miércoles, 22 de agosto de 2018

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Humor amenazado







Los mayores fraudes científicos de la historia

¿Qué lleva a un científico a falsear sus datos? Además de la búsqueda de prestigio o el beneficio económico, el tema de los fraudes abre el debate sobre la enorme presión que tienen los investigadores de hoy en día para publicar. Tanto para progresar en su carrera científica como para obtener proyectos y fondos que cubran los gastos de sus investigaciones, el mérito que más peso tiene es el que se refiere a la producción científica. Muchas publicaciones y en revistas de alto impacto, ese es el resumen de un currículum de éxito. Ya lo dice un dicho muy repetido entre los científicos: ‘publish or perish’ (publica o perece).

¿Realmente son las publicaciones lo único que muestra la validez de un científico? Sabemos que la ciencia es un proceso muy lento, que en determinadas áreas los experimentos pueden llevar varios años… y que también existen muchos trabajos que tienen un resultado negativo, que no verifican una nueva hipótesis, y ninguna revista publica esos datos a pesar del enrome esfuerzo e inversión que hay detrás. Por ello, y aunque obviamente nada justifica una trampa, es posible que muchos de los cientos de científicos que falsean sus datos lo hagan como un medio desesperado para poder seguir investigando.

¿Quién gana con los fraudes?
Por otro lado, existen casos confirmados de supuestas revistas científicas que no siguen un método riguroso de revisión de sus trabajos pero que exigen una cuota económica para publicar en ellas (algo muy común en las publicaciones científicas). Se enriquecen al atraer a científicos jóvenes con ansias de publicar y cuyos trabajos han sido rechazados en revistas más prestigiosas.

Vamos a repasar algunos de los fraudes científicos más sonados de la historia.

Hwang Woo-suk y la clonación de embriones humanos

En el año 2004 un artículo publicado en la prestigiosa revista Science daba la vuelta al mundo. En él, el científico surcoreano Hwang Woo-suk anunciaba que había logrado clonar un embrión humano. En otro estudio posterior, el investigador afirmaba haber logrado extraer células madre del mismo, un hallazgo histórico que alimentaba las esperanzas de encontrar nuevos tratamientos para muchas enfermedades como el párkinson o la diabetes.

Poco tiempo después se demostró que el hallazgo era un fraude y Hwang fue condenado a dos años de prisión por fraude y malversación de fondos dedicados a la investigación, aunque finalmente no tuvo que cumplir la sentencia.

El mérito de Hwang que sí que parece ser verídico es la primera clonación de un perro, en el año 2005.

Yoshihiro Sato, al menos 33 artículos fraudulentos

El osteólogo japonés Yoshihiro Sato se suicidó en enero de 2017, un año después de que la revista Neurology publicase un artículo que mostraba evidencias de fraude en 33 de sus trabajos, de los cuales, hasta la fecha, solo han sido retractados 21.

El fraude de Sato es uno de los más recientes y escandalosos, ya que el japonés publicó más de 200 estudios sobre cómo reducir el riesgo en fracturas de hueso. Estudios que después se utilizaron como base para hacer meta-análisis y cuyas conclusiones tienen consecuencias en la práctica clínica.
La prolija actividad científica de Sato fue lo que empezó a levantar sospechas, pues en sus artículos hacía revisiones de cantidades elevadísimas de pacientes recopiladas en muy poco tiempo y en una ciudad muy pequeña. En el año 2012, un equipo de científicos que realizaban un meta-análisis con estudios que analizaban el efecto del calcio en las fracturas de cadera tomaron la decisión de omitir los datos del japonés, ya que eran demasiado buenos como para ser fiables: más bien parecían inventados.

El hombre de Piltdown, el eslabón perdido

Nos vamos a la Europa de principios del siglo XX. En un continente lleno de tensiones previas al estallido de la I Guerra Mundial, el descubrimiento en Alemania de la una mandíbula perteneciente a lo que después se nombraría como una nueva especie, el Homo heidelbergensis, pone en guardia a los británicos, que tampoco quieren ser menos en la carrera de los descubrimientos antropológicos.

En 1912 los arqueólogos Charles Dawson y Smith Woodward afirmaron haber descubierto el eslabón perdido entre los simios y los seres humanos y mostraron al mundo un conjunto de fósiles supuestamente encontrados en Piltdown, cerca de Londres.

En 1953 se descubrió que todo era un fraude: ni los huesos eran tan antiguos, ni pertenecían a un eslabón perdido en nuestra historia evolutiva. El cráneo era de un hombre de la Edad Media, la mandíbula de un orangután y los dientes de un chimpancé. Sin embargo, la comunidad científica creyó durante más de 40 años en el hombre de Piltdown, y esto obstaculizó mucho el estudio de la verdadera evolución del género Homo.

