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domingo, 2 de diciembre de 2018

Humor embarazado







Fascinantes imágenes de la historia y sus magníficas historias

Albert Einstein dando una conferencia sobre la Teoría de la Relatividad, 1922

El explorador, montañista y esquiador suizo Xavier Mertz y su equipo de perros esquimales en Adelie Land en 1912

La chica del tatuaje de barbilla, 1863

Olive Ann Oatman fue la primera mujer estadounidense blanca en hacerse un tatuaje. Nacida en 1837 en Illinois, Oatman fue secuestrada y esclavizada por una tribu de nativos americanos cuando tenía 14 años, junto con su hermana en la actual Arizona en 1851.

Un año más tarde, fueron vendidas al pueblo Mohave y, de acuerdo con las costumbres tribales, ambas chicas Oatman fueron tatuadas en sus barbillas y brazos. Tales tatuajes solo se les daban a su propia gente para asegurar que entraran a la tierra de los muertos y fueran reconocidos como Mohaves por sus antepasados.

Oatman habló cariñosamente de su tiempo con los Mohaves y declaró: “para honor de estos salvajes, que se diga, nunca me ofrecieron el menor abuso impuro”. En 1854, optó por no revelarse a los trabajadores del ferrocarril blancos que pasaron tiempo en el valle de Mohave intercambiando e interactuando con la tribu. Su hermana menor murió de inanición uno o dos años después, cuando se produjo una grave sequía en la región.

Pronto se extendieron los rumores de una niña blanca que vivvía con los Mohaves y las autoridades de Fort Yuma exigieron su liberación. Inicialmente resistiéndose a la solicitud, los Mohaves cedieron bajo la amenaza de la violencia. Escoltaron a Oatman en un viaje de 20 días a Fort Yuma, donde descubrió que su hermano Lorenzo todavía estaba vivo y las había estado buscando.

Fannie Mills (1860 - 1899), también conocida como "The Ohio Big Foot Girl", sufrió la enfermedad de Milroy, que causa la interrupción del drenaje normal de la linfa que conduce a la acumulación de líquido en las piernas y los pies.

Ganadores del concurso Miss Postura correcta, 1956

Disfraces de halloween de principios del siglo XX.

Escalofriantes encuentros con el mas allá

Historias verídicas de sombras tenebrosas, objetos que se mueven, voces extrañas y otros fenómenos que suceden misteriosamente en la noche.


Según una encuesta hecha en 2012, casi la mitad de los estadounidenses (45 por ciento) creen en fantasmas. Los científicos han desarrollado varias teorías para explicar los fenómenos paranormales que van desde lo físico (sonidos de baja frecuencia, campos magnéticos, patrones térmicos) hasta lo psicológico (sugestión, temor a la muerte).

Sin importar qué tan convincentes sean tales conjeturas, es probable que siempre se trate de un tema polémico: si bien no se puede demostrar su existencia, tampoco es posible negarla rotundamente. En Internet están disponibles miles de testimonios de estas experiencias contadas por sus protagonistas. Hemos seleccionado las cinco más sorprendentes. Léelas y pregúntate: “¿Existen los fantasmas?”.

Las manos

Nunca viví en una casa embrujada, pero mi mamá sí, cuando era adolescente. En otras viviendas de la cuadra también pasaban cosas extrañas. Muy cerca de su hogar habitaba un hombre con su familia. Cierta noche, una de sus hijas se fue a dormir con un fuerte dolor de cabeza. Al día siguiente había muerto a causa de un aneurisma.

Tras el funeral, la familia decidió hacer un viaje para despejarse y reponerse de la tragedia, así que el hombre le pidió a mi tío —hermano de mi mamá— que cuidara a sus mascotas. Mi madre y mi padre (eran novios en ese momento) acompañaron a mi tío. Ella había escuchado que los vecinos tenían un piano de cola y quería tocarlo; mi padre estudiaba medicina veterinaria.

Después de entrar a la casa, los hombres se dirigieron al sótano para ver a los animales, y mi mamá fue a la planta baja a buscar el piano. Ella estaba tocando cuando sintió que algo rozaba sus tobillos; pensó que un gato se había salido del sótano. Siguió tocando y volvió a sentirlo. Miró bajo el piano, pero no había nada. Cuando retomó la melodía, sintió que unas manitas tocaban sus piernas y las sujetaban con fuerza.

Corrió a la puerta del sótano, llamó a mi tío y a mi papá, y los esperó allí. Cuando todos salieron de la casa, mi tío se dio cuenta de que mi mamá estaba nerviosa y le preguntó qué pasaba. Ella le relató lo sucedido, y él se puso pálido. Le contó que la niña que había muerto tenía un juego con su padre: cuando él tocaba el piano, ella gateaba por debajo, sujetaba sus tobillos y le movía los pies en los pedales.

