jueves, 22 de noviembre de 2018

Curiosos e interesantes puentes del mundo

Helix Bridge, Singapur

Chapel Bridge, Suiza

Chengyang Bridge, China

Rolling Bridge, Inglaterra

Langkawi Sky Bridge, Malasia

Laguna Garzón, Uruguay

Estos son los mas malotes del barrio







Mascotas que cambiaron de look con un corte de pelo







Cuando el trabajo le cede un poquito de espacio al placer







Humor delincuente







Curiosidades sobre Frankenstein la novela que cumple 200 años

“Frankenstein y el moderno Prometeo” se publicó en 1818: han pasado doscientos años.

Mientras que la novela trascendental de Mary Shelley se publicó de forma anónima en 1818, las conmemoraciones de esa noche oscura y tormentosa en el lago Lemán cuando ella (entonces Mary Marywin, quien se había fugado con su amante casado Percy Shelley) concibió lo que ella misma llamó su "horrible progenie", el relato de Frankenstein.

Muchos historiadores y escritores han discutido la relevancia y las implicaciones de Frankenstein para la ciencia y la invención en la actualidad.

El monstruo más popular de la historia
Frankenstein no es solo un libro sobre ciencia. Es una de esas historias que todos conocen, incluso sin haber leído el original: un hombre hace un monstruo; el monstruo se vuelve loco; el monstruo mata al hombre. Puede ser una sorpresa descubrir que el creador, no la criatura, se llama Frankenstein, y que la criatura original no era el individuo desaliñado, gruñón y de cara verdosa que interpretó Boris Karloff en la película de 1931, sino un alma articulada que medita en el paraíso perdido de John Milton. Tales conceptos erróneos pueden hacerle poca justicia a Shelley, pero como el crítico Chris Baldick escribió: "Esa serie de adaptaciones, alusiones, acentos, análogos, parodias y lecturas erróneas siguen la novela de Mary Shelley; no es solo un componente complementario del mito. Es el mito".

No lo dudemos: Frankenstein es uno de los logros más extraordinarios de la literatura inglesa. No está escrito a la perfección, la construcción es a veces un poco obtusa, pero se trata de una visión profunda e inquietante, profundamente versada sobre la ciencia y la filosofía de su época.
Y que fue escrita no por un autor experimentado, sino por una adolescente en un período muy difícil de su vida. De hecho, son esas circunstancias problemáticas las que han ayudado al libro a persistir, a seguir estimulando el debate y a seguir atrayendo adaptaciones y variaciones de la historia: algunas buenas, muchas malas, otras simplemente execrables (según algunos).

La ambigüedad del libro es una característica esencial del mito. Todo el mundo adora que una historia esté bien elaborada, pero las creadas en parte por el inconsciente y entregadas deformes e inacabadas tienen un potencial particular para reanimarse, una y otra vez, para ajustarse y dramatizar las ansiedades de la época en la que se encuentren.

Hoy abrimos la caja de las curiosidades sobre este personaje inmortal de Mary Shelley.

El nacimiento de la ciencia moderna
Frankenstein es vista como una historia de horror gótica y una advertencia profética sobre los peligros de llevar la ciencia demasiado lejos. No es curioso que Shelley nunca hablara de su héroe como un "científico". Y es que el término no existió hasta casi dos décadas después de la publicación del libro. El inglés William Whewell, un gran matemático y forjador de palabras, acuñó la palabra en 1833.

Fabricando un ser vivoVictor Frankenstein personificó la cambiante actitud hacia la ciencia a principios del siglo XIX. En la historia de Shelley, hasta que fue a la universidad, Victor Frankenstein quedó fascinado por los experimentos clásicos de los alquimistas, que intentaron convertir el metal base en oro y encontrar el elixir de la vida. Su profesor de química, sin embargo, dirigió su imaginación desde lo clásico al fascinante mundo nuevo y moderno donde los experimentos eran más pragmáticos y se centraron en aspectos más tangibles de la vida diaria y el medio ambiente. Sin embargo, no parecían ser menos mágicos para todo eso. De hecho, tal vez lo eran más, porque implicaba que había muchas más posibilidades. No es de extrañar que estas posibilidades fueran la inspiración del experimento megalómano de Victor Frankenstein para fabricar un ser vivo.

