domingo, 23 de septiembre de 2018

¿Qué diablos está pasando acá?







23.5 el número que explica por qué hay estaciones

Seguramente ya sabrás que este domingo, 23 de septiembre, comienza el otoño en el hemisferio norte y la primavera en el sur. Pero, ¿por qué hay estaciones? 

Muchas personas dirán que su causa está relacionada con la distancia que hay entre la Tierra y el Sol: cuando el planeta está más cerca de la estrella, el globo está más caliente. Cuando está más lejos, más frío. Pero, ¿eso explicaría que cuando es invierno en el hemisferio norte sea verano en el sur? Si esta fuera la explicación, ambos hemisferios deberían tener las estaciones sincronizadas, pero cualquiera que haya viajado en avión entre ambos verá que no es así. 

Además, resulta que la órbita de la Tierra es casi circular: solo se aleja del círculo en un 3 por ciento por lo que la distancia es siempre bastante similar. De hecho, el momento en que más cerca está la Tierra del Sol (el perihelio), ocurre en enero, en pleno invierno boreal, y solo se distingue del punto más alejado (el afelio) en unos 4,8 millones de kilómetros.
Hay que buscar la causa de las estaciones en otro lugar. Su origen está en una sencilla cifra: 23,5. Estos son los grados de inclinación del eje de la Tierra en relación con el plano de órbita. ¿Qué significa esto? Si el planeta fuera una pelota girando en círculos por el canto de un plato llano, además habría que hacer rotar esta bola. Pero la Tierra no lo hace de forma perpendicular al plato. Está inclinada 23,5 grados, como si fuera una peonza, pero además su eje siempre apunta en la misma dirección.

Las estaciones dependen de las diferencias
Nadie ha visto ni verá nunca ningún eje atravesando la Tierra. El eje es un polo imaginario que atraviesa el globo de polo a polo y sobre el que gira toda la esfera del planeta (este movimiento se llama rotación). Gracias a la rotación hay días y noches y diferencia horaria.

Pero la Tierra no solo rota, también gira alrededor del Sol. Este movimiento se conoce como traslación y es el que determina la duración de los años. Este movimiento, junto a la inclinación del eje de rotación, determinan que haya estaciones.

¿Por qué? A medida que la Tierra gira alrededor del Sol, su eje inclinado siempre señala en la misma dirección (por ejemplo, el extremo norte del eje de la tierra apunta a un punto muy cercano a la estrella polar). Sin embargo, la posición de la Tierra respecto al Sol va cambiando todo el año. La consecuencia es que a veces el polo Norte está inclinado hasta el Sol pero otras veces está inclinado hacia fuera, mientras que en el Sur ocurre lo contrario. Por eso, los dos hemisferios no suelen recibir la misma cantidad de radiación solar y uno acaba calentándose más que el otro.

De hecho, las cuatro estaciones están determinadas por cuatro posiciones principales en la órbita terrestre. Están opuestas dos a dos y reciben el nombre de solsticios y equinoccios.

Solsticios y equinoccios
A partir del solsticio de verano, en el 21 o 22 de junio, es verano en el hemisferio norte e invierno en el sur. En ese momento, es la parte norte del eje de la Tierra la que está inclinada hacia el Sol. Esto provoca que la cantidad de luz y calor que incide sobre el planeta sea máxima en el hemisferio norte y mínima en el sur.

Desde entonces, a medida que avanza el año y la Tierra se mueve en su órbita, los días se van acortando en el norte y la cantidad de luz y calor incidente se va reduciendo en este hemisferio. Un importante cambio ocurre en el equinoccio de otoño, alrededor del 22 o 23 de septiembre (Este año 2018 ocurre este domingo, 23 de septiembre). En ese momento, la duración de los días prácticamente se iguala en el hemisferio norte y en el sur.

A partir de ese momento, el sur vence al norte y se lleva cada día más tiempo de luz (unos tres minutos más cada día). En el norte comienza el otoño y en el sur la primavera.

El sur llega a su auge de luz diurna en el solsticio de invierno. En torno al 21 o 22 de diciembre la cantidad de luz incidente es máxima en el sur y mínima en el norte. Por eso el invierno azota el mundo al norte del ecuador y el verano bendice lo que queda al sur. Sin embargo, a partir de ese día se invierte el ciclo. Los días comienzan a acortarse en el sur y a alargarse en el norte.

El 21 o 22 de marzo llega el equinoccio de primavera. La duración de los días es casi igual al norte y al sur, pero a partir de ese momento, el sur comienza a perder horas diurnas e favor del norte.

El dolor que sienten los animales por la muerte de sus compañeros

Durante semanas, la noticia de una madre orca acompañando el cadáver de su cría por las aguas heladas del mar de los Salish llamó la atención de todo el mundo. La orca, llamada Tahlequah, también conocida por los científicos como J35, mantuvo lo mejor que pudo el cadáver de la criatura durante 17 días hasta que lo abandonó.


Esta ha sido una de las mayores demostraciones que hayamos podido presenciar del dolor que sienten los mamíferos marinos.

Entre los científicos, sin embargo, sigue existiendo un prejuicio contra la idea de que los animales sienten dolor “real” o responden de diferentes formas a la muerte. Sobre este tema, el zoólogo Jules Howard, por ejemplo, escribió: «Creer que J35 mostraba señales de pena o dolor es creer más en la fe que en la ciencia».

