domingo, 2 de septiembre de 2018

Humor idiomático







10 escenas "imposibles" del cine que podrían perfectamente ocurrir en el mundo real

Seguro que alguna vez has estado viendo una película y, ante una escena decisiva con demasiadas explosiones o una resolución fantástica, has pensado: “Eso no podría pasar en la vida real”. Lamentamos decirte que no es así. Muchas de las escenas más increíbles de películas de acción, espías e incluso de animación podrían haberse dado perfectamente en la vida real. Sombreros que cortan materiales duros, virus del espacio exterior, robots que ayudan a astronautas… Aquí estamos para demostrártelo:

‘Goldfinger’


Una de las películas míticas de la saga de James Bond. En ella, Oddjob, el guardaespaldas del malvado Goldfinger, tiene un arma de lo más particular: un sombrero cuya ala es una cuchilla, tan cortante que secciona la cabeza de una estatua. ¿Increíble? No tanto. Un ‘youtuber’ que fabrica armas que aparecen en películas hizo la prueba y consiguió que funcionara. Para ello, coloca una lámina de acero en el borde del sombrero y se dispone a lanzarlo a lo Oddjob. Él lo probó con varias copas de cristal y dio resultado. Puedes comprobarlo en éste video.


‘Fast & Furious 8’

En una de las escenas adrenalíticas de esta película, varios vehículos cruzan la superficie helada del mar de Barents (en el círculo polar ártico) cuando el obús que sale de uno de ellos es desviado de su trayectoria para impactar contra unos enemigos. Y lo desvía uno de sus personajes con solo girar un poco la mano. Sabemos que Vin Diesel, Dwayne Johnson y compañía son hombres fuertes pero ¿para tanto teniendo en cuenta lo que pesa uno de estos proyectiles? Hemos de decir que sí sería posible en la vida real, con la misma condición que se da en la película: el obús se ha de deslizar por el hielo y la persona que modifique su dirección tener una fuerza equiparable a la de los protagonistas de la película. Y sabemos que, con un poco de gimnasio, eso se consigue. Esta es la escena.

‘Brave’

De la escena de un clásico del cine a la escena de otro clásico más contemporáneo. En una de las secuencias clave de ‘Brave’, la princesa Merida dispara una flecha que ha de impactar en el centro de una diana que ya está ocupada por otra flecha. ¿Conseguirá dar en el mismo lugar? Sí, y no solo eso, sino que parte en dos la flecha de madera tras haber zigzagueado. ¿Es eso posible? Por supuesto. De hecho, tiene un nombre: es la conocida como paradoja del arquero. Apuntamos ligeramente la flecha a un lado para que, flexionada al salir vuele al centro con la precisión que queremos. Difícil de apreciar con la vista humana, es el movimiento que hace la flecha al iniciar su recorrido. Lo de partir una flecha en dos es algo más común, así que no hay de qué extrañarte. Mira la escena aquí

‘Star Wars’

Si algunas de las criaturas de ‘Star Wars’ te parecen imposibles de ver en la vida real, has de saber que la NASA está trabajando para replicarlas. En concreto, en su proyecto de robonautas. Igual que C-3PO y R2-D2 ayudan a Han Solo y compañía traduciendo y arreglando naves en algunas escenas, ellos quieren construir robots que sirvan de asistentes a los astronautas en las misiones o que hagan tareas muy peligrosas. Uno de ellos es el Robonauta-5 o R5. Con una apariencia humana, tiene una autonomía de batería de una hora y puede operar en los entornos más inhóspitos. Mientras, el Robonauta-2, que puedes ver en este vídeo, ya ha participado en misiones espaciales.

