domingo, 30 de septiembre de 2018

Humor comprado







Halle Berry, Kiefer Sutherland, Pedro Almodovar, Millie Bobby Brown...triunfadores a pesar de la sordera

La pérdida de audición no es algo de lo que se hable a menudo. Llevar gafas está mucho más normalizado que llevar un audífono, y es más evidente, así que es fácil deducir quién tiene problemas de visión y, por tanto, estamos perfectamente habituados a encontrarlos en todos los terrenos, desde el cine y la televisión a la política, la música o la tecnología.

Sin embargo, ni estamos tan concienciados con los problemas del oído ni somos tan capaces de nombrar a algún famoso que haya llegado a lo más alto en su profesión superando las trabas que suelen acompañar a la sordera (parcial o total, de uno o ambos oídos, corregida o no mediante la tecnología…) como son la dificultad para seguir conversaciones en ambientes ruidosos o en las que toman parte más de dos o tres personas. Y lo cierto es que se cuentan por decenas: en todos los ámbitos, existen nombres que a todos nos resultan familiares y que hoy nos sirven para reflexionar, con motivo de la Semana Internacional de la Sordera y el Día Internacional de las Personas Sordas, sobre la importancia de cuidar de uno de nuestros más importantes sentidos.

La niña de ‘Stranger Things’


Una de las estrellas de la exitosa serie de Netflix, Millie Bobby Brown, la actriz que interpreta a la pequeña Once, es sorda de su oído derecho. Cuando actúa o canta, no puede oírse a sí misma con total claridad, pero nunca le ha supuesto un gran problema porque jamás ha dejado que le afecte. “Si sueno mal, no me importa, porque estoy haciendo lo que me gusta”, asegura. Una filosofía que, desde luego, le funciona a las mil maravillas.

El Hulk original

Lou Ferrigno, el actor que interpretaba al superhéroe de Marvel en la serie de televisión de finales de los 70 y principios de los 80, y que también dio vida al musculoso semidiós Hércules, perdió entre el 65 y el 75% de audición cuando era pequeño a causa de una infección de oído. Comenzó a usar su primer audífono con 4 años y su vida, reconoce, ha sido una constante lucha por superar las dificultades, entre otras cosas tratando de corregir las carencias de dicción que desarrolló durante la infancia. Por suerte, “todo el mundo tiene un pequeño Hulk dentro”, como él mismo ha dicho. “Si no hubiera perdido la audición, no estaría donde estoy. Me obligó a maximizar mi potencial”.

Pedro Almodóvar

El famoso director de cine también ha tenido que lidiar con las complicaciones de su pérdida de audición, incluso a veces viviendo situaciones delicadas en entornos sociales de alto standing. Durante una cena en la que se sentó al lado de la princesa Charlene de Mónaco, esta terminó ofendida porque el español, aparentemente, la ignoraba. “Soy sordo del oído derecho y en una larga mesa llena de comensales, los que se hallan sentados a mi derecha desaparecen, no existen”, se disculpaba. Por suerte, la ex nadadora sudafricana lo entendió y el incidente no pasó a mayores. Y Almodóvar, por cierto, no es el único maestro patrio de la cinematografía que lo ha pasado mal en los eventos con muchos invitados: el mismísimo Luis Buñuel evitaba ese tipo de reuniones porque le costaba mucho seguir una conversación con tanta gente.

Halle Berry

La oscarizada actriz, que se convirtió en la primera afroamericana en ganar el premio gordo de la Academia estadounidense por su papel protagonista en ‘Monster’s Ball’, perdió un 80 % de audición por culpa de los abusos de una expareja. Y no solo no le ha impedido convertirse en una estupenda intérprete y en toda una celebridad, sino que además le he llevado a ser una incansable activista contra la violencia doméstica.

Kiefer Sutherland

Famoso por su papel protagonista en la serie ‘24’, y más recientemente por su brillante interpretación de un presidente por sorpresa en ‘Sucesor designado’, este actor británico sufre una profunda pérdida de audición en un oído y parcial en el otro por culpa de los estruendosos sonidos de las balas y explosiones que ha tenido que soportar en los rodajes. A día de hoy, usa audífonos para compensar los daños que le ha causado su trabajo.