Como especialista en bioética, he estudiado la relación entre ciencia y ética durante más de veinte años. Una creciente cantidad de evidencias científicas defienden la idea de que los animales con características parecidas al ser humano son conscientes de la muerte, experimentan la pena, e incluso puede que guarden luto o que lleven a cabo algún ritual con sus muertos.
Los escépticos del dolor animal tienen razón en una cosa: los científicos no saben mucho sobre los comportamientos de los animales relacionados con la pena. Son pocos los investigadores que han indagado sobre cómo piensan y sienten la muerte la mayoría de los animales con los que el ser humano comparte el planeta, tanto la suya propia como la de otros.

Pero, insisto, no saben sobre el tema porque no lo han estudiado.

Los científicos aún no han prestado la suficiente atención al estudio de lo que podría definirse como “tanatología comparativa”, la ciencia que estudia la muerte y las prácticas relacionadas con ella. Esto se puede deber a que muchos de los humanos no consideran la posibilidad de que los animales sufran por la muerte de aquellos a quienes quieren.

La percepción de la mortalidad es para muchos científicos y filósofos una característica exclusiva los humanos.

El luto del elefante
Sin embargo, varios informes sobre la pena y otros comportamientos relacionados con la muerte de un amplio número de especies están ayudando a los investigadores a formular preguntas sobre la conciencia de la muerte en animales y averiguar cuál es la mejor manera de estudiar estos comportamientos.


Los elefantes, por ejemplo, se preocupan por los huesos de sus muertos y guardan luto por la muerte de sus seres queridos. Un estudiante de doctorado que analizaba el comportamiento de elefantes en África filmó en 2016 uno de estos rituales con los huesos. Miembros de tres familias diferentes acudieron a visitar el cuerpo de una matriarca difunta, oliendo, tocando y pasando varias veces junto al cadáver.

La técnica del servicio militar de EEUU para quedarse dormido en 2 minutos

Surgió en 1981 y fue desarrollada por la escuela de pre-vuelo de la Marina de los Estados Unidos.

Lo primero, un apunte: “Lo ideal sería dormir 7 horas durante la semana. Irse a dormir a la misma hora y levantarse a la misma hora de lunes a domingo es lo más recomendable, ya que se respetan los ciclos de sueño y el ritmo circadiano”. Es lo que nos contaba hace unos meses la Dra. Odile Romero, coordinadora del Grupo de Insomnio de la Sociedad Española del Sueño (SES).

La necesidad de dormir y descansar es inherente al ser humano. Pero hay a quien le cuesta poco dormirse y a los que no les vale lo de contar ovejitas. En 1981, la escuela de pre-vuelo de la Marina de los Estados Unidos desarrolló una técnica para que sus soldados pudieran conciliar el sueño con más facilidad aun estando en situaciones de alta tensión.

Esta técnica se recogió en el libro ‘Relax and Win: Championship Performance‘, pero diversas publicaciones la han rescatado. Y aunque no tenga por qué ser una técnica mágica, puede ayudar a relajar la mente y el cuerpo.

¿Cómo funciona?
La técnica se divide en dos etapas, una de relax y otra basada en imágenes mentales. Respecto a la primera, hay cuatro recomendaciones:
  • 1. Relaja los músculos de la cara (lengua, mandíbula, músculos alrededor de los ojos…).
  • 2. Deja caer los hombros lo más bajo que sea posible. Después, relaja la parte superior e inferior de un brazo y luego del otro.
  • 3. Respira, exhala y relaja el pecho.
  • 4. Relaja las piernas: comenzando por los muslos y después bajando hasta los pies.
Esta primera etapa debería llevar alrededor de un minuto y medio. Para la segunda parte, la técnica del servicio militar aconseja centrar la mente, durante unos diez segundos, en una de estas tres imágenes:
  • 1. Imagínate dentro de una canoa en un lago totalmente en calma, rodeado por un inmenso cielo azul.
  • 2. Imagínate tumbado/a sobre una hamaca de terciopelo negro que se mece en una habitación oscura.
  • 3. No imagines: di una y otra vez ‘no pienses’ durante 10 segundos.
Esta infografía de recomendaciones de la SES recalca la importancia de cuidar la higiene del sueño también en el ejercicio o las comidas, no solo en la cama:






Si tienes alguna de estas singularidades físicas formas parte de un club exclusivo

Incluso en pleno siglo XXI, con el avance tecnológico y científico, el cuerpo humano sigue siendo motivo de innumerables estudios. La comunidad científica continúa descifrando los secretos de la compleja anatomía, realizando hallazgos únicos sobre lo que estamos hechos. Ahora, después de cientos de años de investigación, sabemos que cada uno de nosotros contamos con peculiaridades que hacen que formemos parte de un privilegiado club.