‘2001: Una odisea en el espacio’

La cinta de Stanley Kubrick está considerada como una de las más fieles en la representación de la ciencia de la vida real. Tal es su precisión que alguna de las escenas más sospechosas podrían ser las de un documental de la vida real. Por ejemplo, las de la estación espacial redonda que se mueve con parsimonia fuera de la Tierra. Dentro de ella, la gente camina y se sienta como si estuviera aquí. ¡Pero si no hay gravedad! ¡Deberían estar flotando! La explicación está en el concepto de gravedad artificial. Para conseguir esta, deben estar relacionados el tamaño de la nave con la aceleración de la gravedad, que es de 9,8 metros por segundo al cuadrado. Así, en la película vemos que la nave se mueve a una revolución (giro) por minuto. La nave ha de tener entonces un diámetro de 980 metros para conseguir reproducir la gravedad terrestre, lo que tiene sentido con la enormidad que se ve en la cinta.

Somos todos iguales, pero nuestros cuerpos se comportan de maneras muy diferentes

"Mi cicatriz no se ensucia cuando estoy en el trabajo".

"Solo tengo una articulación en mis dedos meñiques".

"Mi hijo tiene un mechón de pelo muy oscuro".

"Mi ojo protésico terminado"

"El pliegue del dedo desapareció después de solo 4 meses de que mi nudillo dejara de funcionar".

"Mi hermano tiene una marca en su brazo que se parece a Baby Groot".

Del pene, de la caca, del retrete: museos extraños


Pocas cosas resultan hoy día tan subjetivas como el arte. Ya lo dijo el dramaturgo ruso Antón Chéjov: «Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio».

Quizás por eso cada día hay más gente que celebra que haya vida más allá de (maravillas como) el Prado o el Thyssen, y aplauda la existencia de museos mucho menos convencionales (e incluso políticamente incorrectos).

Santuarios repartidos por medio mundo y dedicados a rendir tributo a cosas tan mundanas como la caca, los penes, la menstruación o el considerado mal arte.

A continuación, hacemos un breve repaso a algunos de los museos más raros del planeta:

El Museo de la Caca

El National Poo Museum, ubicado en la isla de Wight (al sur de Inglaterra), abrió sus puertas en 2016 primero como exposición temporal en el zoo del lugar.

La colección de heces que alberga proviene de la propia naturaleza, de muestras del zoo y de particulares que les hacen curiosas donaciones. Y exhibe todo tipo de excrementos: desde la boñiga de un bebé humano hasta la caca fosilizada de un reptil con millones de años de antigüedad.

«Para preparar las heces para la encapsulación, construimos una secadora especial para caca», aseguraba en una entrevista digital Daniel Roberts, uno de sus fundadores.

«Una caca de insecto palo tarda aproximadamente una hora en desecarse por completo, ¡pero una de león puede tardar una semana en hacerlo! También usamos retretes retro para que los visitantes puedan levantar las tapas y aprender hechos extraordinarios relacionados con el excremento».

El Museo de la Menstruación

Situado en New Carrollton (Maryland, EEUU), el Museum of Menstruation and Women’s Health (MUM) fue inaugurado en 1994 y cerrado abruptamente en 1998.

El museo, creado por un señor llamado Harry Finley, estaba lleno de todo tipo de artefactos menstruales: desde el primer anuncio de la empresa Kotex de enero de 1921 hasta una colección de productos Tampax de los años treinta, pasando por multitud de maniquíes femeninos colgados del techo y vestidos con bragas menstruales y toallas sanitarias.

Siendo joven, Finley tuvo por hobby coleccionar productos relacionados con la higiene femenina y la menstruación, así como anuncios de todas las partes del mundo.

El lugar que eligió para ubicarlo fue el sótano de su propia casa. Todo el que quería visitarlo (en un horario generalmente restringido al fin de semana) debía concertar previamente una cita, ya que Finley tenía su empleo habitual en la National Defense University.

En agosto de 1998, el volumen de visitantes se volvió inmanejable para su dueño, cuyo estado de salud era delicado entonces.

El hombre, que siguió conservando su preciada colección, aseguró en una entrevista reciente que no le importaría donarla si le garantizasen que estaría en la colección permanente de algún otro museo.

El Museo del Arte Malo

El Museum Of Bad Art (MOBA) se fundó en 1993 y se estableció, en un principio, en el sótano de una casa particular de Boston. Sin embargo, el espacio se quedó pequeño rápidamente y la colección fue ubicada definitivamente en el de un cine-teatro de 1912.