La magia de la ciencia
La novela de Mary Shelley suele mencionarse como una crítica de la experimentación científica desenfrenada. Los temas que planteó, por supuesto, no han desaparecido. ¿Cuánto deberíamos experimentar con la modificación genética? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias? Sin embargo, 200 años después de la publicación de Frankenstein, quizás deberíamos recordar la maravilla y la magia de la ciencia. Lo que los escritores de ciencia ficción imaginan a menudo sucede. Arthur C. Clarke imaginó la realidad virtual en 1958, en una historia llamada La ciudad y las estrellas. Edward Bellamy previó las tarjetas de crédito en 1888, y Julio Verne un aterrizaje lunar en 1865 (entre otras cosas). La ingeniería genética presentada en el Nuevo Mundo Valiente de Aldous Huxley en 1932, y el libro electrónico descrito por Stanislaw Lem en 1961 son otros ejemplos.

El año sin verano
El año en que Mary comenzó a escribir Frankenstein, 1816, también fue conocido como el año sin verano. Un volcán, el Monte Tambora, entró en erupción en la isla indonesia de Sumbawa. Fue la erupción volcánica más grande en la historia jamás registrada. Casi 100.000 personas murieron, y una gran cantidad de ceniza volcánica fue enviada a la atmósfera, afectando los patrones climáticos de todo el mundo. Los cielos de Europa se tornaron oscuros, y algunos anunciaron el fin del mundo: un ambiente perfecto para inspirar un relato gótico, y otro ejemplo de la magia de la realidad científica.

Los orígenes de la novela
Mary Shelley escibió 'Frankenstein' cuando solo tenía 18 años. Los años de la adolescencia de Mary Shelley fueron agitados, por decirlo suavemente. A los 16 años, se escapó con el poeta Percy Bysshe Shelley. En los siguientes dos años, dio a luz a dos hijos. En 1816, la pareja viajó a Suiza y visitó a Lord Byron en Villa Diodati. Mientras se encontraban allí, Mary, con sus 18 años, comenzó a escribir Frankenstein. Fue publicado en 1818, cuando tenía 20.

Competición literaria
Es quizá uno de los detalles más conocidos. Los Shelleys visitaron Suiza durante el "año sin verano". Atrapados en el interior de una casa junto a Lord Byron, el grupo leyó historias de fantasmas del libro Fantasmagoriana mientras la noche se cernía oscura y lluviosa. Fue entonces cuando Lord Byron propuso hacer un concurso para ver quién podría crear la mejor historia de fantasmas en una noche tan propicia: Byron, Mary, Percy o el médico John Polidori. Al final, por supuesto, Mary ganó el concurso. Ni Byron ni Percy terminaron la historia, aunque Polidori escribió The Vampyre, que posteriormente influyó en Bram Stoker mientras escribía la histórica “ Drácula”.

El ruido del tráfico aumenta el riesgo de padecer obesidad

Desde hace tiempo se sabe que los característicos ruidos urbanos afectan negativamente a los habitantes de las ciudades, más allá de las molestias que ocasionan –estas traen de cabeza a unos 32 millones de personas en el Viejo Continente, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, que estima que el ruido causa 72.000 hospitalizaciones y 16.600 muertes prematuras anuales–.


En 2017, un equipo de científicos de la Universidad de Nottingham Trent reveló que la contaminación acústica podía alterar la frecuencia cardíaca. Por entonces, una iniciativa impulsada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) había mostrado, además, que la polución, pero también los niveles de ruido, especialmente el relacionado con el que emiten los vehículos, como descubrió un trabajo posterior, explicaban más de 1.200 muertes que podían prevenirse en la Ciudad Condal.