Cada individuo es único a su manera, a veces incluso más de lo que creíamos en un principio. Y dado que solo unos pocos descubren las cualidades que los distinguen de los demás, hoy hablaremos de algunas características del cuerpo humano que, en definitiva, te hacen único y no lo sabías.
  • Estornudar por luz intensa. Lo creas o no, un 25% de las personas reaccionan a la luz intensa con un estornudo.
  • Doblar la lengua. El 63% de la población sabe hacer el típico rollito con la lengua; el 14% doblarla a la mitad y sólo el 1% un rollito triple.
  • Mover los dedos de los pies. Es muy difícil mover el dedo meñique y el dedo gordo por separado, por lo que de ser que tengas esta curiosa habilidad, perteneces a un 10% de la población que sabe hacerlo.
  • Ausencia de las muelas del juicio. Únicamente el 20% de las personas nacen sin las muelas del juicio.
  • Dirección de la coronilla. Aquellas personas cuya coronilla crece en contra de las agujas de reloj, lo compone el 10% de la población.
  • Tocarse el codo con la lengua. ¿Alguna vez te han pedido que lo intentes? Pues bien, solo el 1% de las personas poseen esta habilidad.
  • Lengua fisurada. Las grietas, ranuras, surcos o hendiduras en la lengua es otra de las peculiaridades únicas. Solo el 6% de las personas alrededor del mundo forman parte de este club.
  • Ojos azules. Tener los ojos azules es una mutación en el gen HERC2, por lo que esto solo se encuentra en el 8% de la población mundial.
  • Mover las orejas. Aproximadamente el 22% sabe mover una oreja y el 18% ambas.
  • Heterocromia. Cada uno de los ojos de diferente color, como David Bowie. El porcentaje es extremadamente pequeño, al menos el 0,420%.
  • Daltonismo. En la población mundial hay un 11% de hombres que tienen este problema y solo un 1% entre mujeres.
  • Hoyuelos en las mejillas. Son un defecto en el músculo del pómulo y solo un 25% de la población lo tiene.
  • Ombligo hacia afuera. Tan solo el 10% de las personas tiene el ombligo hacia afuera. Y no, no depende de cómo se corta el cordón umbilical.
  • Corazón en el lado derecho. Sí, esto es posible y únicamente 1 de cada 12.000 personas tiene su corazón ubicado en el lado derecho.
  • Diastema. La diastema es ese pequeño hueco entre los incisivos superiores y una condición que solo un 20% de personas tiene.
  • Huella dactilar. El 5% de las personas la tienen en forma de arco; el 30% en forma de torbellino y el 65% en forma de bucles.



Humor tocayo







Simplemente impresionante

Los árboles no se tocan entre sí (también conocido como timidez de la corona)

Este lagarto tiene parte de su antigua cola.

Este paquete de m & m's vino con todos los chocolates azules.

Este auto negro se ve como un espejo después de ser lavado.

"Ha estado lloviendo tanto que las semillas en este comedero para pájaros brotaron".

Este restaurante donde los lugareños tienen su propia taza de café.

9 avistamientosde OVNIS que no se han podido explicar aún

Muchos objetos voladores no identificados son globos meteorológicos, nubes o aviones, pero definitivamente hay avistamientos que no pueden explicarse con tanta facilidad.

Los avistamientos de OVNI a menudo tienen explicaciones muy simples, como “aviones, objetos astronómicos, lanzamiento de cohetes, globos (¡los globos de fiesta al atardecer son particularmente efectivos!), pájaros, insectos, luces fosforescentes, utilizadas por pescadores japoneses, y muchos más ejemplos” dice Seth Shostak, astrónomo y miembro del instituto SETI, dedicado a explorar los orígenes de la vida y la inteligencia en el universo.

En 1973, antes de convertirse en presidente, Jimmy Carter informó haber visto un OVNI, pero se cree que fue el planeta Venus.

Los restos encontrados en Roswell Army Airfield en Nuevo México en 1947 resultaron ser de un proyecto de un globo espía experimental de alto secreto que no fue desclasificado durante casi medio siglo.

Pero no todos se pueden explicar

En diciembre de 2017, el Departamento de Defensa de Estados Unidos reconoció al New York Times que había estado ejecutando un programa centrado en la investigación de objetos voladores no identificados u OVNIS. El Programa de Identificación Avanzada de Amenazas Aeroespaciales (AATIP por sus siglas en inglés) recibió aproximadamente $22 millones en fondos entre 2007 y 2012 cuando cerró sus puertas según el Pentágono.

Se publicaron 2 videos infrarrojos con los artículos que mostraban un encuentro entre aviones de combate de la Marina y un OVNI frente a la costa de California en 2004. El comandante David Fravor, que pilotaba uno de los aviones, dijo al periódico que después de que un operador de radio le pidiera echar un vistazo a un avión misterioso, voló a la ubicación específica y vio el agua de mar batiendo debajo de él. Una nave espacial blanquecina de forma ovalada flotaba sobre el agua. “Se aceleró como nada que haya visto”, dijo Fravor al Times, admitiendo que eso lo hacía sentir “bastante extraño”.

No identificado, pero no necesariamente alienígena.
Por supuesto, solo porque no haya explicación para un evento no significa que haya sido una visita de inteligencia extraterrestre. Hay muchos fenómenos que los científicos no entienden, ni siquiera están seguros de por qué el hielo es resbaladizo.

Shostal dice que no sabe exactamente qué muestran los videos AATIP (aunque se imagina algunas cosas), pero no está convencido de que indiquen visitantes cósmicos:” No hay explicación para alrededor de un tercio de los asesinatos en la ciudad de Nueva York” dijo “¡Sin embargo, eso no significa que no hayan sido cometidos por personas!”.

Aún así, los humanos han estado observando objetos misteriosos en el cielo durante siglos, con casos que aumentaron dramáticamente a mediados del siglo XX, cuando la aviación y la Guerra Fría presumiblemente hicieron que a la gente más cautelosa de luces inexplicadas en el cielo.

1. China, siglo XI
Alrededor del año 1088, Shen Kuo, un respetado poeta y táctico militar, escribió un libro llamado “Dream Pool Essays” (llamado así por su finca de jardín) que cubría su beca en astronomía, matemáticas, geología, zoología, botánica y más.

En el libro, describe lo que podría ser el primer avistamiento de OVNIs registrado; un objeto apodado “La Perla” apareció regularmente en el cielo sobre la provincia de Yangzhou. Su puerta se abriría y se derramaría una luz muy brillante. “El espectáculo era como el sol naciente, iluminando el cielo distante y los bosques en rojo” dice el texto.