La colección recibe cada mes cientos de envíos de artistas malos en ciernes, pero solo los realmente peores llegan a ser colgados en las paredes de la galería.

«El museo solo acepta obras de arte sinceras y originales», aseguró en una entrevista la directora ejecutiva del museo, Louise Reilly Sacco. «Buscamos piezas en las que algo ha salido mal; puede ser el trabajo de un artista experto que intenta algo nuevo o toma una decisión desafortunada. En cualquier caso, el trabajo debe ser interesante y convincente».

Entre las piezas más apreciadas de la colección se encuentran maravillas como un retrato poco favorecedor de la actriz Joan Crawford, dos gigantes desnudos que sostienen aviones o una Mona Lisa travesti.

La joya de la corona es Lucy in the Sky with Flowers (en la que aparece una anciana caminando sobre un campo de flores y cuya autoría se desconoce), que fue la obra que inspiró al vendedor de antigüedades Scott Wilson para fundar el museo junto a un amigo.

Wilson encontró la pintura en un cubo de basura y le pareció tan mala que era buena. La pieza es un retrato hecho por encargo de una mujer llamada Anna Lally Keane (fallecida en 1968), y que estuvo colgado con orgullo en la casa de la familia hasta la muerte de su hija.

Hoy día, la colección cuenta con más de 600 obras, de las que siempre hay expuestas unas sesenta al mismo tiempo.

El Museo del Preservativo


El Condom Museum es un pequeño centro didáctico situado en Tailandia, cuyo principal objetivo es concienciar a las generaciones jóvenes sobre la importancia de usar preservativo y darles a conocer la historia de este método anticonceptivo. Se encuentra en Nonthaburi (a las afueras de Bangkok), en dependencias del Ministerio de Salud del país.

El lugar, dividido en dos salas bastante bien aprovechadas, alberga condones de cada etapa de la historia tailandesa; desde preservativos con anuncios arcaicos de la década de 1950 hasta otros mucho más modernos y reconocibles para los jóvenes.

Adornando las paredes de cada estancia hay carteles sobre la conciencia del uso del condón a través de las distintas etapas históricas.

También es posible encontrarse en una de las salas seis cabinas que sostienen objetos en forma de falange que, según explica a los visitantes el personal del lugar, se usan para probar la fuerza y la resistencia de un preservativo.

Pero, aparte de condones, también hay una amplia variedad de otros fenómenos relacionados con el sexo en las vitrinas, incluida una gigantesca bomba de vacío para el pene y lubricantes de diferentes sabores.

En realidad, no debería sorprender demasiado que este museo se abriera allí, dado que Tailandia es hoy día uno de los mayores productores mundiales de preservativos. Sin ir más lejos, la compañía Durex tiene una de sus principales plantas de producción en el país asiático.

10 datos casi desconocidos sobre el agua

No solo sirve para quitarnos la sed, librarnos del calor y del sudor o entretenernos en verano. El agua, probablemente el recurso más imprescindible de todos los que existen en la tierra, ha jugado un importante papel en el auge y la caída de los grandes imperios o en la evolución de las especies. Sin embargo, sabemos de ella mucho menos de lo que nos gustaría (o, al menos, de lo que nos gustaría reconocer).