Ahora, María Foraster, una experta en epidemiología ambiental de esta última institución, ha coordinado un nuevo estudio en el que se destaca que, precisamente, la cacofonía que origina el tráfico podría ocasionar a largo plazo un aumento en el riesgo de padecer obesidad. Según indican Foraster y sus colaboradores en la revista Environment International, la exposición al mismo genera un notable estrés y perturba los patrones de sueño. Peor aún, con el tiempo se descompensan los niveles de hormonas y aumenta la presión arterial; el metabolismo de la glucosa y el apetito se ven igualmente afectados.

Un problema más serio de lo que creemos
“Todo ello podría originar alteraciones fisiológicas crónicas, lo que explicaría la relación que se ha encontrado entre la constante exposición al ruido del tráfico, un problema de salud pública muy extendido y más grave de lo que se piensa, y ciertas dolencias cardiovasculares, la diabetes y la obesidad”, señala Foraster en un comunicado. “Nuestros hallazgos sugieren que limitarlo podría ayudar a combatir la epidemia de esta última”, añade.

Los investigadores analizaron asimismo hasta qué punto el tráfico aéreo y el ferroviario podrían tener algo que ver en este asunto, pero, según admiten, no dieron con una relación significativa. Sí parece, sin embargo, que el runrún de los trenes podría favorecer el sobrepeso, aunque no de obesidad.

Para llegar a estas conclusiones, tuvieron en cuenta los cambios a lo largo del tiempo en el peso, altura, índice de masa corporal, perímetro de la cintura y porcentaje de grasa abdominal, así como la exposición al ruido emitido por el tráfico rodado de 3.796 adultos que habían participado en un proyecto de investigación suizo.

“Observamos que, efectivamente, quienes más lo están tienen un mayor riesgo de padecer obesidad. Por ejemplo, un incremento de 10 decibelios en la media de ruido –la Organización Mundial de la Salud sostiene que el del tráfico no debería superar los 53 decibelios, pero el 40% de los europeos están expuestos a más de 55– se traducía en un aumento del 17% de sufrir la dolencia”, señala Foraster.




Kurt Russell, el nuevo Papá Noel

Cuentan que lo último que hizo Walt Disney antes de morir fue pedir una libreta para apuntar su nombre: «Kurt Russell». Pocos actores hay más reconocibles en Hollywood que el polifacético intérprete, nacido hace 67 años en Springfield, ciudad en la que se basa «Los Simpson», la exitosa serie de Fox. Aunque Russell siempre estuvo del otro lado en lo que a la animación se refiere.

De hecho, fue uno de los primeros «chicos Disney» de la historia. El gigante de entretenimiento le fichó cuando apenas tenía diez años. «Llevo 57 años actuando», relata a ABC, con la mirada distraída. «Y en los últimos cuarenta he hecho papeles de todo tipo. Algunos, realmente icónicos», explica. Palabra de un actor que es de los artistas más polivalentes de la industria. A lo largo de su carrera, ha trabajado en más de un centenar de proyectos.

Actor fetiche de John Carpenter, que le hizo triunfar con «La cosa» y «1997: Rescate en Nueva York», Russell se vistió de Elvis Presley en «Elvis», el telefilme del cineasta que le valió su única nominación al Emmy y con el que se ganó la admiración de Quentin Tarantino. Estuvo cerca de llevarse el Globo de Oro por su trabajo en «Silkwood», junto a Meryl Streep y Cher. Patrulló junto a Sylvester Stallone en «Tango & Cash»; fue el padre de Emmy Rossum en «Poseidón»; se puso en la piel del pistolero Wyatt Earp en «Tombstone»; desafió las leyes de la física en «Stargate» e incluso le dio su voz al perro Toby en la icónica cinta de Disney «Tod y Toby», antes de poner su voz también en «Forrest Gump». Hoy en día, es parte de dos sagas tan exitosas como «Fast & Furious» y «Guardianes de la Galaxia», en el que ha sido su retorno al abrigo de Disney, y es uno de los intérpretes de referencia para Tarantino, para el que protagonizó «Death Proof», «Los odiosos ocho» y con el que estrenará el próximo verano «Once upon a time in Hollywood».