2. Mount Rainier, Washington, 1947
La era del platillo volador se remonta a un avistamiento de un OVNI que ni siquiera parecía un platillo. El piloto aficionado Kenneth Arnold volaba sobre Washington en una clara noche de junio cuando vio un destello de luz azulada cerca del Monte Rainier. Luego vio nueve flashes más en total.

Dijo que las luces se movían, como “la cola de una cometa china”, según un libro de 1967 sobre el incidente de Ted Bloecher. Arnold al principio pensó que eran jets, luego quizás gansos, y luego los descartó a ambos y no supo lo que estaba mirando. Más tarde, cuando describió la escena a los periodistas, dijo algo acerca de cómo las luces se movían “como si un plato saltara del agua”.

3. Socorro, Nuevo México 1964
A mediados de la década de 1960, los OVNIs estaban siendo investigados por el gobierno de Estados Unidos. A través del Proyecto Libro Azul, y las tramas de alienígenas eran comunes en las películas y los programas de televisión; la serie Outer Limits comenzó en 1963. Cuando el oficial de policía Lonnie Zamora de Socorro, Nuevo México escuchó un fuerte rugido y vio una llama en el cielo, abandono el automóvil que había estado buscando para verificarlo. Encontró un objeto redondo en un cañón y vio dos figuras blancas cerca de él, pero a medida que se acercaba, el objeto se fue volando.

Los investigadores del Proyecto Libro Azul aparentemente creían que Zamora no estaba inventando la historia o no pudieron dar con una explicación clara (a pesar de la proximidad del evento a White Sands Missile Range). Clasificaron el caso como “no identificado”.

Si eres inteligente (o quieres parecerlo) jamás dirás estas frases

“¡Te ves cansado!”
Puede que intentes ser comprensivo, pero señalar que alguien se ve cansado es solo otra forma de decir “¡Guau, te ves como una mierda!” Nadie quiere escucharlo, y decirlo solo te hace sonar insensible (e incluso increíblemente grosero). Lo mismo ocurre con “¿perdiste peso?” Incluso si es la verdad, básicamente estás señalando a la persona que notaste lo gordo que solía ser.

¡Mala idea! En ambos casos, un “¿cómo estás?” sincero es mejor. Alguien que está legítimamente cansado puede hablar sobre el nuevo bebé o cachorro que lo mantiene despierto toda la noche, si así lo desea; alguien que ha perdido peso puede decir “¡Me siento muy bien ya que perdí 10 kilos!” De cualquier manera, le estás permitiendo a la persona con la que estás hablando dirigir la conversación, por lo que es menos probable que digas algo imprudente.

“No puedo”
Especialmente en el lugar de trabajo, este es un indicador de que careces de conocimientos, motivación o ambos. “Lo intentaré” emite el mismo sentimiento: ¿por qué limitarse a intentar, cuándo deberías estarlo haciendo. Entonces, si te piden que hagas algo poco familiar o intimidante, no te des por vencido antes de comenzar.

¡Una persona inteligente no lo haría! Ella lo resolvería, incluso si necesitara ayuda para hacerlo. No hay que avergonzarse al pedir ayuda para que puedas hacer algo y lo hagas bien.

“¿Alguna otra mamá se siente de esta manera?”

Si quieres sonar como un adulto inteligente, ¡no hables como un niño pequeño! Guarda la charla de bebé para su bebé real. Referirse a ti mismo o a cualquier otra persona como “mami”, “papi” o “conejito de miel” debe reservarse para los miembros de la familia, en el hogar.

Y sí, eso incluye llamar a tus mascotas “bebés peludos”. Ámalas y enorgullécete de ellas, por supuesto, pero a menos que estés en el parque para perros o en la tienda de mascotas con amantes de animales, quédate con las palabras de adultos.

“No es justo”
Hablando de cosas de bebés: Llorar con el corazón por algo que sientes que es injusto puede hacer que parezcas inmaduro o quejumbroso, no inteligente. Hacer frente a la verdadera injusticia es inteligente y admirable.

Pero tu tono importa, intenta algo así como: “Creo que sería más equitativo si lo hiciéramos de esta manera”. Y asegúrate de proponer una solución, en lugar de tan solo agitarte y pisar fuerte.

“¡Cómo sea!”
Decir “cómo sea” o “no me importa”, incluso en un tono agradable, te hace sonar menos que inteligente porque implica que no tienes ningún pensamiento en absoluto.¡No hay nada inteligente acerca de eso! Incluso si solo intentas seguir la corriente, aún puedes contribuir a la discusión.

Si tienes una opinión, compártela cortésmente. Si realmente no está seguro de algo, haz preguntas y busca más información hasta que puedas dar una respuesta útil y reflexiva.

“Siempre lo hemos hecho de esta manera”
Las personas inteligentes están abiertas a nuevas ideas y sugerencias. Mantener un método o proceso simplemente porque es familiar te hace parecer más obstinado y de mente cerrada que inteligente.

Ya sea que estés en el trabajo, una organización de voluntarios o la escuela de tu hijo, es sensato estar dispuesto a escuchar cuando alguien presenta una oportunidad de mejorar.

“¡No es mi culpa!”
Igual que decir “no es justo”, anunciar que no se puede estar equivocando o culpando a alguien más, hace que suenes a la defensiva e inmaduro. Del mismo modo, decir que “ese no es mi trabajo” da la impresión de que no eres un jugador de equipo.

En el lugar de trabajo, si hay un problema, no retrocedas y evites la culpa. Incluso si el problema realmente no es tu culpa o tu trabajo, te verás mucho más inteligente si lo tomas y ayudas.