10 records deportivos "imposibles"

Ayuda a mejorar la salud, a sentirse bien con uno mismo, a socializar… Hablamos del deporte, que tiene fans en todo el mundo en sus distintas modalidades y que entretiene por igual a mayores y grandes. Si nos animamos a practicar actividad física quizás consigamos batir uno de estos 10 récords que nos dejan con la boca abierta. Del baloncesto al surf, de las clases de aeróbic a las bicicletas, ¿quién se atreve a emularlos? Haciendo clic en los títulos de cada uno de los récords puedes acceder al video del mismo.

609 botes de baloncesto en un minuto


No nos hemos equivocado. Son más de 10 toques por segundo. Es lo que consiguió el holandés Leon Walraven con sus dos manos en un vídeo hipnótico. Antes de eso, Walraven era conocido por sus virguerías con una pelota de fútbol. Por tanto, no ha de extrañarnos que en el futuro siga sorprendiéndonos con su arte.

Proezas imposibles en bicicleta

El 13 de agosto de 2016, Kevin Robinson dejó anonadado al planeta y a aquellas personas que se encontraban viéndolo en Providence (Estados Unidos). Batió el récord de salto mortal con voltereta en bicicleta, una hazaña en la que recorrió 25,6 metros. Para ello, tomó carrerilla arrastrado por un todoterreno, que lo impulsó a 69,2 kilómetros por hora. Lo consiguió minutos después de un primer intento en el que cayó. Robinson, que falleció un año después, acudía a los colegios para transmitir valores sociales a los pequeños.

La adrenalina de navegar sobre las olas también tiene récord. Que se lo digan a Garrett McNamara, quien en 2011 y con 49 años entonces, navegó por una ola de 23,77 metros en la Praia do Norte de Nazaré (Portugal). Su proeza fue tal que incluso la Armada lusa lo condecoró con la medalla de Vasco de Gama, el explorador portugués que se había lanzado a los mares cuatro siglos antes. Se dice que tiempo después navegó por una ola mayor. Sin embargo, no hay registro oficial de esa proeza.

Clase de aeróbic de 62 minutos… y 50.420 alumnos

En concreto, 12 minutos de calentamiento y 50 minutos de lección. Fue de lo que disfrutaron 50.420 personas en el Parque Simón Bolívar de Bogotá el 15 de agosto de 2011. Organizado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte, aquel día los colombianos también batieron otro récord: el de la mayor clase de ‘kick boxing’, con 8.200 personas durante 16 minutos. Este organismo colombiano es conocido por querer fijar otros récords Guinness, como el de reunir gente en silla de ruedas para hacer actividad física.

Un salto de 3,37 metros

Quizá conozcas los pogos saltarines, esos artefactos que te hacen elevarte como simple diversión o para hacer ejercicio. El ruso Dimitri Arsenyev tiene el actual récord de salto, pues se impulsó 3,37 metros en noviembre de 2017. Antes de él, en octubre de 2016, Biff Hutchison batió su propio récord y fue capaz de subir 3,36 metros. Lo consiguió después de que su anterior marca fuera de 3,2 metros, una cifra que compartía con otros dos deportistas.

Ubuntu, la filosofía africana que podría cambiar el mundo

Una forma de vida prevaleciente en ese continente podría ayudar a las sociedades modernas a dejar atrás el individualismo.


Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana. Colocó una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que el que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, y después se sentaron a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: Ubuntu ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes? Según esta filosofía, la comunión es más importante que cualquier riqueza económica.

Ubuntu: “Yo soy porque nosotros somos” es la definición realizada por Leymah Gbowee, activista pacifista de Liberia.

La palabra y la filosofía fueron dadas a conocer por el fallecido Nelson Mandela, activista y político sudafricano que luchó contra la segregación racial, lucha que le fue reconocida en 1993 con el Premio Nobel de la Paz.