Ahora, el intérprete, que probó fortuna en el béisbol antes de focalizarse de lleno en la industria audiovisual, afronta el que considera «todo un desafío»: meterse en la piel de Papá Noel en «Crónicas de Navidad», la cinta que estrena este jueves Netflix. «¡Estoy en la edad perfecta para hacerlo!», bromea Russell, que afronta el reto con determinación. «Todo el mundo quien es Papá Noel, pero nunca se ha visto al Papá Noel definitivo. Yo he tenido la oportunidad de hacerlo, de intentar que millones de niños y adolescentes de todo el mundo vean que Papá Noel existe y que millones de personas regresen a su infancia», refrenda el actor, que se considera idóneo para el papel. «Siempre que hago una película, le pregunto al director por lo que está buscando, porque necesito saber lo que hay en su cabeza. Pero en esta ocasión no lo hice, porque sabía que yo era el Papá Noel que Netflix necesitaba», asegura.

Facebook sabrá cómo y con quién vives, dónde trabajas y cuánto ganas, basado en las fotos que compartes


Nuestros secretos cada vez son menos para Facebook. Por si la red social de Mark Zuckerberg no supiera ya bastante sobre sus usuarios y por si no fueran suficientes los escándalos de privacidad que han azotado a la compañía, ahora van un paso más allá. O unos cuantos. La gran F posee una patente de un sistema basado en la inteligencia artificial que le permitirá conocer con quién vives, tu nivel de ingresos, qué tipo de casa tienes y lo que hay en ella. Espeluznante... ¿o no? La única duda es cuándo comenzará a utilizar esta tecnología, si es que no ha empezado ya...

La noticia no es nueva. Para que nos entendamos, Facebook ya presentó esta patente el año pasado pero no ha sido hasta ahora cuando ha sido aprobada por el Registro de Marcas y Patentes estadounidense. Algo con lo que podríamos leer entre líneas que quizá ya lo hayan estado probando a nivel interno... Ahora ya es oficial. Facebook dispone de esta herramienta que se basa en el aprendizaje automático para analizar una imagen o varias y desarrollar un perfil completo de la persona en cuestión. Vamos, que no va a hacer falta que le digas dónde vives ni en qué trabajas, porque aun así Facebook lo sabrá. Más o menos...

"Un sistema online predice las características del hogar de un usuario; por ejemplo, el tamaño del hogar y la composición demográfica, basándose en los datos de las imágenes del usuario, por ejemplo, fotos de perfil, fotos subidas por él y las fotos subidas por otros usuarios conectados socialmente con este; y los datos escritos en su perfil que sugieren relaciones entre los individuos que aparecen en los datos de la imagen del usuario".



El caso es que esta patente, que se llama "Predicting household demographics based on image data" (predicción de datos demográficos del hogar basados en datos de imágenes), habla de un sistema que analiza cada fotografía que publiques en tu cuenta de Facebook -ojo, también la de Instagram- y que a través de algoritmos es capaz de saber cómo de grande es tu casa, en qué barrio vives, con quién la compartes, tus ingresos (más bien la media de la zona teniendo en cuenta estos datos anteriores) e incluso cómo es tu casa por dentro gracias a que podrá distinguir entre objetos y mobiliario. Inquietante cuanto menos... Vamos, todo. O prácticamente todo.


Este sistema propuesto por Facebook utilizaría el reconocimiento facial y las herramientas de lectura de texto para saber con quién interactúas más y de qué manera leyendo los tags de las publicaciones e incluso los comentarios, además de analizar el "historial de mensajes, el historial del etiquetado anterior y el historial de tu navegador".

Según a quién etiquetes en las fotos, quién te etiquete a ti, cómo les llames... podrán "adivinar" quién es miembro de tu familia o no o con quién estás viviendo. Si decides compartir una foto de tu salón y allí se ven dos sofás, una tele de plasma y objetos que parecen caros, Facebook podrá deducir, por ejemplo, que tienes un salario alto.