“Tengo una pregunta tonta”
Para sonar inteligente, no te hagas llamar tonto desde el principio. No hay vergüenza en hacer una pregunta. Se fiel a tus propias dudas. Lo mismo aplica para compartir una sugerencia o idea.

No te desvalorices comenzando con “esto puede sonar tonto” o “esto es probablemente estúpido, pero …” ¡Ten confianza, o al menos finge! Parecerás mucho más sabio, sin importar cuál sea tu pregunta u opinión.

“¡Él me regaló este collar!”
Quédate con “Él me dio este collar”. Significa lo mismo, sin necesidad de convertir un sustantivo en un verbo. Otro delincuente frecuente en esta línea es el “impacto”. En lugar de “La tormenta impactó mi viaje”, es mejor (y más inteligente) decir “La tormenta afectó mi viaje” o incluso “La tormenta tuvo un gran impacto en mi viaje”.





13 cosas que según muchos, traen "mala suerte"

Hasta los que no son tan supersticiosos saben que romper un espejo o caminar por debajo de una escalera puede traer mala suerte. Pero hay muchas otras acciones, menos conocidas que también tienen la reputación de causar infortunios. No es para espantarlos, pero probablemente han hecho mas de una en su vida diaria.

1. Cargar plátanos en un barco

Los marineros son famosos por ser un grupo de personas extremadamente supersticiosas. Hay un racimo de frutas que ellos consideraban una de las cosas que más mala suerte les traía cuando se trataba de navegar en alta mar. En el 1700, muchas naves que se perdían o que naufragaban mientras viajaban entre España y el Caribe traían plátanos entre su cargamento, así que traer esta fruta a bordo se convirtió en símbolo de la mala fortuna.

Silbar en el barco también se decía que también traía la mala suerte, por que hacerlo se suponía que presentaba un desafío al viento. El viento supuestamente respondería amablemente mandando una tormenta.

2. Desearle a alguien feliz cumpleaños antes de la fecha
¿Quieres celebrar tu cumpleaños todo el fin de semana si cae en domingo? En ese caso no quieres festejar en Alemania. Esto es por que en este país, piensan que desearle a alguien un feliz cumpleaños antes del día que debe ser, será motivo de mala fortuna para todos los involucrados.

Entonces, en lugar de hacer esto, los alemanes tienen una tradición que llaman “reinfeiren”, en donde se juntan la noche antes del cumpleaños del ser querido, y comienzan la celebración exactamente cuando las manecillas del reloj señalan la media noche. Gritando “feliz cumpleaños”pero no un minuto antes de la fecha.

3. Cambiar tu cama en viernes
De acuerdo con algunas supersticiones, si volteas tu colchón en un viernes, estarás maldecido con pesadillas. Alguna variación dice que cambiar tu cama en domingo también significa malas noticias también, así que por si las dudas evitemos cambiar las sabanas en fin de semana.

4. Cambiar el nombre de un barco

¿Qué podría ser de mala suerte cuando te compras un barco? Bueno, si modificas el nombre que tiene, podrías estar tentando al destino. Esta leyenda se remonta a la antigüedad, cuando los marineros creían que el nombre de cada barco estaba anotado en el inmutable registro de Poseidón. Si te atreves a cambiar el nombre de un barco, incurrirías en la ira del dios del mar.

Sin embargo, si el nombre de tu barco era uno que no podía soportar, había una cláusula en el contrato de acuerdo con BoatSafe.com. Podrías “borrar” con éxito el antiguo nombre del barco en el registro de Poseidón quitando todos los rastros del mismo. Esto significaba que todo, desde la proa del bote hasta los chalecos salvavidas, debían estar libres del antiguo nombre.

Si te atreves a mostrar el nuevo nombre sin antes desaparecer hasta el último vestigio del anterior, estarías tentando tu suerte a lo grande.

5. Martes 13

Tal vez el viernes 12 sea el portador de mala suerte; quizás sea una cuestión de perspectiva. Mientras que las culturas anglosajonas ven el viernes 13 como una maña noticia, en España, el día 13 del mes es mas desafortunado cuando cae en martes. En español, la palabra martes proviene de Marte, el dios romano de la guerra, por lo que significa problemas.

Sin embargo, una cosa en la que ambas culturas están de acuerdo es que 13 es un número desafortunado.

6. Mezclar cervezas
La República Checa es el país que consume mayor cantidad de cerveza per capita, por lo que tiene sentido que existan algunas reglas no escritas y supersticiones asociadas con la elaboración de esta bebida.

Supuestamente, si viertes un tipo de cerveza en una taza que contenga otro tipo, te espera una desgracia.

7. Regalar ropa amarilla
Otra superstición de mala suerte española dice que los destinatarios de prendas color azafrán experimentarán de mala suerte. Según esta leyenda española, el color sulfuroso del amarillo se relaciona con la magia negra o, para los extremadamente supersticiosos, incluso el mismo Diablo.

Si te sientes realmente supersticioso, debes evitar usar el color amarillo por completo, pero especialmente si te estás entrevistando para un trabajo, haciendo un examen u otra cosa para la cual la buena suerte sería beneficiosa.


Buscar una cosa y encontrar otra (¿por qué nos cuesta tanto ver lo obvio?)


Buscar una cosa
es siempre encontrar otra.
Así, para hallar algo,
hay que buscar lo que no es

                             Roberto Juarroz

Como la famosa carta de un cuento de Edgar Allan Poe. Nadie la encontraba porque estaba encima de la mesa y, en estos casos, es más fácil que uno acabe arrancando las paredes. O como el código que, en mitad de una scape room, retrasa la salida de los participantes porque no está escondido, como se espera, sino en mitad de la habitación.