Origen y significado inicial
Ubuntu es una actitud mental prevaleciente entre los nativos del extremo sur de África, surge del dicho popular “Umuntu, Nigumuntu, Nagamuntu“, que en zulú significa “una persona es una persona a causa de los demás.”

Ubuntu es una regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. La palabra proviene de las lenguas zulú y xhosa. Es visto como un concepto africano tradicional.

Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y buenos en algo porque está seguro de sí mismo, pues sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos.

No se trata sólo de la comunión entre una persona en necesidad y otra que le ofrece ayuda, sino que la primera comunión es la de las almas, de la vida, de los corazones: todo el mundo tiene corazón, vida y alma para dar y para compartir.

Hemos de encontrar nuevas ocasiones de penetrar en la cultura del otro e ir a al encuentro de su diversidad, reconociendo su riqueza. Si sólo nos preocupa el ayudar a un pueblo, subrayamos aún más su pobreza y éste pierde toda su riqueza, se vuelve doblemente pobre, y entra en un círculo de dependencia del dador, del que no consigue salir porque se siente incapaz. Chiara Lubich afirmaba: “Hay que ponerse frente a cada persona en actitud de aprender”.

Tim Jackson, autor del libro Prosperidad Sin Crecimiento: Economía Para Un Planeta Finito (2009), se refiere a Ubuntu como una filosofía que apoya los cambios que él cree que son necesarios para crear un futuro que sea económico y ambientalmente sostenible.

Estamos en una época en que lo necesitamos. Ahora más que nunca es importante aprender de las buenas prácticas de otras culturas y civilizaciones.

Tenemos el conocimiento y la sabiduría, solo tenemos que aplicarlo.





8 maneras sencillas de aumentar tu inteligencia mientras duermes

Lo que haces antes de acostarte (o dormir una siesta) puede marcar la diferencia en tu capacidad cerebral. Estos son los simples ajustes que pueden agudizar tu mente.