Paciente inesperado

En la compañía de ambulancias donde yo trabajaba, había un vehículo “embrujado”: la unidad 12. Muchos paramédicos contaban historias de sucesos extraños a bordo, pero yo no creía en los eventos paranormales… hasta que tuve mi propia experiencia en la unidad 12.

Mi compañera y yo estábamos trabajando en una comunidad rural a las 3 de la madrugada; todo era oscuridad y silencio. Ambos dormitábamos. Yo estaba sentado en el asiento del conductor y ella en el del acompañante. De pronto, una voz apagada me despertó; pensé que era mi compañera. Le dije que quería dormir y cerré los ojos. Luego escuché claramente a una voz masculina decir: “Ay, Dios mío, ¿estoy muriendo?”, seguida por unos segundos de respiración agitada. Ambos dimos un salto y miramos hacia el compartimiento de los pacientes, de donde parecía provenir la voz.

Todo estuvo tranquilo durante unos segundos; después oímos el ruido del regulador de un tanque de oxígeno y un siseo, como si tuviera una fuga. Encendí las luces y bajamos a toda velocidad de la ambulancia. Pensé que alguien podría haber subido mientras dormíamos. Abrí las puertas traseras, pero no había nadie. Revisé los tanques de oxígeno; ninguno estaba abierto. No pudimos dormir mucho después de eso.

Fantasma travieso

Mi vecina Diane y yo compartimos durante años un espíritu juguetón al que llamábamos Billy. Cada vez que yo llegaba a mi casa encontraba algo colocado en un lugar extraño: un envase de leche en un armario, papel higiénico dentro del refrigerador, jabón para ropa en la bañera. Una vez Diane llamó para preguntarme si Billy había estado haciendo de las suyas, pues no encontraba una botella de leche; finalmente la hallamos en el jardín. Y en cuanto al azúcar… la azucarera de mi casa siempre amanecía vacía.

Cuando yo me hartaba, señalaba la casa de mi vecina y gritaba: “¡Ve a visitar a Diane!”. A los cinco minutos, ella me telefoneaba para decirme “¡Muchas gracias!”, porque Billy había ido a su casa y estaba haciendo travesuras. Esto sucedió durante los dos años que vivimos en ese vecindario. Nadie nos creía, ni siquiera nuestros esposos. Mi madre pensaba que alguien entraba a robar mientras dormíamos o cuando salíamos de casa.

Mi hermana sí creía que sucedía algo extraño, pero no sabía exactamente qué. Aún no puedo explicar nada de lo que pasó.

Un ático escalofriante

Es todo un cliché comenzar diciendo: “No creo en los fantasmas, pero…”. Sin embargo, así empezó todo. Hace unos años me mudé a un apartamento en Melbourne, Australia; era la primera vez que vivía solo.

Habían construido el edificio en los años 30. Llevaba yo unos meses viviendo allí cuando, un día, regresé del trabajo y entré al baño. Noté algo raro: la tabla de madera que tapaba un hueco en el techo y conducía a un pequeño ático estaba en el piso, rota en dos pedazos. Miré los fragmentos. La tabla tenía 2.5 centímetros de espesor; sólo Bruce Lee podría haberla roto. Pensé que la propietaria le había pedido a un trabajador que reparara el ático.

Le envié algunas fotografías por correo electrónico para preguntarle si alguien había estado allí (con un dejo de enojo, pues no me había avisado). Ella respondió: “Por favor, llámeme apenas pueda”. La contacté y me explicó que a los últimos dos inquilinos les había sucedido lo mismo. Prometió cambiar la tabla, y lo hizo.

Un mes después, me desperté a eso de las 4 a. m. Tenía la piel de gallina; sentía como si alguien estuviera frotando sus manos sobre mí. Todo estaba en silencio, pero luego oí algo que venía de arriba. Era un ruido extraño, como si arrastraran un costal de papas. Me quedé paralizado de miedo. Definitivamente, hay alguien allá arriba, pensé; no podía ser un animal. Cinco minutos más tarde logré armarme de valor para encender la luz y caminar hasta el baño. Llevaba un palo de críquet conmigo.

Cuando me asomé, vi que la tabla nueva que cubría el hueco ¡estaba rota otra vez! Sentí náuseas. El ruido había cesado. Pero escuché algo más: unos susurros. Eran claros y provenían del ático; parecían voces de niños y repetían constantemente una frase: “Es tu turno. Es tu turno”.