  • Por qué las botellas de agua tienen fecha de caducidad Aunque el cristalino líquido resiste muy bien el paso del tiempo, aún así el agua embotellada lleva fecha de caducidad como cualquier producto que encontramos en el supermercado. La razón es, primero, legal, porque los fabricantes están obligados; pero también se debe al propio plástico. Aunque son muy duraderos y se podría decir que no caducan, los envases comienzan a liberar partículas con el tiempo que podrían alterar el sabor (algo de lo que las empresas prefieren evitar por razones de marca) o incluso ser perjudiciales a largo plazo. Por eso se recomienda no rellenar botellas de plástico, sino recurrir al vidrio para esos menesteres.
  • El almacén de los camellos Aunque de pequeños nos contaron que este animal desértico guarda en su par de jorobas un enorme depósito de agua, y es cierto que tras varios días sin beber dichas protuberancias se desinflan y se quedan colgando, en realidad no se trata de un almacén del líquido elemento. Esa suerte de chepas lo que acumulan es grasa, que sirve de aislamiento térmico para que el calor de los rayos del sol no les llegue al cuerpo de manera directa. Además, recurren a esta reserva, igual que los humanos, cuando llevan tiempo sin comer ni beber, aunque su metabolismo (capaz de generar agua a partir de dicha grasa) les hace resistentes a las extremas condiciones del desierto.
  • El agua es una aliada de la democracia Muchos de las grandes civilizaciones orientales del pasado, como Egipto, Mesopotamia o la China imperial, cayeron en las garras del despotismo por culpa de la escasez de agua. Son lo que el historiador Karl August Wittfogel bautizó como “imperios hidráulicos”, en los que el monopolio del control de este recurso conllevaba un gran poder. En Europa, por el contrario, la abundancia de líquido elemento pudo ser clave para el surgimiento de la democracia y las primeras repúblicas. Aunque otros expertos han rebatido algunos puntos de esta teoría, la influencia del agua en el auge y la caída de las civilizaciones es innegable.
  • Medusas que se esfuman Con lo peligrosas que son en el agua y el incordio que suponen para los bañistas, cuesta creer que las medusas sean tan vulnerables a los rayos del sol cuando las sacas de su hábitat natural. Tendidas en la arena, se acaban evaporando casi por completo. Como entre el 95 y el 98 % de su cuerpo es agua, simplemente se convierte en vapor. El pequeño porcentaje restante, las capas de tejido, tardaría un poco más en descomponerse, aunque también terminaría desapareciendo.
  • Bebidas de mentira No es ningún secreto que las marcas pagan a los famosos para que consuman sus productos en público. Las de bebidas energéticas también. Por ejemplo, a las estrellas de la música para que beban en directo, delante de un público multitudinario al que quizá le entren ganas de comprarse una lata. Y quizá te hayas preguntado alguna vez cómo es posible que un cantante se apriete cuatro o cinco latas de Monster a pleno sol mientras no para de moverse por el escenario. ¿No le da un patatús? Tiene truco: empresas como la citada fabrican latas especiales que contienen solo agua, para que las ‘celebrities’ las consuman sin moderación ni riesgo ante sus impresionables fans. Copiarles, eso sí, sería bastante peligroso. Cuando lo que hay dentro tiene taurina o cafeína, mejor tomarlo con cuidado.
  • ¿A qué huelen las piscinas? A menudo, cuando nos acercamos a una piscina con la sana intención de zambullirnos y librarnos del calor, percibimos ese olor familiar, pero desagradable, que solemos vincular con el cloro. Pues bien, ese “huele mucho a cloro” que solemos pronunciar no es del todo apropiado, pues el olor químico que reconocemos como tal no se debe a un exceso de la sustancia, sino a la mezcla de esta con las inmundicias propias del bañista, como el sudor, la orina o, simplemente, la suciedad. Así que no, no se les ha ido la mano. La próxima vez sigue ese consejo de ducharte antes de entrar en la piscina.
  • Tan pequeño que no atraviesa el agua Entre las avispas de la familia Mymaridae están los animales más pequeños del mundo, unos insectos que no pasan de los 0,15 milímetros. Algunos son acuáticos y pueden permanecer bajo el agua hasta 15 días, pero después se topan con un problema a la hora de volver a la superficie. Como son tan diminutos que no pueden romper la tensión superficial del agua, se ven obligados a buscar alguna planta y trepar por su tallo.
  • El amigo de las bestias Aunque los de Marvel tengan mucha más fama, existen superhéroes cotidianos que también merecen reconocimiento. Es el caso del keniata Patrick Kilonzo Mwalua, que recorre a diario el parque nacional Tsavo West en un camión con más de 10.000 litros de agua que salvan la vida a miles de animales salvajes, amenazados por la fuerte sequía. Y mientras tanto Banner, Stark y compañía derribando edificios en mitad de Nueva York.
  • Esa planta te ha oído abrir el grifo  Aunque a menudo las infravaloramos, las plantas son seres increíbles capaces de buscarse una y mil mañas por sobrevivir. Y como el agua es indispensable para ello, han evolucionado hasta ser capaces de detectar toda humedad y hacer que sus raíces crezcan hacia esta, en busca del líquido elemento. Por eso, cuando ‘escuchan’ una tubería (por las vibraciones que produce el agua al recorrerla), se mueven hacia ella lentamente hasta alcanzarla. Y nosotros pensando que su único truco alucinante era hacer la fotosíntesis.
  • ¡Achús! También los animales necesitan el agua para sobrevivir, y algunos, cuando tienen complicado obtenerla, evolucionan para convertirse en sus propias plantas potabilizadoras. Es el caso de los pingüinos, que, a falta de una fuente de agua fresca a su disposición, son capaces de filtrar la sal del agua del océano y expulsarla mediante esa especie de estornudo tan gracioso o cuando agitan con fuerza sus cabezas.