Dawson y Woodward no fueron los únicos envueltos en la polémica: se piensa que personajes como el mismísimo Arthur Conan Doyle pudieron ayudar a perpetrar el fraude.

Andrew Wakefield, el autismo y las vacunas

Este es otro ejemplo del terrible daño que pueden hacer los fraudes científicos. En 1998 el ex-cirujano Andrew Wakefield publicaba un trabajo que relacionaba la administración de la vacuna triple vírica con la aparición de autismo.

Está más que demostrado que se trataba de una publicación con datos falseados, pero aún hoy este es uno de los principales argumentos esgrimidos por el movimiento antivacunas, que cuenta cada vez con más adeptos y supone un peligro para la sanidad pública.

Nuevo método de los ladrones para ver si hay gente en casa

Recientemente en uruguay un alcalde, perteneciente al partido de gobierno ha dicho que "robar" es un trabajo.

"Robar" es un trabajo dijo el Sr. de la imagen.

Gustavo González, alcalde de la ciudad de Las Piedras, fue uno de los invitados a Esta boca es mía del lunes, cuando se debatió la problemática de los asentamientos en el país. 

En cierto momento, el diálogo se centró sobre un incremento de la delincuencia en Las Piedras. "Indudablamente puede haber un corrimiento de personas que vienen de otros lugares. Uno donde mejor trabaja es donde hay mayor cantidad de casas o más gente vive", aseguró el jerarca frenteamplista. 

El comentario llamó la atención de la conductora Victoria Rodríguez
"Cuando habla de trabajar, ¿a qué se refiere? ¿a robar?", lo consultó. 

González respondió: "Seguro. Capaz que no es la mejor expresión, pero la delincuencia para ellos es un trabajo. Viven de eso".  

Pues bien, estos "trabajadores", tan creativos, han ideado un nuevo método para indicar si hay personas en una casa. Se trata de colocar un hilo pegado tanto a la puerta como al marco, para controlar si se abre y, por tanto, hay inquilinos en ella.


Para llevar a cabo sus "trabajos" vigilan durante un periodo de tiempo para comprobar que los hilos permanecen en su lugar, lo que indicaría que nadie ha abierto la puerta en muchas horas, por lo que tendrían el camino libre para robar.



Ser vago te salvará de la extinción

La evolución de los seres vivos, con el desarrollo del vuelo o de los ojos, no es resultado de ninguna fuerza mágica que les dirija hacia un diseño inteligente. Al menos por lo que sabemos a través de las evidencias científicas. La evolución es resultado de un proceso teóricamente sencillo, la selección natural, a través del cual dejan más descendientes aquellos individuos más aptos. Pero, ¿y si la evolución no fuera solo fruto de la supervivencia del más apto, sino también de la supervivencia del más vago?

Los aficionados a remolonear en la cama durante horas están de enhorabuena. Un estudio que se acaba de publicar en la revista Proceedings of the Royal Society B y elaborado por científicos de la Universidad de Kansas (EE.UU.) ha revelado que la vagancia y la molicie eran una estrategia de éxito para una multitud de especies de moluscos: gasterópodos y bivalvos incluidos.

Según han revelado los fósiles de 299 especies, procedentes de un periodo de cinco millones de años desde mediados del Plioceno a la actualidad y del Atlántico occidental, tener una tasa metabólica elevada (el gasto energético para vivir) era un motivo seguro para acabar extinguido. O, como han dicho los científicos, un predictor muy fiable de la probabilidad de la extinción.

«Nos preguntamos, ¿podríamos predecir la probabilidad de extinción de las especies basándonos en el gasto energético de un organismo?», ha dicho en un comunicado Luke Strotz, investigador en la Universidad de Kansas y director de la investigación. «Descubrimos que (...) aquellos que se extinguieron tendieron a tener mayores tasas metabólicas que aquellos que sobrevivieron y aún viven».

O, dicho de otra forma, aquellos que apostaron por adoptar un perfil bajo y gastar menos energía, disfrutaron de mayores probabilidades para sobrevivir. En consecuencia, resultaron ser más aptos, por el motivo de que pudieron dejar más descendientes que los que más gastaron.

La «supervivencia del más vago»
Bruce Lieberman, coatuor del estudio e investigador en la Universidad de Oxford lo ha puesto en palabras: «En vez de "supervivencia del más apto", podemos usar la metáfora de la "supervivencia del más vago"».