Prendí varias luces para que todo se sintiera normal. Eran las 5 de la madrugada y estaba oscuro. Encendí la televisión para despejarme; de pronto, estalló un fusible. Mi lorito Dexter, que vivía en la cocina y normalmente no hacía ningún ruido en la noche, empezó a graznar como si lo estuvieran estrangulando. Nunca lo había escuchado así: estaba gritando. Tomé las llaves del auto, salí corriendo y esperé en el vehículo a que saliera el Sol.

Cuando comencé a ver gente paseando a sus perros, logré hacerme del valor suficiente para volver a entrar. La puerta estaba abierta; pensé que no la había cerrado bien al salir corriendo. Fui a la cocina a buscar a Dexter, pero no estaba en su jaula; otra vez sentí náuseas. Las ventanas estaban cerradas, así que busqué en cada rincón de la casa. Mientras me acercaba al baño, oí que salpicaba agua.

¡Dexter se ahogaba en el escusado! Lo saqué, lo limpié y lo sequé. Yo estaba muy confundido. A las 8 de la mañana telefoneé a la propietaria y le conté una versión menos tenebrosa de lo que había sucedido en la noche. “¡Vaya, qué sorpresa, incluso escuchaste los susurros!”, exclamó ella.

Seguí habitando ese apartamento 18 meses más. Volví a oír los susurros, y un par de veces hallé movida la tabla que cubría el agujero. Aunque ahora vivo en otro lugar, la propietaria me llamó hace poco. Dijo que sus nuevos inquilinos le habían suplicado hablar conmigo sobre algunas de las cosas que sucedían allí. Ni loco; ahora es su problema.

El niño sin ojos

Cuando tenía 10 años, me desperté una noche en que se abrió la puerta de mi habitación y alguien se sentó en mi cama. Sentí que me sujetaban la pierna y que el colchón se hundía por el peso de una persona. Pensé que era mi mamá, pero vi a un niño más o menos de mi edad, sin ojos (tenía unos agujeros negros vacíos en su lugar), sentado frente a mí.

Él extendió su mano, que encerraba una cajita. Aunque me asombré mucho, acerqué mi brazo; él retrocedió. Volví a extender mi mano y le dije: “Dámela”. En un parpadeo, el niño desapareció, pero quedó la marca de que alguien se había sentado en mi cama.

Cinco años después, mi novia vino a casa para hacer la tarea. Al terminar, tomó una siesta mientras esperaba que sus padres fueran a buscarla. Cuando llegaron, traté de despertarla. Ella abrió los ojos repentinamente y miró hacia una de las esquinas superiores de la habitación. Señaló ese punto y se durmió de nuevo. Volví a despertarla. En cuanto recuperó la consciencia le conté lo que había hecho. Ella dijo: “Vi a un niño sin ojos. Estaba allí, en la pared, colgado como el Hombre Araña y me miraba fijamente”. Me asusté y le conté mi historia sobre el mismo niño.

Al cabo de otros cinco años, estaba yo con la misma novia; ahora teníamos una hija de dos años. Vivíamos en la casa de mis padres, en mi habitación. Mi hija comenzó a despertarse a la misma hora todas las noches, y hablaba. Después de un tiempo, me di cuenta de que la conversación era siempre la misma.

Una vez le pregunté, en broma, con quién hablaba. Ella dijo: “Es un niño. Es bueno. Está perdido y busca a su mami”. Las charlas nocturnas de mi hija continuaron, hasta que logramos tener nuestra propia casa más adelante ese mismo año.





La fórmula del hombre que hackeó el sistema y ganó 14 veces en la lotería

Dicen que tienes hasta cuatro veces más probabilidades de ser alcanzado por un rayo que de ganar la lotería. Aparentemente, esto nunca fue así para Stefan Mandel, el economista que logró hacerse hasta 14 veces con el premio de la lotería. Esta fue su historia (y su fórmula).


Su relato comenzó en la década de 1960 y se extendió hasta la de 1990. Mandel creció en la era comunista de Rumania, donde una gran parte de la población vivía sumida en la pobreza bajo el control soviético. Por eso es muy posible que el fruto de su éxito llegara de forma forzada: no había muchas maneras de ganarse la vida honestamente, al menos, no fuera de la ley.

Bajo este escenario, Mandel se encontraba luchando por mantener a su esposa y sus dos hijos con un salario equivalente a menos 90 dólares al mes. A punto de tirar la toalla, encontró lo que parecía una vía de escape: un algoritmo que le garantizaría un premio de lotería.

Mientras estaba trabajando como economista para el consorcio minero rumano, se le había ocurrido la idea de superar las probabilidades de la lotería. Mandel quería encontrar una manera segura de ganarla, así que durante varias semanas se pasó noches sin dormir hasta que descubrió una fórmula matemática perfecta que podría predecir 5 de 6 números ganadores. La lotería era, tal y como Mandel lo vio, “mi boleto para salir del país”.