Hipnótica y variada selección de GIFS (37)







Los impresionantes autos eléctricos del futuro (cercano)

La escasa autonomía, la falta de una infraestructura de recarga y el tiempo que se tarda precisamente en recuperar la capacidad de la batería son tres de los argumentos que, de momento, impiden un mayor crecimiento en las ventas de vehículos eléctricos. Aunque estas trabas están cada vez más cerca de ser algo del pasado. Tamaño, versatilidad, eficiencia, más de 600 caballos de potencia y casi 500 kilómetros de autonomía, además de una aceleración capaz de quitar el hipo. Estas son algunas de las características que adelantan la capacidad de los futuros coches eléctricos.


Tres de los mayores fabricantes, Audi, Mercedes e Infiniti, han aprovechado la Semana del Automóvil de Monterrey, en California, para mostrar sus prototipos de propulsión eléctrica y altas prestaciones: e-tron, Vision EQ Silver Arrow y Prototype 10, respectivamente. Tres modelos que adelantan una tecnología y un diseño, ya avanzado en la Fórmula E, que pronto serán una realidad en las carreteras.

En una cita que hace las delicias de los aficionados al mundo del motor, Audi reforzó su apuesta por la electrificación con un rompedor prototipo de superdeportivo eléctrico, el PB18 e-tron concept. Cuenta con tres motores capaces de entregar 680 CV, con un modo boost en el que el conductor puede contar temporalmente con hasta 775. Capaz de acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora, este modelo ofrece una autonomía de 500 kilómetros, con la posibilidad de recargar totalmente su batería en quince minutos.

Mercedes también ha presentado un prototipo de alto rendimiento, el EQ Silver Arrow, con 750 CV. Caracterizado por sus líneas nítidas y fluidas inspiradas en las flechas plateadas que compitieron a mediados del siglo pasado, la batería de este monoplaza posibilita una autonomía estimada de más de 400 kilómetros.

Por su parte, Infiniti rescata el espíritu de los primeros speedsters pero en una época de electrificación del automóvil con su Prototype 10. Este modelo representa los ambiciosos planes de la firma para una nueva etapa electrificada a partir de 2021 para aumentar las prestaciones de sus coches. Aunque Infiniti no ha sido el único en decidir aunar presente y pasado. Jaguar presentó una versión 100% eléctrica del E-Type, con 275 kilómetros de autonomía.

Para pocos afortunados
La cita automovilística también ha dejado lugar para los motores de combustión. El modelo más sorprendente ha sido el Bugatti Divo, limitado a 40 unidades y con 1.480 CV. También modelos como el Ferrari 488 Pista Spider o el Lamborghini Aventador SVJ han sido capaces de subir las revoluciones del Pebble Beach. El 488 Pista esconde un propulsor V8 de 720 CV, el más potente jamás fabricado por la firma italiana; y el SVJ es el Lamborghini de producción más potente de la historia, con un motor V12 de 770 CV. Aunque para único, el Porsche 993 Turbo Project Gold, resucitado para la ocasión por los especialistas de Porsche Clásicos.