  • Aumenta el ruido rosa Has oído que el ruido blanco (como el ligero sonido de un ventilador de techo) es un pequeño cambio que puedes hacer para atrapar mas sueño. Pero el ruido rosa, en el cual los sonidos de frecuencia más baja son más poderosos, como el ruido de una cascada o una lluvia fuerte, puede estimular tu cerebro, según un nuevo estudio de la Universidad de Northwestern y publicado en la revista Frontiers in Human Neurosciense. Los investigadores encontraron que cuando los adultos mayores escuchaban el ruido rosa, su sueño profundo y de onda lenta mejoró, y luego anotaron tres veces más en una prueba de memora al día siguiente en comparación con recibir un tratamiento simulado.
  • Respira profundo Ya sabes que el olor de una tarta de manzana que sale del horno puede enviarte directamente a la cocina de mamá, pero también puede fortalecer tu capacidad mental por la noche. En un estudio, las personas jugaban un juego de memoria mientras un olor a rosas flotaba en la habitación. Después de irse a dormir, los investigadores enviaron el olor a rosas a la habitación de un grupo. Aquellos que estuvieron expuestos a este olor durante la noche, durante el sueño de onda lenta, tuvieron un mejor recuerdo de la tarea del día en comparación con los grupos de control. Los investigadores dicen que el sistema del olfato activa recuerdos anteriores en el hipocampo, lo que facilita la tarea de almacenar nueva información. Todo lo que necesitas es un difusor y tu aroma favorito y estás listo para crear recuerdos.
  • Toma una copa de vino Si te gusta disfrutar de una poción de vino diario, existen ciertos beneficios para tu salud, incluida tu inteligencia. De hecho, en un estudio de 2017 de la Universidad de Exeter, los participantes tomaron parte en una actividad de aprendizaje de palabras, luego bebieron alcohol o se abstuvieron. A la mañana siguiente, cuando repitieron la tarea cognitiva, los que estaban en el grupo de bebida se desempeñaron mejor que los abstemios (de hecho, cuanto más bebían, mejor era su memoria, aunque se recomienda que las mujeres consuman una bebida por día y los hombres dos como máximo). El alcohol puede poner las células cerebrales en un estado que les permita consolidar recuerdos y el sueño puede mejorar ese efecto.
  • Evita antojos de media noche Si te encuentras realizando redadas a a medianoche en tu nevera, es posible que quieras reconsiderar tus horas de refrigerio. En un estudio en animales, investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles descubrieron que comer a “deshoras” (cuando deberías estar durmiendo) puede causar hipo en la actividad de una proteína que afecta tanto al reloj circadiano como al hipocampo, el área del cerebro responsable de la memoria.
  • Estudia antes de dormitar ¿Quieres asegurarte de recordar lo que acabas de aprender? Revísalo justo antes de acostarte, sugiere un estudio de 2012 en Plos ONE. Las personas que memorizaron pares de palabras a las 9 p.m. y luego se fueron a dormir por la noche pudieron recordar más 12 horas más tarde en comparación con aquellos que estudiaron a las 9 a.m. Resulta que el sueño ayuda a “estabilizar los recuerdos declarativos recién aprendidos” señalan los investigadores.
  • Sueña con eso Si aparece una tarea o una presentación de trabajo en tus sueños, siéntete feliz de que pase, porque es posible que puedas recordar más tarde. No importa de qué se trata, tus sueños revelan mucho más sobre ti de lo que piensas. El aprendizaje se codifica en el hipocampo durante la etapa de sueño del movimiento ocular no rápido (No REM). Soñar con algo que aprendiste ese día en el sueño REM puede ayudarte a mejorar tu memoria, de acuerdo con una investigación en la revista Current Biology. En el estudio, las personas fueron capacitadas para aprender sobre el diseño de un complejo laberinto y luego probaron en el cinco horas más tarde después de una siesta por la tarde. Aquellos que tenían sueños relacionados con la tarea se desempeñaron mejor en comparación con aquellos que no tenían esas fantasías o que se quedaron despiertos y simplemente pensaron en la tarea.
  • Toma una siesta Investigadores de la Universidad de California de Berkley pidieron a un pequeño grupo de participantes que asumieran una difícil tarea de aprendizaje. Luego tomaron una siesta esa tarde y realizaron más actividades de aprendizaje más en la noche. Los que dormían mejoraron su rendimiento en las tareas de aprendizaje por la tarde (los que no tomaron siesta no lo hicieron). Los investigadores dicen que el sueño actúa como una barredora para limpiar el desorden cerebral, de modo que se pueda aprender y recordar nueva información.
  • Despierta a tiempo Uno pensaría que cuanto más duerma, mejor, pero ese no es el caso. En un estudio sobre mujeres mayores, aquellas que dormían menos de cinco horas o más de nueve por noche tuvieron peores resultados en las pruebas cognitivas en comparación con aquellas que registraron siete horas de inactividad, según una investigación en el Journal on the American Geriatrics Society. De hecho, dormir demasiado o muy poco era equivalente a tener un cerebro que era dos años mayor. La cantidad de sueño (más de nueve horas o menos de cinco) puede ser una indicación de que está teniendo menos calidad, un sueño más fragmentado, lo que puede afectar la salid de tu cerebro.



Tu intimidad es mas deseada de lo que imaginas

Es tu última frontera. La muralla que nadie debiera traspasar sin tu permiso. Pero también es el botín que todos desean: la Iglesia, los partidos, las empresas, tus padres, tu pareja, tu amante…

Hablamos de tu intimidad. Ese lugar oscuro, húmedo y silencioso en el que eres feliz porque nadie te importuna. Pero es precisamente por eso por lo que la intimidad les intimida tanto. Porque ahí eres libre y esa libertad te hace imprevisible. Te permite vivir con todas las puertas abiertas sin que la moral, las ideologías o los compromisos te digan cuáles puedes cruzar y cuáles no.

Y es en ese microuniverso sin normas en el que todo es natural, aceptable y posible, donde te permites cohabitar con tus propias fantasías. Resides con ellas como el personaje de La Sirenita bajo del mar, es decir, sin arriba y abajo, sin lógica ni propósito. Dejándote llevar al albur de la corriente que con mayor fuerza tire de ti en cada instante.