En un ejemplo que aparece en el registro de la patente, y que vemos en la imagen más arriba, se analizó una foto que subió un usuario en la que etiquetaba a dos personas de género femenino, y otra en la que aparecía una niña con el tag "mi ángel". Y... ¡tachán! para Facebook ya estaba claro que en ese hogar había 3 personas -una de género masculino y dos del femenino- y que "probablemente sean la esposa y la hija".
Esta patente no sigue sino la tendencia de la red de Zuckerberg, Google y demás gigantes tecnológicos de saberlo todo de ti para abrumarte con la publicidad más adecuada a tus gustos y a tu nivel adquisitivo. Vamos, otro paso más para ser bombardeados constantemente por los anunciantes, para quienes esta nueva herramienta abriría las puertas a nuestros datos sin siquiera tener que estar registrados en sus empresas.

Aunque es cierto que registrar una patente no implica que se utilice después, el simple hecho de pedirla ya indica claramente los planes futuros de por dónde podría ir la red social. "A menudo buscamos patentes que no implementamos, y las patentes no deben ser tomadas como un indicativo de nuestros planes futuros", dice un portavoz de la red social. Pero visto lo visto no creemos que vayamos muy desencaminados... Facebook cada vez se parece más al famoso Gran Hermano.



Alexa, la IA de Amazon se quiere convertir en locutor de radio

En el último Congreso de desarrolladores I/O 2018 de Google se presentó una nueva tecnología basada en voz real, llamada Duplex, que permitirá a los usuarios no tener que decir ni "mu" cuando quieran reservar un restaurante o una cita con tu peluquero. Esta semana pasada, ya eran muchos los usuarios de los móviles Pixel 3 quienes podían comenzar a probarlo en EEUU antes de que dé el salto definitivo a todo el mundo. Esta calidad de la voz era tan sorprendente que dejo anodadados a todos los asistentes. Pero, ¿y si este sistema de Inteligencia Artificial se trasladase a trabajos en los que se trabaja con la voz, como un servicio de megafonía o una radio?

No parece que quede muy lejos esta opción, al menos esta última. En este caso, ha sido Amazon quien comienza a dar pasos para que su asistente tecnológico del hogar, Alexa, se encargue de locutar las noticias del día en voz alta. Eso sí, sin recurrir al monótono soniquete al que venimos estando acostumbrados y que es conocido en la industria como "síntesis concatenativa del habla", la cual está basada en la unión de segmentos de voz grabada y con la que hemos crecido en estos últimos años. Debemos reconocer que este tipo de locución suena muy robotizada, por ello, Amazon está mejorando estos patrones para que suenen con un tono y ritmo más parecido al que podría usar un periodista en un boletín informativo.

Aquí podéis encontrar los diferentes tonos: según seas chico o chica. Podréis notar que suenan mucho mejor que si los dejamos en el modo al que estamos acostumbrados en sus respectivas voces masculina y femenina. Pero, el resultado marca una base para conseguir dar una apariencia mucho menos robótica y más de persona. No será este el único proyecto en el que trabaje la compañía, ya que está desarrollando otros tipos para adaptarlos a la situación y el tipo de mensaje que se quiere transmitir.

Para lograr que la voz sonase mucho más profesional, Amazon se sirvió de audios grabados de la locución de noticias de la vida real de diferentes emisoras de radio. De esta forma, el sistema de aprendizaje de la IA reconocía los puntos inflexivos que hacían en su relato para adaptarlos luego a los textos que reproducían. Apenas tardaron unas pocas horas en conseguir que Alexa hablase como toda una profesional (aunque para nuestro gusto está en fase de prácticas, aún tiene mucho que mejorar para conseguir mejores resultados).

Por el momento, ya tiene agregado el modo "susurro", para que no moleste a nadie...




Máscaras hiperrealistas para que te conviertas en otra persona

¿Te has cansado de tu cara por las mañanas? ¿Por qué no cambiarla por otra más bella y joven? ¿O quizá una más madura e intensa? Una pequeña compañía de Japon, REAL-f Co. te ayudará a hacerte una por tan solo 2.300 euros, un cambio de imagen que es tan realista que pone los pelos de gallina.