Durante la cita también destacaron novedades premium como el BMW Z4, el Ford GT 2019 Heritage Edition, el Henessey Venom F5, el Honda NSX, el Lexus LC500 Inspiration Concept, el McLaren 600LT MSO, el Pagani Huayra Roadster Gryfalcon y el SSC Tuatara.





Lee libros, eso te puede salvar la vida

Hay libros que pueden salvarte la vida real o metafóricamente, que pueden evitarte la cárcel, que pueden concederte deseos metafísicos. Algunos réditos que se obtienen de la lectura son difíciles de identificar, pero no es el caso de los siguientes ejemplos.

Religiosos
Algunas familias indias se dedican, generación tras generación, a memorizar los Vedas, que contienen los principios filosóficos y cosmogónicos de los pueblos arios y que han pasado a ser la base metafísica y ética del hinduismo.

Cada uno de los cuatro libros se transmitieron oralmente desde el principio, y por ello debían sabérselo de memoria y ser capaces de recitarlos incluso del revés, es decir, desde el final hasta el principio. En la India aún hoy existen familias cuyos patronímicos son Dvivedi (dos Vedas), Trivedi (tres Vedas) y Chaturvedi (cuatro Vedas), según el número de libros que dominen.

O en el caso del Corán: todo aquel que se sepa de memoria los 114 capítulos o suras recibe automáticamente por parte del islamismo el título de hafiz. El más famoso de los que han ostentado dicho título no era precisamente un seguidor fiel del Corán: un poeta persa del siglo XIV aficionado a las fiestas, a las mujeres y al vino (incluso escribía composiciones poéticas en honor a la embriaguez que provocaba el vino). Su nombre era Shams-ud-din Mohamed y debió aprenderse el sagrado libro tal como lo hacen los loros o algunos estudiantes que esperan a la última noche para prepararse el temario de un examen.

No hay que olvidarse de la Biblia, que también ha contado con obsesos de su lectura. El papa Gregorio VII (1020-1085) mandó quemar la biblioteca de Apolo Palatino para que los demás libros no distrajeran a los religiosos de la lectura del libro sagrado.

Aunque los motivos por los que el califa Omar (siglo VII) mandó quemar los 400.000 manuscritos de la biblioteca de Alejandría a fin de que se leyera más el Corán quizá tengan una lógica, digamos, más aplastaste: según Omar, los libros solo podían dividirse en dos clases, los que están de acuerdo con el Corán y los que no lo están. Los primeros deben destruirse por ser superfluos; y los segundos, por ser perniciosos.

Seglares
Incluso libros no religiosos han gozado de prerrogativas que ya quisieran para sí muchos autores. Es el caso de la obra de Eurípides.

Eurípides (Salamina, 480 a.C. – Pella, 406 a.C.) es uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Se cree que escribió 92 tragedias, conocidas por los títulos o por fragmentos, pero se conservan solo 19 de ellas, de las que una, Reso, se considera apócrifa.

Sus obras tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a.C., de Atenas, pero aplicables al tiempo en que se escribió. La cuestión es que su obra tuvo tanto prestigio en la antigua Grecia que, en muchas ocasiones, se dejaba en libertad a los prisioneros que supieran recitar de memoria fragmentos de ellas.

Se cuenta que en el año 404 a.C., cuando los espartanos atacaron Atenas, sus generales perdonaron la vida a muchos vencidos porque uno de ellos recitó a la perfección un fragmento de los coros de la tragedia de Electra.

Un caso práctico contemporáneo es una novela de Agatha Christie, El misterio de Pale Horse. Según la química y divulgadora científica Kathryn Harkup, la exactitud con la que Christie describió los síntomas de la intoxicación por Talio en la novela salvó la vida de dos personas.

¿Por que a veces el tiempo "vuela" y otras pasa lento?

¿Qué es el tiempo, ese fenómeno que medimos de forma arbitraria con relojes y segundos? ¿Existe en realidad o es sencillamente el intervalo entre hechos sucesivos? ¿Por qué a veces parece avanzar despacio y otras más rápido? ¿Por qué cuando dormimos el tiempo parece desaparecer?