Es algo tan poderoso que todos quieren robártelo. Y siempre del mismo modo: tratando de penetrar en ella.

Cada poder utiliza su propia técnica. La Iglesia, desde su origen, se ha servido del secreto de confesión. Un procedimiento enormemente eficaz gracias su seductora oferta: tu intimidad a cambio de la salvación eterna.

Los gobiernos, en cambio, utilizan su capacidad normativa. Pero como les resulta muy difícil legislar sobre tus fantasías individuales, suelen centrarse en las colectivas.

Un caso polémico es el reciente intento en España de regular las relaciones sexuales entre parejas. Es decir, en la intimidad compartida. Al tratar de dictar cuáles son las preguntas y las respuestas procedentes en dichas relaciones, lo que pretenden en realidad es controlarlas.

Se supone que la intención es noble. Defender a la parte más vulnerable en dicha relación. Pero ningún problema se soluciona creando otro mayor. Y el control de la intimidad es un problema superlativo. Porque establecer una especie de reglamento de circulación sobre los volubles recodos de la sexualidad no solo es grotesco. Es también peligroso.

Las relaciones sexuales se llaman también relaciones íntimas porque ambas conviven en un mismo territorio: el de la profundización en uno mismo a través de la enajenación. Es decir, de poner en ajeno aspectos de nuestra intimidad generalmente no compartidos.

Por supuesto que hay muchas clases de relaciones sexuales: de pareja, grupales, fortuitas, amigos con derechos… Pero incluso en las más esporádicas y superficiales, existe un componente de intimidad al que ninguna institución debería tener acceso. Sencillamente porque la intimidad, ese espacio donde deambula la fantasía, el deseo, los pavores, el anhelo y los desenfrenos más secretos, es la esfera de lo recóndito que nos diferencia a los unos de los otros y que nos hace independientes.

La verdadera diversidad no proviene de las razas, las culturas o los idiomas. Proviene de nuestra intimidad, única y soberana. Esa que podemos compartir como queramos, cuando queramos y con quien queramos, sin que nadie la controle.

Porque no es cierto, como dicen los que quieren acceder a ella, que tu intimidad sea un submundo freudiano lleno de perversiones. Tu intimidad es, por esencia, honesta contigo mismo. Y lo seguirá siendo, siempre y cuando nadie consiga visitarla sin tu permiso.





Hipnótica y variada selección de GIFS (63)







¿Por qué las casas emiten ruidos extraños?

A uno le gusta pensar que su hogar es un baluarte, un refugio de las vicisitudes y caprichos del mundo exterior. La infraestructura de una casa consiste en elementos como vigas, pilares y cimientos, palabras que connotan firmeza, permanencia e inmutabilidad.


Pero los arquitectos consultados corrigieron pronto ese error. De hecho, hablarle a un arquitecto de la estabilidad de las casas es algo así como hablarle a Norman Bates de Psicosis, sobre la seguridad en la ducha. En particular, uno queda muy sorprendido con el libro Cómo funciona un edificio. Principios elementales, escrito por Edward Allen, prestado por James Cramer, vicepresidente ejecutivo y CEO del Instituto Americano de Arquitectos.

En el capítulo sobre cómo dejar lugar para el movimiento del edificio, Allen detalla las muchas maneras en que éste se mueve.

Un edificio, aunque parezca una mole maciza y sólida, nunca está en reposo. Usualmente se trata de movimientos muy pequeños, no detectables a simple vista; pero la mayoría de ellos tiene una fuerza prácticamente irresistible, y harían caer el edificio en pedazos si no se los contempla de alguna manera.