El economista decía que “las matemáticas aplicadas adecuadamente pueden garantizar una fortuna”. El inicio de Mandel era simple: se dio cuenta de que la clave para abrirse camino hacia una ganancia de la lotería era identificar los premios acumulados que se habían vuelto tres veces más grandes que el número total potencial de combinaciones ganadoras.

Por tanto, para una lotería que requería que los participantes elijan seis números que van del 1 al 40, por ejemplo, hay una posible combinación ganadora de 3.838.380. Bajo este escenario, Mandel esperaría hasta que el premio mayor aumentara a tres veces esa cantidad.

El razonamiento era simple: si los boletos costaban 1 dólar cada uno (en el momento y en las loterías a las que Mandel se dirigía), entonces podría comprar un boleto para cada combinación y entregar el que ganó el bote mayor para ganar el doble de la cantidad de dinero que gastó en los boletos.

Por supuesto, siguiendo este método no ganó el doble del dinero porque Mandel tenía que cubrir los gastos generales, lo que requería que el premio mayor fuera tres veces el número total de posibles combinaciones ganadoras para que él obtuviera una ganancia.

Precisamente, los gastos generales y la logística fue donde el esquema de Mandel se complicó, incluso si la idea matemática subyacente era aparentemente simple.

Después de identificar una lotería con las combinaciones ganadoras correctas para la proporción del bote mayor, el economista reunió a un grupo de inversionistas para que cada uno contribuyera con una cantidad relativamente pequeña (unos pocos miles de dólares cada uno).

Con el dinero de los inversionistas, Mandel imprimiría millones de boletos con cada combinación (algo que se podía hacer entonces), y luego los llevaría a los concesionarios de lotería autorizados para comprarlos e ingresarlos.

Luego, una vez que se produce una combinación, las ganancias se repartírían entre Mandel y los inversores.

El hombre primero probó su esquema en Rumania con un grupo de amigos. El tiempo libre que había pasado estudiando matemáticas teóricas dio sus frutos y ganó alrededor de 19 mil dólares, lo suficiente para sobornar a funcionarios del gobierno para que lo dejaran salir del país y comenzar una nueva vida en Occidente.

De ahí dio el gran salto: Estados Unidos y Australia en los años 70 y 80.

Por supuesto, la trama, ahora más grande que nunca, tenía sus desventajas. Originalmente, Mandel tenía que escribir todas las combinaciones a mano, lo que aumentaba considerablemente las posibilidades de un error humano. El premio gordo rumano también había sido relativamente pequeño: después de pagar a todos sus inversores, solo se embolsó unos 4.000 dólares para él.

Por tanto, en general los márgenes de Mandel no eran muy grandes. Por ejemplo, después de una victoria en 1987, con un valor de algo más de un millón, pagó a los inversionistas e impuestos y se quedó con “solo” 97.000 dólares para él.

En cualquier caso, cuando llegó a Australia, lugar donde se estableció, pudo perfeccionar su sistema. El desarrollo de los equipos informáticos en la década de 1980 simplificó enormemente todo el proceso del economista. En lugar de rellenar los boletos a mano, simplemente podía dejar que las máquinas hicieran el trabajo.

7 soluciones brillantes para problemas fastidiosos

Fanfarrias para los ladrones

El problema
Una tienda departamental de los Países Bajos había sufrido infinidad de robos menores; las amenazas de arresto no lograron disuadir a los ladrones.

¿Por qué no se les ocurrió antes?
La tienda optó por un acicate riguroso: humillación pública. La dirección contrató una banda musical, compró flores y mandó hacer letreros para celebrar al “Ladrón número 10,000”. Entonces, cuando los guardias detectaron a una mujer robando prendas a través de las cámaras de seguridad del establecimiento, varios empleados se acercaron a ella llenos de júbilo, rindiendo homenaje a sus “manos largas”.

La avergonzada mujer se quedó atónita en medio del tumulto. Luego se quitó el gorro de fiesta, tomó un pedazo del pastel que celebraba al “Ladrón número 10,000” y huyó mientras la banda musical la seguía.

Pescando ayuda

El problema
Una compañía de gas y servicios públicos que trabajaba en una calle de Detroit, Michigan, hizo una excavación de 1.2 metros de ancho, 4.5 de largo (y varios de profundidad) y luego, sin más, la dejó así. Mientras tanto, gracias a un ducto roto, el enorme agujero pronto se llenó de agua. Durante tres años, los vecinos pidieron ayuda al ayuntamiento, sin obtener respuesta alguna.
¿Por qué no se les ocurrió antes?
Los vecinos convirtieron el cráter en un maravilloso sitio para pescar que llenaron de carpas doradas y otros peces. Un habitante dijo al sitio web fox2detroit.com: “¿Por qué no convertir algo negativo en algo positivo?”. Y, gracias a la publicidad que recibió el suceso, el periódico Detroit Free Press ha reportado que la fuga de agua se arregló, el agujero se tapó y pusieron a los peces en una tina mientras los trasladaban a su nuevo hogar: el estanque de un huerto comunitario.