El fundador de la compañía, Osamu Kitagawa pasó dos años desarrollando un método para trasladar la información recopilada de los rasgos de cientos de caras en fotos de alta resolución para reproducirlos en máscaras en 3D con un alto nivel de detallismo (desde la más mínima arruga hasta los vasos sanguíneos de los ojos). Tal es el éxito de sus máscaras que recibe unos 100 pedidos al año. Así lo relataba a la agencia Reuters en su cuenta de Twitter.


Gracias a estos trabajos tan sofisticados y personales han sido otras empresas y organizaciones las que han mostrado interés en su trabajo. Por ejemplo, la empresa de Kitagawa está ayudando a una compañía japonesa de coches para mejorar sus sistemas de seguridad al volante. Quieren enseñar a sus ordenadores a bordo que si el conductor se queda dormido debe avisarle a tiempo para que pueda parar el vehículo.


No será su única utilidad, el dueño espera que en un futuro también pueda ayudar a la creación de caras amables para robots que estén en nuestro día a día. Una forma de crear humanoides a precios más asequibles. También para usos en medicina en relación a la reconstrucción de caras en caso de accidentes graves. El problema es que ahora solo trabajan con materiales duros y espera poder conseguir en un futuro los mismos o mejores resultados con blandos.




La imaginación nos quita los miedos

Imaginar una amenaza puede ayudarnos a vencer los miedos, según una investigación publicada en Neuron. El estudio tiene fuertes implicaciones para el tratamiento de la ansiedad y los trastornos relacionados con el miedo.

La investigación se centró en la diferencia entre cómo el miedo se aprende y no se aprende. Las personas aprenden rápidamente a temer una experiencia amenazadora o desagradable, y el miedo se repetirá cuando se detecten señales, como imágenes o sonidos, asociados con aquella mala experiencia. Esto puede afectar negativamente la calidad de vida y vincularse a trastornos emocionales como el trastorno de estrés postraumático, las fobias y la ansiedad.

Una de las formas más efectivas de eliminar el miedo es experimentar las señales amenazadoras sin tener la mala experiencia, algo conocido como "extinción de amenazas" o "aprendizaje de extinción". Es el tratamiento más habitual contra las fobias.

Para probar la efectividad de la imaginación en este tipo de terapia y sus mecanismos neuronales, un equipo de científicos, liderados por Daniela Schiller, expuso a 68 voluntarios a dos sonidos diferentes, uno de los cuales se combinó con una incómoda descarga eléctrica. A continuación, los participantes fueron divididos aleatoriamente en tres grupos. El primer realizó la terapia de “extinción imaginada”: es decir, fueron dirigidos a reproducir los sonidos en su cabeza lo mejor que pudieran. Al segundo grupo, se le sometió a los estímulos auditivos reales y el tercero actuó como grupo de control y solo debió imaginar sonidos de la naturaleza, como aves cantando o lluvia. El recuerdo de amenazas se restableció en todos los participantes a través de cuatro descargas sin señal sonora, después de lo cual todos los participantes fueron expuestos nuevamente a los estímulos auditivos condicionados. Al mismo tiempo se realizaron imágenes de resonancia magnética funcional (MRI) en cada fase y se registraron continuamente las respuestas en la piel.

“Descubrimos que la extinción imaginada y la extinción real eran igual de efectivas en la reducción de las respuestas neuronales y fisiológicas relacionadas con la amenaza provocadas por la exposición a señales amenazadoras – explica Schiller – . Más específicamente, los resultados de neuroimagen indicaron que ambas activaron una red de supresión de amenazas que involucraba a la corteza prefrontal ventromedial”.

Esta es una región clave del cerebro, involucrada en la capacidad de extinguir las respuestas de amenaza aprendidas. A menudo se altera en los trastornos de ansiedad. El estudio muestra que imaginar señales que provocan amenazas se vincula a los mismos mecanismos neuronales que las señales de amenazas reales, logrando la misma capacidad para inhibir y reducir las respuestas a las amenazas en situaciones de seguridad.





Frases típicas (y míticas) de TODOS los docentes