Allen expresa que en una casa promedio, todos estos componentes pueden moverse y, de hecho, lo hacen:

  • 1. La tierra que está por debajo de los cimientos se repliega bajo el peso de los cimientos nuevos. 
  • 2. Ciertos materiales que se colocan húmedos, como el mortero, el concreto y el revoque fino, se contraen cuando fraguan. 
  • 3. Algunos materiales secos, como el yeso de terminación, tienden a expandirse y presionan contra los elementos adyacentes. 
  • 4. La mayor parte de la madera usada en obra no está completamente seca cuando se instala. La madera húmeda se encoge al perder humedad. 
  • 5. Los elementos estructurales que soportan cargas, como las vigas, los pilares y las columnas, se arquean con el peso.
  • 6. El viento y los temblores de tierra son otra causa “natural” de desviación. 
  • 7. La madera y el concreto se comban. 
  • 8. La madera, en particular, tiende a dilatarse cuando se expone a alta humedad, y a contraerse en condiciones secas. Cuando la humedad disminuye notablemente, como ocurre en una habitación calefaccionada en invierno, la madera cruje de manera apreciable. 
  • 9. Cualquier material que esté junto a otro material con características de movimiento diferentes, corre el riesgo de friccionar contra el otro o de separarse cada vez más; todo eso puede causar movimiento y ruidos. 
  • 10. Todos los movimientos mencionados antes pueden generar ruidos, pero el sonido que más comúnmente se asocia con el “trabajo” de los materiales es realmente la dilatación y contracción del edificio. 

Allen lo explica así: los movimientos de ida y vuelta causados por efecto de diferencias térmicas y de humedad se producen continuamente.

Un edificio aumenta de tamaño de manera mensurable en un clima cálido, y se achica cuando el clima es frío. Un techo, calentado por el sol, se dilata al mediodía, mientras que las paredes que lo sostienen, más frías, permanecen del mismo tamaño. Por la noche el techo se enfría y se contrae.

Y se podría seguir indefinidamente. Los cálculos del arquitecto compensan el movimiento inevitable de estos materiales. O, al menos, esperamos que así sea. De lo contrario, el ruido de los crujidos nos podría hacer correr la misma suerte que Janet Leigh en Psicosis.




La contaminación nos hace menos inteligentes

Decía el escritor estadounidense Robert Orben que hay tanta contaminación en el aire que si no fuese por nuestros pulmones, no habría lugar para colocarla. No le faltaba razón: varios estudios han demostrado que más del 95% de la población mundial respira aire contaminado.

El aire está envenenado y las comunidades más pobres son las que suelen llevarse la peor parte. Es de sobra sabido que la contaminación y las enfermedades respiratorias van muchas veces de la mano, y también se descubrió hace tiempo que la contaminación atmosférica afecta negativamente al rendimiento cognitivo en los estudiantes. Sin embargo, aún se echaba en falta un estudio que examinase a personas de todas las edades y que analizase algunas diferencias entre hombres y mujeres.

¿Y si respirar aire contaminado nos hiciera ser menos inteligentes? Esto es justo lo que revela un gran estudio elaborado en China que sugiere un vínculo entre la contaminación del aire y los efectos negativos en las habilidades lingüísticas y matemáticas de las personas.

El estudio, titulado The impact of exposure to air pollution on cognitive performance y elaborado por los profesores Xin Zhang, Xi Chen y Xiaobo Zhang, fue publicado hace poco en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. En concreto, analizó cómo la exposición a largo plazo a la contaminación del aire afectaba el rendimiento de 25 mil personas de distintos condados chinos en una serie de pruebas nacionales de lenguaje y aritmética.

Los autores basaron sus hallazgos en modelos que construyeron y que combinaban las calificaciones de esas pruebas nacionales —realizadas por los sujetos participantes entre 2010 y 2014— con los datos oficiales de calidad del aire y contaminación por dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre de lugares específicos de China. Con su análisis intentaron documentar cómo la exposición a la contaminación a corto y largo plazo pudo haber afectado las puntuaciones y, por extensión, los cerebros de los examinados. ¿El resultado? Exponerse durante un largo tiempo al aire contaminado tiene un impacto directo sobre el desarrollo del cerebro.

Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre. Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire. Y, con ello, una mayor vulnerabilidad

El equipo de investigación, liderado por el profesor de la Universidad de Pekín Xiaobo Zhang, descubrió que la exposición a mayores niveles de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y partículas de menos de 10 µm de diámetro (denominadas PM10) estaba ligada a calificaciones más bajas en las pruebas de lenguaje (y, en menor medida, de matemáticas, pero solo cuando las personas estuvieron expuestas durante semanas o meses).

La exposición durante períodos más largos de tiempo se correlacionó con mayores caídas en el rendimiento cognitivo, con un impacto promedio equivalente a haber perdido un año de educación de la persona.

Y aún hay más: los efectos fueron más marcados para las personas mayores (sobre todo aquellas mayores de 64 años), así como para aquellos sujetos con un nivel educacional más bajo. «Las personas con un nivel educacional más bajo tienen más probabilidades de trabajar al aire libre», explica a Yorokobu el propio Xiaobo Zhang. «Por lo tanto, tienen una mayor exposición a la contaminación del aire». Y, con ello, una mayor vulnerabilidad.

Por su parte, Xi Chen, de la Escuela de Salud Pública de Yale en EE UU, señala que el mayor efecto para los ancianos se debe probablemente al efecto acumulativo de una exposición prolongada a la contaminación atmosférica. «A medida que la gente envejece, su anterior exposición a largo plazo a la contaminación del aire en los últimos años o décadas puede reducir la materia blanca, un tejido clave en el cerebro para actividades cognitivas. El menor volumen de materia blanca los hace más vulnerables a los contaminantes», expone.

Pero los autores también observaron que los hombres se veían bastante más perjudicados que las mujeres. Los investigadores dicen que esto podría ser el resultado de las diferencias en el funcionamiento de los cerebros de hombres y mujeres. «Durante las actividades cognitivas, la materia blanca activada es más escasa dentro del cerebro de los hombres que la de las mujeres, lo que demuestra la gran brecha de género que observamos», matiza Xin Zhang, profesor de la Universidad de Pekín.

Asimismo, el equipo comenta que, aunque el estudio se llevó a cabo en China, los resultados son extrapolables a casi cualquier país del mundo, y que el daño a la inteligencia de las personas aumentará en el futuro (a menos que los gobiernos decidan tomarse en serio el asunto algún día).

Un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general

«Hay muchas ciudades en países en desarrollo con problemas de contaminación atmosférica. Por ejemplo, catorce ciudades de India figuraron recientemente entre las veinte ciudades más contaminadas del mundo, según datos de la OMS. Es probable que el problema empeore en la mayoría de estas ciudades. Dado que la exposición acumulativa a la contaminación del aire impide la inteligencia, esperamos que el efecto general aumente con el tiempo en estas áreas», explica Zhang.

Chen asegura que las exposiciones a corto y a largo plazo son importantes, y que los resultados de su investigación respaldan que los efectos se hacen más grandes a medida que se amplía la ventana del tiempo de exposición. «El 92% de la población mundial respira aire de calidad inferior (según la OMS). Incluso en los EE UU, más de cuatro de cada diez estadounidenses viven con aire insalubre, según el informe El Estado del Aire 2018 (de la American Lung Association). Por lo tanto, nuestros resultados pueden aplicarse a todo el mundo con diversos niveles de contaminación», apostilla.

Por su parte, Zhang hace hincapié en que, probablemente, el daño en la capacidad cognitiva por la contaminación del aire también impide el desarrollo del capital humano: «Por lo tanto, un enfoque limitado sobre el efecto negativo en la salud puede subestimar el costo total de la contaminación del aire. La inversión en la limpieza de la contaminación del aire no solo es buena para la salud, sino también para el intelecto de la sociedad en general».






¿Por qué tus amigos de facebook son mas guapos y se ven mas felices?

Hasta con los robots somos racistas. Un estudio de investigadores neozelandeses ha demostrado que tenemos los mismos prejuicios contra los autómatas por el tinte de su chapa que contra las personas por el color de su piel. Para determinarlo, desarrollaron un videojuego en el que se encarna a un policía que debe decidir, en cuestión de segundos, si disparar o no a un posible criminal.