 Estas preguntas, que rozan lo filosófico, quizás no tienen una respuesta inmediata. Tan solo se sabe que en el curso de la evolución, los seres vivos han desarrollado relojes biológicos para estar vinculados con el tiempo, o quizás con fenómenos terrestres relacionados con él, como los ciclos que dependen de la sucesión del día y la noche o del paso de las estaciones.

Estos relojes biológicos se caracterizan porque sincronizan al ser vivo con fenómenos naturales asociados con el tiempo. Además, se sabe que hay grupos de neuronas en el hipocampo que cada diez segundos, aproximadamente, disparan una descarga eléctrica, y que funcionan como un auténtico reloj interno. ¿Es ahí, entonces, dónde está nuestra percepción del tiempo, y el motivo por el que el tiempo a veces parece detenerse o avanzar demasiado rápido? Un estudio que se acaba de publicar en Nature, y realizado por científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega ha arrojado más luz sobre esta cuestión. Gracias a experimentos elaborados con ratones de laboratorio, han localizado un reloj neural que hace un seguimiento del paso del tiempo en relación con las experiencias: de hecho, han constado que las propias experiencias alteran la percepción del tiempo.

«Nuestro estudio ha revelado cómo el cerebro construye el tiempo como un evento que se experimenta», ha dicho en un comunicado Albert Tsao, primer autor del estudio. «Esta red de neuronas no codifica el tiempo explícitamente. Más bien crea un tiempo subjetivo que nace del flujo continuo de la experiencia».

Dicho de otra manera, este reloj neural, situado en la corteza lateral entorrinal, es el responsable de crear una percepción subjetiva del tiempo, en función de las experiencias, y de organizar dichas vivencias en una secuencia ordenada de eventos. No sabemos a qué hora fuimos al gimnasio y cuándo nos duchamos, pero recordamos el orden en que estas cosas ocurrieron.

Una rata, llamada Marco, persiguiendo chocolate durante las pruebas en las que se ha basado esta investigación 

Del mapa del espacio al marcador de tiempo
El descubrimiento tiene sus raíces en investigaciones llevadas a cabo por May-Britt Moser y Edvard Moser, ambos firmantes en este estudio. Los dos descubrieron una red de neuronas responsables de crear un mapa espacial del entorno. Tal como observaron, con unos estudios que les hicieron merecedores del Nobel de Fisiología o Medicina en 2014, este mapa tiene varias escalas y está basado en unidades hexagonales.

Inspirado por esas investigaciones, Albert Tsao trató de estudiar la posible función de una región cerebral, la corteza lateral entorrinal. Pero vio con sorpresa cómo la actividad de dicha zona cambiaba constantemente con el tiempo, sin un patrón definido.

No fue hasta mucho después, cuando los investigadores se dieron cuenta de cuál podía ser el motivo: «El tiempo es un proceso en desequilibrio. Siempre es único y está en constante cambio», ha dicho en un comunicado Edvard Moser. «De hecho, si esta red estuviera midiendo el tiempo, la señal tendría que hacer precisamente eso, cambiar con el tiempo con la finalidad de registrar experiencias con la forma de recuerdos únicos».

Ratones en laberintos
La tarea de confirmar esto requirió analizar la estructura formada por la conexión de cientos de neuronas. Así se observó que probablemente es la estructura y la conectividad de las neuronas la que constituye el propio mecanismo de experimentación del tiempo. Esto es en sí mismo un hallazgo relevante, que podría llevar a descubrimientos en otros procesos cerebrales, según Moser.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores diseñaron experimentos con ratas en las que estas tenían libertad para moverse y donde se encontraron en ocasiones con pequeños pedazos de chocolate.

Observaron que las señales indicadoras del tiempo eran únicas y que formaban un registro muy refinado de las experiencias. De hecho, podían usar estas señales para reconstruir cuándo ocurrieron los distintos momentos de los experimentos.