Solución en línea

El problema

Tu amado hijo adolescente —el niñito que arrullaste y cuyos raspones besaste para que sanaran pronto— acosó a alguien en Internet. Tu reacción es: A) explicarle el error que cometió, B) quitarle sus dispositivos o…
¿Por qué no se les ocurrió antes?
Avergonzarlo frente a sus amigos. Eso, según el canal de televisión KCAL, de Los Ángeles, es lo que una madre anónima decidió hacer. En un esfuerzo por darle a su hijo la lección de su vida, entró a su cuenta de Facebook y escribió: “Hola, soy la mamá de B—. Quiero que todos sepan que mi hijo tiene prohibido usar Facebook debido a las decisiones que ha tomado: publicó información personal sobre una chica de manera irrespetuosa.

Como eligió hacerla enojar divulgando eso, creo que B— debe tomar una cucharada de su propia medicina. Pues bien, él se orinó en la cama hasta que cumplió ocho años”. Para empeorar las cosas, algunos amigos del chico le dieron “Me gusta” al texto.

Atracciones en la carretera

El problema
Las carreteras rusas son particularmente peligrosas y causan más de 28,000 muertes anuales, pese a los esfuerzos de muchos gobiernos locales para reducir la conducción a exceso de velocidad.
¿Por qué no se les ocurrió antes?
Por supuesto, los gobiernos jamás habían contratado a mujeres con el torso desnudo para estar de pie a un costado de la carretera. Estas “asistentes de seguridad vial”, como las llaman de manera eufemística en la ciudad de Nizhni Novgorod, sostienen letreros que indican el límite de velocidad con la esperanza de que los conductores frenen y miren más de cerca. Puede ser difícil de creer, pero está funcionando.

“Es estupendo, increíble”, dijo un entusiasmado conductor al periódico Mirror. “Me gustaría ver más de esto en la carretera”. Estamos seguros de que sí, al igual que los peatones que dicen que ahora los cruces son más seguros, pues los conductores quitan el pie del acelerador para ver… cuál es el límite de velocidad.

Desfile amañado

El problema
Cada año, unos neonazis desfilan por la ciudad alemana de Wunsiedel para celebrar el cumpleaños de Rudolf Hess, asistente de Adolfo Hitler, quien fue enterrado en la cripta familiar en ese lugar, antes de que sus restos fueran exhumados y cremados en 2011. Y cada año, a los habitantes esa marcha les entusiasma menos.
¿Por qué no se les ocurrió antes?
El grupo alemán antinazi Derecha contra Derecha ideó un plan para convertir, sutilmente, la marcha de 2014 en una caminata antinazi. Por cada metro recorrido por los cabezas rapadas, comercios y habitantes donaron 10 euros a la organización EXIT de Alemania, dedicada a reformar neonazis. La noticia de la campaña ayudó a llenar el desfile con personas que, irónicamente, animaron a los 250 nazis mientras sostenían letreros que decían: “Si supiera esto el Führer…”, reportó el sitio vice.com. La marcha recaudó más de 12,500 euros.

Un ciudadano alemán tuiteó: “Así se debe luchar contra los neonazis y no siendo más violentos que ellos”.

Al menos acumuló millas para volar

El problema
Con el propósito de frenar la violencia en las prisiones locales, la alguacil del condado de Santa Clara, California, deseaba instalar cámaras de seguridad. Pero de acuerdo con el diario Mercury News, el ayuntamiento le informó que tomaría aproximadamente dos años y costaría hasta 20 millones de dólares seguir un proceso “que incluye buscar licitaciones, revisar documentos de construcción y probar equipos de seguridad”.
¿Por qué no se les ocurrió antes?
La alguacil Laurie Smith respondió yendo de compras al hipermercado Costco, donde compró 12 cámaras de seguridad domésticas por 761.24 dólares, con cargo a su tarjeta de crédito American Express. Las cámaras, que fueron instaladas en el área de máxima seguridad de la prisión, “harán tomas de la sala de usos múltiples y el patio de ejercicios, así como de cada una de las 50 o más puertas de las celdas”, escribió el Mercury News.