El experimento Gorillas in Our Midst, de Daniel Simons y Christopher Chabris es un clásico en este sentido. Estos psicólogos presentaron un vídeo a varios de sus alumnos en la Universidad de Harvard. En la grabación, varias personas se pasaban un balón de baloncesto. Los profesores pidieron a sus alumnos que buscaran a varios voluntarios, a los que les pidieron que contabilizaran los pases de balón entre un grupo de camiseta negra y otro de camiseta blanca.

De pronto, irrumpió en la escena una alumna disfrazada de gorila que caminaba lentamente y se detenía. Aun así, el 70% de los espectadores no vio el gorila.

«¿Cómo puede la gente no ver un gorila que camina delante de ellos, gira para mirarlos, se golpea el pecho y se va? ¿Qué vuelve invisible al gorila? Este error de percepción proviene de una falta de atención hacia el objeto no esperado; en términos científicos se lo denomina ceguera por falta de atención. Las personas, cuando dedican su atención a un área o aspecto particular, tienden a no advertir objetos no esperados, aun cuando estos sean prominentes, potencialmente importantes y aparezcan justo allí adonde están mirando», escribieron Simons y Chabris en El gorila invisible y otras maneras en las que nuestra intuición nos engaña.

Cuando vieron el vídeo por segunda vez, sin estar pendientes de los pases de balón, los alumnos no podían creer que una persona disfrazada de gorila se hubiera paseado ante ellos durante nueve segundos. Incapaces de reconocer que no lo habían visto, algunos llegaron a acusar a los profesores de haber cambiado el vídeo.

A propósito del estudio, que fue publicado en 1999 en la revista Perception, Daniel Kahneman escribió en Pensar rápido, pensar despacio: «Podemos ser ciegos a lo obvio, y también somos ciegos a nuestra ceguera».

Pero en un ensayo para Aeon, Teppo Felin, de la Universidad de Oxford, se pregunta qué ocurriría si los sujetos no hubieran recibido indicaciones. Seguramente habrían visto el gorila, del mismo modo que no advirtieron otras obviedades por seguir las instrucciones de quien les pidió que se concentrasen en una mínima parte de la escena. En el vídeo aparecen otros elementos obvios que tampoco vieron los participantes porque no se les había pedido que centraran toda su atención en ellos.

«En resumen, la lista de obviedades en el vídeo del gorila es extremadamente larga. Y ese es el problema: podríamos llamarlo la falacia de la obviedad. Hay una falacia de la obviedad porque todo tipo de cosas son evidentes en el clip.

Pero perderse cualquiera de estas cosas no es la base para decir que los humanos están ciegos», argumenta Felin. Más que por «los humanos están ciegos», Felin aboga por otra interpretación del experimento: «Los humanos responden preguntas». Y, además, se olvidan de otras cosas mientras buscan respuestas a esas preguntas.

David Foster Wallace se dirigió a los que se graduaban en el Kenyon College (Estados Unidos) en 2005 así: «Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez más viejo que nadaba en dirección contraria. El pez más viejo los saludó con la cabeza y les dijo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho; por fin uno de ellos miró al otro y les dijo: “Qué demonios es el agua?”».

Esta historia tiene su réplica en una fábula armenia en la que un pez no es capaz de responder a otro: «¿Qué noticias traes del mar?». Foster Wallace explicó en aquel discurso lo que había pasado entre los peces: «El sentido inmediato de la historia de los peces no es más que el hecho de que las realidades más obvias, ubicuas e importantes son a menudo las que más cuesta ver y las más difíciles de explicar».

Uno de los personajes de la novela Océano Mar busca un gorro de lana y no lo encuentra. «Es comprensible: lo lleva puesto», escribe Alessandro Baricco. ¿A quién no le ha pasado con las llaves? Y también en una novela del mismo autor, La Esposa joven, a alguien se le escapa el atardecer sencillamente por tenerlo ahí: «Pero les ocurrió a la Hija y la Esposa joven, que tenían delante de sus ojos una puesta de sol de cierta elegancia y no la vieron, porque estaban allí».

Al inicio de Fariña, Nacho Carretero cuenta que un hombre cruzaba a diario la frontera de Portugal en bicicleta y volvía a Galicia. Nunca le encontraron nada sospechoso entre sus bolsas. Así que cada día iba y volvía como si nada, con la esperanza de que, por obvio, no descubrieran su no-secreto: que era traficante de bicis.




Trabajo wtf!: Profesionales en oler cosas pestilentes

Ningún desodorante dura 48 horas. No importa lo que diga la etiqueta, es falso. Quienes se encargan de testar estas lociones niegan ese lapso de perdurabilidad. Lo saben porque lo han sufrido. Hay catadores olfativos de sobacos. Husmean el sudor de decenas de personas, metódicamente, y pierden las ganas de comer. Después del proceso, hasta la magia blanca de El Bulli tendría un gusto a alerón pastoso.


No huelen directamente las axilas. El titular es una simplificación, más por síntesis que por amarillismo, porque la realidad es más inquietante. Los sujetos que se aplican el producto se colocan en los sobacos unas compresas absorbentes y no se lavan en lo que dura la prueba. Luego despegan los pañitos y los colocan en un bote de cristal. Los analistas aspiran decenas de frasquitos como ese y valoran el grado de intensidad del aroma para establecer la efectividad de la loción. Así lo relatan las expertas de la firma Odournet.

