿Por qué los adultos no podían tomar leche? Era una protección evolutiva, esto permitía que la madre se pudiera quedar nuevamente embarazada más fácilmente, y alimentar a sus retoños.

Todo cambió con la última glaciación. La dura climatología provocó una reducción significativa de la caza y, con ella, de las proteínas, siendo preciso buscar otras alternativas gastronómicas. El desarrollo del Neolítico en Oriente Medio condujo que los seres humanos se asentaran en pequeños poblados y se iniciasen la agricultura y la ganadería.

Una mutación en el ADN
Aquellos grupos seleccionaron los animales más dóciles para comer su carne, utilizaron su piel y, con el paso del tiempo aprovecharon también su leche. No tardarían en descubrir que a partir de la leche se podían elaborar quesos y yogurt, alimentos con enormes propiedades nutritivas. En otras palabras, podían alimentarse aunque no hubiera cosechas.

Para poder consumir estos productos era imprescindible que nuestro aparato digestivo tuviera lactasa. Fue preciso que se produjera una mutación –especialmente en el cromosoma 2- que permitiese consumir a los adultos la leche que estaba vetada por la naturaleza. Este salto evolutivo se produjo hacia el 4.500 a.C.El escenario del cambio en el ADN fueron las planicies de la actual Hungría, hasta donde habían llegado emigrantes procedentes de Grecia y los Balcanes.

Poder tomar productos lácteos tenía varias ventajas evolutivas, por una parte era un aporte extra de proteínas y grasas, por otra se acompañaba de una descendencia más fértil. Diferentes estudios han cifrado este aumento en un diecinueve por ciento. De esta forma, las poblaciones tolerantes a la lactosa se expandieron sin dificultad por Europa, siempre que hubiera suministros adecuados de leche y derivados.

Cultura de los vasos embudoDurante la última glaciación apareció una cultura que se ha denominado de los vasos embudo, debido a que sus miembros se dedicaban básicamente a la creación de envases de barro con pequeños agujeros en el fondo.

La zona geográfica de esta cultura neolítica va desde el sur de Noruega hasta la actual frontera entre Austria y la República Checa, y desde los Países Bajos hasta Ucrania. Un área superponible a la de mayor tolerancia a la lactosa.

En el 2011 un grupo de investigadores demostró que los orificios de los vasos embudo estaban diseñados, probablemente, para poder separar la grasa de la leche en la fabricación de quesos y yogurts.

Para terminar, y en contra de lo que podríamos pensar a priori, existen zonas en nuestro planeta en las que la intolerancia a la lactosa es la norma, por ejemplo, se calcula que más del noventa por ciento de la población asiática no la tolera, como tampoco lo hacen casi tres cuartas partes de los afroamericanos.



¿Por qué el eclipse lunar del viernes será el mas largo del siglo?

Hay espectáculos celestes, como las estrellas fugaces, que duran apenas un instante. El que guiña se lo pierde. Toca esperar a la siguiente mientras se rastrea el firmamento con cierta ansiedad. Pero hay otros, como el que se producirá este viernes, 27 de julio, que nos permiten recrearnos sin prisas, mirando cómodamente siempre al mismo punto. Se trata del eclipse total de Luna más largo del siglo XXI, cuya fase de totalidad, cuando nuestro satélite natural esté completamente oscurecido, se prolongará una hora y casi 43 minutos. Una duración increíble si se compara con el eclipse lunar total más corto del siglo, en abril de 2015, que no llegó a los cinco minutos. Pero, ¿por qué algunos eclipses duran más que otros? ¿Qué hace que este sea tan largo?

Los eclipses totales de Luna se producen cuando hay un alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna, al proyectar nuestro planeta su sombra sobre el satélite cuando está en fase de Luna llena. Pero esa alineación puede ser más o menos perfecta. Según explica Noah Petro, del Centro Goddard de la NASA, lo que controla la duración del fenómeno es la posición de la Luna a medida que pasa a través de la sombra de la Tierra.

La parte más oscura de la sombra de la Tierra se llama umbra. Esta puede imaginarse como un cono que se extiende desde nuestro planeta en dirección opuesta al Sol. «La Luna puede rozar el cono o atravesarlo directamente por el medio, caso en el que el eclipse es de mayor duración», señala Petro. En esta ocasión, la Luna pasará más cerca del centro de ese cono, por lo que tendrá que recorrer un camino más largo. Además, como nuestro satélite estará en su punto más alejado de la Tierra a lo largo de su órbita (afelio), aparecerá un poco más pequeña en el cielo y tardará un poco más en atravesar la sombra de la Tierra.

Durante el eclipse, la Luna adquirirá una tonalidad rojiza, motivo por el que se el denomina «Luna de fuego» o «Luna de sangre». Esto se debe a que la atmósfera de la Tierra, que se extiende unos 80 kilómetros más allá del diámetro de nuestro planeta, actúa como una lente que desvía la luz del Sol y filtra eficazmente sus componentes azules, de manera que deja pasar solo la luz roja que será reflejada por el satélite. Así, la Luna adquiere el resplandor cobrizo tan característico. El viernes, con permiso de las nubes, habrá mucho tiempo para contemplar esa bola rojiza en el cielo.




Un iceberg de 12 millones de toneladas pone en peligro un pueblo en Groenlandia

Alerta roja en Innaarsuit, un pequeño pueblo de Groenlandia con 169 habitantes. 


Un iceberg de unas 12 millones de toneladas se desplazó hace unos días hasta la costa de la aldea, que tuvo que ser parcialmente evacuada por los servicios de emergencia daneses. En caso de haberse desprendido alguna de sus partes, podría haber provocado un tsunami que destruyese parte de la localidad. Aunque en algunos vídeos los pedazos de hielo comienzan a caer sobre el mar y provocar grandes olas que chocan contra los acantilados, no se tuvieron que lamentar desperfectos ni víctimas mortales.


Finalmente, la Agencia Espacial Europea ha informado de que los vientos del sur han alejado definitivamente la estructura helada, por lo que ya no se teme por la seguridad de los aledaños, principalmente pescadores y cazadores. El iceberg pudo verse desde los satélites espaciales debido a su gran tamaño, que se calcula en 100 metros de altura por encima del mar y 200 metros de longitud. La superficie equivale al 3% de los desprendimientos anuales de hielo en Groenlandia.


Este es tan solo uno de los efectos secundarios del deshielo. Se prevé un aumento del número de icebergs dentro de los próximo años. En 2017, un tsunami devastó otra aldea de la costa oeste de Groenlandia, Nuugaatsiaq, donde murieron cuatro personas.