“No es posible que haya un retraso debido a la burocracia; eso es inaceptable”, declaró Smith, quien espera poder reemplazar las cámaras compradas en Costco por las que adquiera el condado… si es que algún día llega a hacerlo, claro está.

Vuelta en U

El problema
Cuando tienes que ir al baño, tienes que ir… aunque no haya ninguno cerca. En la ciudad de San Francisco, California, orinar en la vía pública estaba dejando un olor en verdad repugnante y marcas de escurrimiento cuya limpieza costaba 2 millones de dólares a la ciudad, de acuerdo con la estación local de noticias KPIX.
¿Por qué no se les ocurrió antes?
¿Qué tal un tratamiento de pintura en las áreas más problemáticas de la ciudad? Según el fabricante, un producto llamado Ultra-Ever Dry “repele el agua, algunos aceites… y otros líquidos”. Esa última parte (“otros líquidos”) es la clave. Gracias a Ultra-Ever Dry, la orina rebota en las paredes pintadas con ese producto y moja al infractor.

¿Está funcionando? “Hasta el momento, sí”, declaró Rachel Gordon, portavoz del Departamento de Obras Públicas de San Francisco al sitio web sfgate.com. La ciudad de Filadelfia está llevando a cabo un experimento similar en sus estaciones de la red de transporte subterráneo.




14 beneficios de tomar café

  • 1. Te llena de energía La cafeína de este grano estimula el sistema nervioso, facilita la coordinación, mejora el estado de ánimo y aumenta la motivación. También incrementa el vigor, la resistencia y la rapidez, lo que se traduce en una disminución del cansancio.
  • 2. Disminuye el riesgo de padecer cáncer Quienes beben hasta cuatro tazas de café al día tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer rectal y de colon porque el café inhibe la secreción de ácidos biliares, que son los precursores de esta enfermedad.
  • 3. Menos probabilidades de enfermar de Parkinson Las investigaciones muestran que el riesgo de sufrir este padecimiento es cinco veces menor en las personas que toman café.
  • 4. Mejora el asma y las alergias La cafeína dilata los bronquios, lo que contribuye a combatir las crisis de asma y otras alergias. En la actualidad la cafeína es una de las principales sustancias activas de muchos fármacos para las afecciones respiratorias.
  • 5. Reduce el riesgo de desarrollar diabetes El café hace menos probable contraer diabetes tipo 2 porque la cafeína es un estimulante de las células pancreáticas, las cuales producen la insulina que necesita el organismo.
  • 6. Previene la ocurrencia de cirrosis Los bebedores habituales de café corren cinco veces menos riesgo de padecer cirrosis, o bien, si ya presentan esta enfermedad hepática, su esperanza de vida aumenta.
  • 7. Disminuye el riesgo de Alzheimer Las probabilidades de padecer este mal se reducen notablemente si se bebe café con moderación. Pacientes en tratamiento han presentado también una mejora considerable en la permanencia de la memoria.
  • 8. Aminora la depresión El consumo moderado de café ayuda a sobrellevar esta enfermedad, pues es un estimulante natural que proporciona energía.
  • 9. Despierta el sentido de alerta, y aumenta la concentración y la memoria de corto plazo El café produce estos efectos benéficos debido a que estimula la transmisión de los impulsos nerviosos. Al aumentar la actividad mental, es posible que el café te quite el sueño, aunque a muchas personas les provoca somnolencia y sueños muy vívidos.
  • 10. Combate el dolor de cabeza Tomar café puede reducir o aliviar el dolor de cabeza, ya que éste se debe a la tensión de los vasos sanguíneos del cerebro y el café los dilata, lo que disminuye la intensidad del dolor.
  • 11. No daña el corazón ni las arterias Numerosos estudios han demostrado que el café no aumenta significativamente la presión arterial, no afecta el ritmo cardiaco, ni provoca infartos.
  • 12. Aporta antioxidantes Estas sustancias aminoran el daño celular en el organismo y el proceso de envejecimiento.
  • 13. Favorece la excreción Es diurético, y además ayuda a aliviar el estreñimiento.
  • 14. Es fuente de minerales esenciales Aporta potasio, magnesio y flúor.



Curiosos usos no tradicionales para el aceite de oliva

Tras leer este artículo te darás cuenta que tienes un tesoro en la alacena, pues además de ser un excelente complemento para tus alimentos, puedes usarlo ¡hasta para quitar astillas en la piel!


Efectivo desmaquillante
Gracias a sus propiedades hidratantes y su capacidad para reparar tejidos es ideal para tu rutina diaria de belleza. Su contenido de vitamina E y K y los ácidos grasos lo hacen el compañero ideal para evitar el envejecimiento prematuro.

Puedes mojar una motita de algodón y usarlo por tu rostro o incorpora media taza en un paquete de toallitas de bebé. Tendrás tus propias toallitas desmaquillantes y a un módico costo.