Es peor que inspirar directamente del cuerpo por el mismo motivo que uno recibe buenas cantidades de saliva de su pareja en cada beso sin molestias, pero no soportaría acumularla en un vaso y beberla trago a trago. El cuerpo vivo es el contexto del olor: se mueve y distribuye su emanación, le aporta carácter, biografía, y propicia piedad y empatía, que siempre suaviza la peste. Pero, en un bote, no caben relativismos: es puro residuo humano.

Odournet son unos laboratorios con presencia internacional. Su trabajo trasciende el caso morboso de los desodorantes. Se despliegan en dos áreas: la medioambiental y la de productos. Analizan malos olores, contaminantes o no, identifican los compuestos responsables e idean un modo de eliminarlos de los procesos de producción o de enmascararlos. Su vocación: expandir y aplicar la ciencia de los olores, el sentido menos explorado y, por ello, el más enigmático.

La empresa recibe una extensa gama de productos. Ambientadores o velas perfumadas que hay que desgranar y caracterizar. Pañales a los que hay que reducir el olor a plástico o adhesivo; abrillantadores, materiales de coche… Lo detalla Carmen Villatoro, responsable de análisis molecular de Odournet: «Hemos recibido variedad de productos, sobre todo con problemas de olor. Textiles, plásticos, polímeros, alimentos, muestras de té, helados con envases de mala calidad que traspasan mal olor al producto… Los volátiles del humo de un cigarro, productos de farmacia, cosméticos… El olor está en todo».

El olor está en todo para no estar; o para figurar de modo amigable o flirtear. Cuando agarras un artículo del estante del supermercado y los acercas a tu cara para leer la etiqueta, levitan hacia tu rostro los compuestos volátiles. Por las pupilas entran los conceptos; por la nariz, una traza emocional, una de las chispas que inclinará tu decisión. El olor está en todo y su persuasión depende de su coherencia.

Un ambientador exhala frescura o ensimismamiento dulce, pero siempre con un afán, por discreto que sea, de expansión. Un coche nuevo: a tapiz, engranaje, promesa gomosa y extrañeza controlable. Ambos son placenteros en su lugar. Los ambientadores dulzones, por ejemplo, dentro del vehículo imprimen en la conducción una resignación de expectativa rota.

Hay, no obstante, correspondencias que se alteran con los años. El aroma de las consolas o los portátiles: antes agradaba su olor a circuito y plástico; hoy su diseño conspira para aportar una fragancia de luz blanca.

Faltan palabras para definir los olores
Hay, por tanto, una orfebrería del olor, y la orfebrería solo cabe después del conocimiento. La sabiduría del olfato es más compleja que la de otros sentidos porque carecemos de vocabulario. Un grupo de psicolingüistas y antropólogos del Instituto Max Planck registró en 2015 conversaciones en 13 idiomas (mayoritarios y minoritarios) de distintas culturas para determinar la presencia de cada sentido en la lengua.

Quisieron establecer una jerarquía universal de la percepción. El País recogió las conclusiones: en función número de palabras y expresiones que corresponden a cada sentido, la vista predominaba en todos los casos; el oído y el tacto ocupaban el segundo y tercer lugar; el gusto y el olfato padecían una presencia infinitamente menor. En idiomas occidentales, el setenta u ochenta por ciento de las palabras se vinculan a la vista.

Lo que tus manos revelan sobre tu salud

Dedos anulares largos: Riesgo de artritis
Las mujeres cuyos dedos anulares son más largos que los índices (rasgo más común en los varones) corren el doble de riesgo de contraer osteoartritis de rodillas, indica un estudio publicado en Arthritis & Rheumatism. Una causa podría ser la deficiencia de estrógenos.

El mismo rasgo se asocia con una mayor aptitud deportiva y agresividad verbal en ambos sexos. En los hombres, los dedos anulares más largos (señal de aumento de testosterona en el segundo trimestre de gestación) se asocian con un mayor número de hijos y una mejor relación con las mujeres, pero una mayor propensión al cáncer de próstata.

Manos temblorosas: Parkinsonismo

El temblor de manos puede deberse a algo tan simple como la ingestión excesiva de cafeína, o ser un efecto adverso de fármacos como los anti-asmáticos y los antidepresivos, pero si es recurrente conviene acudir al médico.

Si afecta una sola mano, puede ser síntoma de parkinsonismo, o quizá sea temblor esencial, un trastorno que se puede controlar con medicamentos y otras terapias.

Manchas en las uñas: Insuficiencia renal
Un estudio de 100 enfermos de insuficiencia renal crónica realizado en la India reveló que 36 de ellos tenían la mitad de las uñas blanquecina y la mitad oscura. Esto puede deberse a una concentración excesiva de ciertas hormonas o a anemia crónica, ambas señales de insuficiencia renal crónica.

Acude a tu médico sin demora si presentas esta anomalía o una raya longitudinal oscura en una o varias uñas: puede ser indicio de melanoma, una forma de cáncer de piel.

Poca fuerza para asir: riesgo de males cardiacosSegún un estudio realizado con casi 140,000 adultos y publicado en The Lancet, la debilidad para asir indica mayor riesgo de infarto y apoplejía, y menor probabilidad de sobrevivir a estos trastornos. La fuerza de sujeción fue un predictor más acertado de muerte que la presión arterial.

Los investigadores dicen que es un indicador de fuerza muscular general y condición física, y aconsejan hacer ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento con pesas para disminuir el riesgo de afecciones cardiacas.

Manos sudorosas: Hiperhidrosis
Pueden ser efecto de la menopausia, o síntoma de trastornos tiroideos o de hiperhidrosis, una actividad excesiva de las glándulas sudoríparas (producen mucho más sudor del necesario).