Más allá de esto, los investigadores han asegurado que este estudio tiene implicaciones a la hora de elaborar herramientas con las que predecir qué especies podrían estar a las puertas de extinguirse en el futuro. Por ejemplo en el contexto del cambio climático y, en especial, en hábitats pequeños.

Curiosamente, otra de las cosas que han observado es que las tasas metabólicas de las comunidades en conjunto tienden a permanecer estables a lo largo del tiempo, por mucho que las especies individuales aparezcan y desaparezcan dentro de ellas.

«Si analizas las comunidades en conjunto, y las especies que las constituyen, la tasa metaólica media de las comunidades tiende a estar estable», ha dicho Luke Strotz. «Esto fue una sorpresa, porque esperábamos que este parámetro fuera cambiando con el tiempo. En lugar de eso, el consumo medio de energía permanece estable durante millones de años, al menos para esos bivalvos y gasterópodos, a pesar de las numerosas extinciones».

Los investigadores han escogido los moluscos del Atlántico occidental en esta ocasión porque el registro fósil es muy amplio y porque hay muchas especies. Pero a continuación pretenden extender esta investigación y tratar de averiguar si la tasa metabólica es un predictor de la extinción de otras especies de animales.

«Veremos si estos resultados son generalizables a otros grupos, al menos dentro del reino marino», ha dicho Strotz. «Pero, la pregunta es. ¿Puede aplicarse esto a vertebrados? ¿Ocurre algo así en tierra?».




El aceite de coco no es un súper alimento "es puro veneno"

Una conferencia de Karin Michels, directora del Instituto para la Prevención y Epidemiología de Tumores de la Universidad de Friburgo y profesora de la Harvard TH Chan School of Public Health, se ha hecho viral en los últimos días a causa de sus conclusiones sobre el aceite de coco, uno de los «superalimentos» de moda de los últimos años.

Además de desaconsejar su uso, durante los cincuenta minutos de la conferencia titulada «Aceite de coco y otros errores nutricionales», Michels asegura que el aceite de coco no solo es «puro veneno», sino que «es uno de los peores alimentos que se pueden ingerir».

Esta experta basa sus críticas a este aceite, muy de moda entre los seguidores de la corriente de "alimentación saludable" que arrasa en redes sociales, en los ácidos grasos que contiene, pues asegura que es tal la cantidad que aporta que puede llegar a obstruir las arterias.

Michels considera que la dieta tradicional está bien para conseguir los nutrientes que necesita el organismo. Y va más allá. Aunque no tilda de dañinos otros «superalimentos» como las semillas de chía o el té matcha, sí cree que no son necesarios, ya que hay alimentos tradicionales, como las zanahorias o las cerezas, que aportan esos nutrientes.

Hipnótica y variada selección de GIFS (26)







El disco mas vendido de la historia en EEUU ahora es...

En 2009, perdimos a uno de los iconos de la música pop. El Rey que convertía en oro todo lo que tocaba en el terreno musical fallecía a los 50 años un 25 de junio de ese año y sus antiguos trabajos y discos más memorables comenzaron a venderse a un ritmo trepidante. Quién le iba a decir a Jackson que “Thriller” (1982) sería el disco que le encumbrara aún más si cabe como uno de los mejores cantantes de la historia, incluso después de muerto. Ya que durante estos últimos 10 años ha sido el disco más vendido en EEUU, hasta ahora.


El grupo “The Eagles” ha logrado superar la barrera de las 38 millones de copias vendidas con su trabajo “Their Greatest Hits 1971-1975”, mientras que Jackson se ha posicionado en segunda plaza con 33 millones de discos vendidos con “Thriller”. De esta manera, la banda estadounidense recupera el trono perdido una década atrás, algo que ha hecho que Don Henley, uno de los fundadores del grupo, emitiera un comunicado para dar las gracias: “Agradecemos a nuestras familias, a nuestra gerencia, a nuestro equipo, a la gente de la radio y, sobre todo, a los fieles seguidores que nos han acompañado durante los altibajos de 46 años de carrera”.

¿Cómo se calculan estos datos?

Con la llegada de Internet, seguro que muchos os preguntáis cómo se logra identificar estas ventas desde las plataformas digitales. Para la Asociación de la Industria de la Grabación de EEUU (RIAA, en inglés), se tienen en cuenta estos parámetros: 1.500 escuchas de un álbum por Internet equivalen a una venta, mientras que si alguien se descarga 10 canciones, se cuenta del mismo modo.

El éxito de “The Eagles” no es el único en esta lista. En tercera posición, se encuentra “Hotel California”, que ha logrado superar los 26 millones de copias.