Alivia golpes, dolores musculares y dolencias óseas
Así como lo lees, gracias al alto contenido de polifenoles en este aceite —que actúan como antioxidantes y regeneradores celulares— podemos potenciar el efecto de reconstrucción de tejidos cuando tenemos una dolencia de este tipo. Además, tiene acción antiinflamatoria y analgésica.

Lo recomendable es que combines 20 cucharadas de aceite de oliva con 10 de sal de mesa, que tiene un alto contenido de magnesio (excelente para desinflamar) y un vaso de agua. Usa la mezcla resultante como bálsamo sobre la zona dolorida. Úntala con movimientos circulares para que se absorba y en un lapso mínimo de 10 días para sentir mejoría.

Acondicionador de cabello
El aceite de oliva es maravilloso con el cabello enredado, deshidratado o debilitado por los procesos químicos. Recordemos que una de las propiedades de este aceite es su poder de hidratación, entonces, no dudes en poner un par de gotas en la palma de tu mano y colocarlas de medios a puntas, sin tocar las raíces.

Deja que actúe en el cabello, y luego enjuaga. Sentirás la diferencia.

Antes de desayunar y después de cenar una cucharada de aceite de oliva hay que tomarlo
El oro líquido es una maravilla para la salud si lo bebes en ayunas o en la noche pues favorece la digestión y ayuda a la pérdida de peso. También protege contra los radicales libres por su contenido de antioxidantes, y contribuye a la salud del sistema nervioso central y a la de los neurotransmisores esenciales que equilibran el estado de ánimo.

Limpia y abrillanta superficies
Ya sea en esos zapatos de charol o piel que han perdido el glamour o la parrilla de tu coche, que ha sufrido con las inclemencias del medio ambiente, el aliado idóneo es el aceite de oliva. Este aceite restaura el brillo perdido y además le incorpora una capa impermeable. Agrega unas gotas en una toalla o trapo de algodón y limpia.

También funciona con los muebles de madera restaurando superficies y lo mejor : ¡no es tóxico!

Astillas clavadas en la piel
Todos hemos sufrido esa molestia, y generalmente es un dolor de cabeza quitarla, pero el aceite de oliva puede ser tu aliado. Echa un poco de éste sobre la zona con la astilla y masajea suavemente. Al poco tiempo, la misma comenzará a resbalar y será fácil removerla con unas pinzas de depilar.

Conserva tus herramientas de jardinería
Esos utensilios suelen ensuciarse mucho, así que una buena idea es frotarles un poco de aceite para que la tierra y la suciedad no se peguen tanto y sea más fácil conservarlas limpias.

Estamos seguros que disfrutar de las bondades del aceite de oliva no será problema, por lo que no dudes en adquirir uno con un sello de calidad que te garantice que sus propiedades están intactas.




¿Por qué la navidad es roja y verde?

¿Alguna vez te has preguntado por qué estos colores, y no otros, predominan en Navidad?


Todas las festividades importantes tienen sus propios colores. Las decoraciones de Halloween suelen combinar naranja con negro. El Día de San Valentín es famoso por sus rojos, blancos y rosas. Y apenas empiezan a reaparecer las decoraciones navideñas, todo se llena de verde y rojo.

La sociedad ha asociado a la Navidad con esta clásica combinación de colores. Hemos aceptado al rojo y al verde como las opciones más festivas para decorar desde galletas hasta casas, y lo hacemos sin preguntarnos por qué. De acuerdo, estos colores se ven bien juntos, ¿pero en qué momento se convirtieron en los tonos oficiales de la Navidad?

Esto empezó hace siglos, cuando se usaban para conmemorar una festividad distinta. Los antiguos celtas honraban al acebo, un árbol que era verde y rojo, por ser perenne, y creían que era la forma en la cual la Tierra se mantenía hermosa durante el frío invernal. Así que cuando ellos y otras culturas celebraban el solsticio de invierno, decoraban sus casas con acebo para traer protección y buena fortuna a sus familias durante el año siguiente.

La tradición de combinar rojo con verde continuó hasta el siglo XV, cuando estos colores se usaban para pintar biombos medievales, que se instalaban en los templos para separar al sacerdote de la congregación. El doctor Spike Bucklow, investigador científico en la Universidad de Cambridge, especula que esta “frontera” física podría haber influido para que la sociedad victoriana asociara los colores con un límite diferente: el que marcaba el fin del año viejo y el inicio de uno nuevo posterior a la Navidad.