La mayoría de las personas que la padecen sudan sólo en una o dos partes del cuerpo, como las axilas, las palmas de las manos o las plantas de los pies. El médico quizá recete un antitranspirante fuerte como tratamiento.

Huellas dactilares: Hipertensión

Al estudiar las huellas dactilares de 139 personas, científicos británicos observaron que las que tenían un verticilo en uno o más dedos eran más propensas a la hipertensión que las que presentaban arcos o presillas. Cuantos más verticilos tenía una persona, más alta era su presión arterial. Los verticilos son indicadores de trastornos del desarrollo fetal en ciertas etapas del embarazo, y de riesgo de hipertensión arterial en etapas posteriores de la vida.





La agricultura es lo mas destructivo que le hemos hecho al planeta

«No comeré nada que tenga madre o que tenga cara» fue una de las declaraciones de principios más recurrentes de Lierre Keith durante casi dos décadas. Y lo fue probablemente por su simplicidad porque, como asegura la escritora y ecologista, «a los seres humanos nos gustan las reglas fáciles». Keith fue vegana durante veinte años y conoce los motivos «honorables y nobles» que suelen empujar a las personas a adoptar este tipo de dietas. «Son razones como la justicia, la compasión y un anhelo desesperado y sobrecogedor de arreglar el mundo».

El problema, en su opinión, es que los vegetarianos se equivocan, no en su intento de salvar el mundo, sino en la solución que proponen para lograrlo (por eso hace unos años eligió como título para su libro El mito vegetariano, en lugar de La mentira vegetariana). El malentendido proviene de la ignorancia: «Somos ciudadanos urbanos de la era industrial y no sabemos de dónde procede nuestra comida. Y eso incluye a los vegetarianos».

Comparte la visión de estos sobre la «cruel, despilfarradora y destructiva» ganadería industrial pero echa en falta que la mayoría de ellos solo se preocupen por los animales muertos que servimos en la mesa. ¿Qué ocurre con los que hemos matado en el proceso? Fue precisamente cuando Keith se dio cuenta de que tenía que ir más allá, que necesitaba una rendición de cuentas completa, cuando descubrió a la verdadera enemiga a batir: la agricultura. «Es lo más destructivo que los seres humanos le han hecho nunca al planeta».

Los monocultivos anuales son los responsables de la devastación de praderas y bosques, de la desaparición humedales y de especies vegetales y animales, de la destrucción de la capa superior del suelo y de la alteración del clima. Toda una paradoja: «Son precisamente los alimentos que los vegetarianos dicen que nos salvarán los que están destruyendo el mundo», recoge la escritora en el libro editado por Capitan Swing.

La mayoría vivimos ajenos a esta realidad. Y de esa ignorancia no escapan ni siquiera muchas organizaciones ecologistas. «Realmente no sabemos qué es la agricultura. La mayoría no sabe los hechos contundentes que implica: tomas un pedazo de tierra, la limpias de todos los seres vivos, de las bacterias, y luego lo siembras para uso humano. Es una extinción masiva e inherentemente destructiva«, explica.

Llevamos tanto tiempo practicando esta actividad que la hemos asumido como «algo natural y normal». Sin tener en cuenta que, tal y como un profesor suyo de la facultad aseguro un día en clase (cuando ella aún era vegana), «en el instante en que se pone un arado en la tierra, se está degradando el suelo». «No la consideramos una actividad a cuestionar –prosigue la ecologista- porque, entre otras razones, ahora son muy pocas las personas involucradas en la agricultura. En Estados Unidos, es una actividad estadísticamente insignificante».

A espaldas de estos lugares y procesos, la mayor parte de la población asume que los alimentos proceden del supermercado sin importarle nada más. «No vemos el costo para el suelo, los ríos, el nivel freático, los animales y ecosistemas enteros. La agricultura es la base del patrón cultural humano llamado civilización y la mayoría no dispone de la imaginación o el coraje para cuestionar todo lo que se nos ha dicho que es bueno y correcto».

Ella lo hizo en su día, alentada en buena medida por los problemas de salud que achaca a lo comió (o mejor, dejó de comer) durante años. Aquella forma de vida que había abrazado como consecuencia de su compromiso con el planeta estaba provocando o agravando numerosas dolencias, algunas de ellas bastante serias. Muchos vegetarianos y veganos no le perdonan que siga alertando sobre los peligros de la malnutrición que se asocia a muchas de estas dietas: «A cualquiera que abandona el veganismo se le dice lo mismo: que no lo hizo correctamente. Sus defensores no pueden aceptar que causa daño, por lo que tienen que culpar a la víctima», nos cuenta.

Pese a las críticas, amenazas e incluso alguna agresión (durante la presentación del libro fue atacada con pasteles de chile por activistas vegetarianos), Keith sigue incidiendo en que el vegetarianismo o el veganismo no son los caminos hacia la sostenibilidad. «Hace falta una narrativa psicológica diferente». Una nueva cultura que no sea solo una alternativa.

Las acciones individuales sirven de poco en este sentido, de ahí que evite dar consejos sobre alimentos concretos que podemos comer y los que no. A cambio, menciona conceptos como democracia directa, economía local («tenemos que comer donde vivimos») o policultivos vivaces que sustituyan a los monocultivos entre las vías a implantar a gran escala. Aunque las posibles soluciones nos pasarán inadvertidas de seguir sumergidos en las profundidades de la ignorancia. «Para salvar el mundo, debemos conocerlo», concluye.



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