La idea era comprobar si presentamos contra los robots el llamado shooter bias (prejuicio del tirador) que ya se sabe que tenemos contra los humanos. Y la conclusión es que sí: somos de gatillo fácil con los robots marrones y nos cuesta disparar a los de color carne.

Nos cuesta asumir que a las máquinas se les pueda conferir estatus de persona aunque solo sea en el terreno fiscal, a la hora de pagar impuestos. Sin embargo, la parte menos racional de nosotros, la que juzga por cuestiones como la raza, funciona del mismo modo con ellos, los hojalatas, que con nuestros congéneres. Menuda paradoja.

Lo cierto es que de paradojas, más o menos dramáticas, más o menos anecdóticas, está lleno este mundo de gadgets e internet omnipresentes. Sobre todo las redes sociales, por supuesto. Una de ellas es la conocida como efecto cheerleader (animadora) o paradoja de la dama de honor. ¿Por qué la gente de las fotos de Facebook nos parece más atractiva cuando sale en grupo? ¿Por qué luego llegamos a las fotos en solitario y decimos «pues vaya, no era para tanto»?

Se debe a ese efecto que Barney Stinson bautizó en Cómo conocí a vuestra madre y que psicólogos estadounidenses comprobaron hace solo unos años. Al mostrar a un centenar de voluntarios una imagen grupal y luego un recorte de uno solo de los componentes, la valoración era abrumadoramente mejor en el primer caso, independientemente del género del retratado. ¿Funcionará también en Tinder?

Ligues o calabazas aparte, hay otra paradoja que nos saca de quicio cuando hacemos ese scroll interminable que tanto nos deprime, pero tanto nos gusta, por los muros de nuestros contactos. Siempre parece que son todos más felices y que tienen muchos más amigos que nosotros. Da igual a quién preguntes, seguro que lo piensa. Aunque sea obvio que es imposible, porque si a todos nos lo parece, alguien tendrá que estar equivocado…

La ciencia también le ha dado nombre a estos fenómenos: los llaman paradoja de la amistad y paradoja de la felicidad, respectivamente, aunque en el fondo la explicación es la misma: se deben a una mala pasada de la estadística. Las personas más populares suben la media de amigos de tus amigos. Son pocos, pero su efecto (psicológico) es enorme. Los comunes de entre los mortales, mientras tanto, percibimos que los demás tienen más éxito social. Lo paradójico es que somos mayoría.

También te habrás fijado, aunque puede que ya sepas el porqué, en que Facebook te avisa de varios cumpleaños a la vez muy a menudo. De hecho, cuando es el tuyo, habrás notado que coincide con el de otra gente, algo que a primera vista parece una casualidad enorme, sobre todo si no tienes el millón de amigos que decía la canción. 


Lo cierto es que la probabilidad de que dos personas compartan fecha de nacimiento en un grupo de tan solo 23 miembros ya es del 50%. En uno de 57 individuos, asciende al 99%. Por eso en el selecto club de tus contactos de la red social, que quizá será más numeroso, lo más habitual es que los aniversarios vengan, como mínimo, de dos en dos. Y así es como se van en felicitaciones las primeras horas productivas de tu día. Si se queja tu jefe, dile que la paradoja del cumpleaños tiene la culpa.

Si te pones a indagar, a bucear entre papers, la lista es mucha más larga. La paradoja del spoiler justifica que nos gusten más las series y películas si sabemos lo que va a pasar de antemano (y si no que se lo digan a Netflix).

Por la paradoja de la elección, cuantas más opciones tenemos a nuestro alcance, menos nos satisface lo escogido (y por eso el gran reto de Amazon es que comprar resulte fácil).

Y luego está la paradoja de la privacidad: como un empleado de HP demostró ya en 2001, decimos que nos preocupa lo que vaya a pasar con nuestros datos mientras rellenamos formularios con todo lujo de detalle para que nos hagan cualquier mísero descuento.

Se suponía que la omnipresencia de los gadgets e internet nos iba a hacer la vida más fácil, pero demasiado a menudo nos la complica. Eso sí que es una paradoja.