A pesar de estas tradiciones religiosas, hay una persona a quien debemos agradecer por confirmar al rojo y al verde como los colores de Navidad: Haddon Sundblom. ¿No sabes quién es? Fue el ilustrador contratado por Coca-Cola para diseñar un Santa Claus para la publicidad de la compañía.

Hasta ese momento, no existía una imagen consistente de Santa Claus. Se le ilustraba frecuentemente delgado, con ropa verde, azul o roja. Sundblom decidió volverlo gordo y alegre, con ropa roja (casualmente del mismo tono del logotipo de la bebida). Como explicó Arielle Eckstut, coautora de El Lenguaje Secreto Del Color, esa decisión creativa marcó toda la diferencia.

Por supuesto, los anuncios se volvieron muy populares, y las personas empezaron a considerar al Santa de Sundblom como “el verdadero”. “Fijó en nuestra imaginación colectiva la imagen del rojo del traje de Santa con el verde de los pinos y la combinó con las del acebo y las nochebuenas que ya existía“, dijo.

Parece que la historia de cómo el rojo y el verde se convirtieron en símbolos de Navidad es muy semejante a la de la festividad: tiene bases en una tradición religiosa, fue modernizada por el comercialismo, y se ha mantenido gracias a la alegría y a la buena voluntad. Piénsalo la próxima vez que veas foquitos navideños centelleando en rojo y verde.




¿Por qué el número 7 es tu favorito?

Y si prefieres el 42, déjanos informarte que no estás solo.


¡Uno para todos y todos para uno!, exclamarían con gran valor los tres mosqueteros. Pero ¿será verdad que el número uno es tan popular?

Por razones que nada tienen que ver con la literatura, el académico Alex Bellos se propuso averiguar cuáles son las cifras favoritas de la gente. En muy poco tiempo, su encuesta en línea recibió más de 30,000 votos de los amantes de los números alrededor del mundo. Aunque son muchas las razones que motivan a la gente, la mayoría elige su número favorito con base en una fecha importante, una edad especial o cualquier otro significado positivo.

En general, los números nones se prefieren sobre los pares. Y, según Bellos, los que terminan en cero son demasiado perfectos para la mayoría. “A pesar de que hay quien dice 100, no se refiere al 100 como tal, sino a una cifra cercana”, dijo Bellos a la revista Nautilus. “¿Por qué concederle el estatus de favorito a algo tan vago?”.

Las cifras a las que se les atribuye un significado más profundo también son populares. Por ejemplo, el 42 —la respuesta al sentido de la vida, el universo y todo lo demás de la Guía del viajero intergaláctico— quedó en la posición 11. El ocho, número hermoso y simétrico que se pronuncia “ba” en chino y que rima con el caracter “fa”, símbolo de prosperidad, alcanzó el tercer lugar.

El número tres se colocó en el segundo sitio, tal vez porque aparece reiteradamente en elementos naturales y culturales: las hojas de trébol, los cerditos que huyen de cierto lobo, los mosqueteros de la novela de Alexander Dumas y los deseos que concede un genio.

Los números específicos que resuenan en el mundo de la geometría también resultaron populares. Más de 400 personas votaron por el 3.14 (pi), y 103 por 1.618, también llamado número áureo o proporción divina en las matemáticas, una cifra común en la naturaleza y el diseño.

Ahora bien, el ganador indiscutible es el siete, que se llevó casi el 10 por ciento de todos los votos. ¿Sorprendido? Si has tenido la oportunidad de visitar un casino, tal vez no te impresione. No obstante, el triunfo del siete confirma una fascinación humana que ha existido por miles de años. Bellos señala que las antiguas tablillas babilónicas estaban plagadas de sietes. También hay siete enanos, siete samuráis, siete pecados capitales y siete días de la semana. Hasta Dios descansó al séptimo día.

Sin embargo, para Bellos todo esto es el efecto y no la causa de nuestra obsesión con el siete. Según su teoría, el siete es un rebelde sin causa que no respeta las reglas de nadie. Hace lo que se le da la gana.

“De los números que podemos contar con las manos (es decir, del uno al diez), el siete es el único que no acepta división ni multiplicación dentro de ese intervalo”, apunta Bellos. El uno, el dos, el tres, el cuatro y el cinco se pueden duplicar para hacer dos, cuatro, seis, ocho y diez. El nueve se puede dividir entre tres. El siete es, pues, el único número entre el dos y el diez que no es ni múltiplo ni factor de los otros. Esto es lo que distingue al “siete de la suerte”.

“Es único y solitario; es el forastero. Y los humanos interpretamos esta propiedad aritmética de manera cultural”, afirma Bellos.

¿Y cuál es el número más solitario? No es el uno… Ése quedó en la posición 21. La cifra entera de menor valor que no recibió ni un solo voto fue el 110. Para soledad, la del 110…




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