En una segunda tanda de pruebas, enseñaron a las ratas a buscar trozos de chocolate después de girar a la derecha o a la izquierda en un laberinto. Así observaron que las secuencias de la actividad neuronal adquirían patrones repetitivos y solapantes.

Todo esto indica, según Moser, que en ratones una compleja red de neuronas crea «sellos temporales» para marcar eventos, lo que permite establecer secuencias de sucesos y experiencias. También sugiere que las distintas actividades moldean cómo son las señales temporales y, por tanto, la forma como se percibe el tiempo. Por eso, cada momento resulta único. Y por eso la percepción del paso del tiempo no es objetiva, como un reloj, sino subjetiva y acoplada a vivencias.



Ingenieros proponen atraer asteroides a la tierra para extraer sus minerales

En general, se asume que, cuanto más lejos estén los asteroides, mejor. Pero algunos ingenieros tienen una idea distinta. ¿Y si atraemos asteroides a la Tierra para extraer sus recursos? Minghu Tan, investigador en la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y coautor de un estudio publicado en Acta Aeronautica ha analizado cómo sería capturar pequeños asteroides y hacerlos frenar en la atmósfera, evitando impactos descontrolados y convirtiéndolos en valiosas fuentes de recursos.

Según Tan, se puede usar la atmósfera del planeta para hacer la clásica maniobra de aero-frenado, a través de las cual las naves espaciales frenan en la atmósfera, con asteroides. El objetivo sería poner estos objetos en la órbita de la Tierra para explotarlos después.

Asegura que haciendo maniobras relativamente baratas y sencillas se podría extraer agua o metales preciosos en la órbita. Por ejemplo, ha sugerido que el agua podría suministrar a tripulaciones y ser procesada para producir hidrógeno y oxígeno, ambos compuestos que forman parte del combustible para cohetes.

La clave de que este proceso sea rentable se encuentra en que se basa en desplazar pequeños asteroides, de hasta 30 metros (y aun así capaces de destruir una ciudad entera) cuando están a distancias de millones de kilómetros: en teoría, y tal como demuestra el artículo, con tan solo una pequeña modificación bastaría para colocarlos en la posición deseada.

Según ha dicho en Sciencemag.org la astrónoma Sherry Fieber-Beyer, investigadora en la Universidad de Dakota del Norte (EE.UU.) no implicada en este estudio, la composición del asteroide puede hacer que una idea maravillosa se convierta en una ocurrencia catastrófica: «Si está hecho de hierro sólido, no podrás frenar a ese "mamón"». Y no solo eso, la dificultad de poder detectar a distancia la composición de los asteroides lleva a que uno que a priori resulta atractivo esté hecho en realidad de algo que no resulta nada interesante.

Asteroides imprevisibles
Según Ingo Mueller-Wodarg, investigador del Imperial College de Londres (Reino Unido) tampoco implicado en la investigación de Minghu Tan, otro inconveniente es que los asteroides no tiene forma esférica y, por tanto, el aerofrenado puede conducir a resultados imprevisibles: «El riesgo estaría en que un asteroide con una forma irregular experimentase alguna torsión, y comenzase a girar fuera de control». Por ese motivo, las naves que recurren al aerofrenado cuentan con propulsores para compensar las desviaciones.

En el peor de los casos, el resultado, según Mueller-Wodarg y Fieber-Beyer, es que el asteroide podría acabar impactando contra la Tierra, causando destrucción y muerte.

Según Tan, esto no ocurriría porque la mayoría de los asteroides, menores a 30 metros de diámetro, se desintegrarían al llegar a la atmósfera baja del planeta. Al menos si no fueran de hierro, caso en que sí que habría que contar con un impacto. Sin embargo, según otros astrónomos, los asteroides de 20 a 100 metros tienen la capacidad potencial de destruir ciudades enteras.

En la actualidad, las ideas de Tan no son más que un proyecto a largo plazo, por mucho que compañías como Deep Space Industries y Planetary Resources tengan proyectos para capturar y explotar asteroides. Según este investigador, habría al menos 1.000 asteroides candidatos. ¿Compensarán las ganancias los riesgos que parecen correrse?