martes, 4 de diciembre de 2018

Gente que trabaja en cosas (demasiado) específicas

Experta en bananas congeladas

Abogado espacial

Consultor en comportamiento de gatos
  
Experto en raptar novias






Acurrucador profesional

Experto en lo asombroso

EEUU lucía muy diferente en el pasado







¡Mis mascotas nunca destruirán mi árbol de navidad!







Los gatos no hacen lo que los humanos esperan







Divertidas reacciones de animales a algunas primeras experiencias







Humor abortado







Estos 3 descubrimientos que hicieron científicos mientras dormían

Cuando tenemos que tomar decisiones importantes muchos las "consultamos con la almohada".

Es bien sabido que mientras dormimos, nuestro subconsciente sigue analizando aquellos temas que nuestro consciente no ha logrado resolver.

Esta claridad mental nos permite muchas veces solucionar un problema o resolver una incógnita que nos volvió locos todo el día.

Pero el poder del sueño ha ido incluso más allá: varios importantes descubrimientos científicos se lograron mientras los autores de las ideas estaban dormidos, y estos son tres de ellos.
1. La tabla periódica

La tabla periódica fue, literalmente, el sueño de la vida de Dimitri Mendeléyev (1834-1907).

El químico ruso estaba obsesionado con la idea de ordenar los elementos basados en sus propiedades químicas. Sin embargo, no lograba encontrar un patrón.

Todo eso cambió una tarde de febrero, en 1869, cuando el experto trabajaba arduamente en su proyecto y se quedó dormido en su escritorio, exhausto.

"Vi en un sueño una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, inmediatamente anoté todo en una hoja de papel", reveló el químico en su diario.
En su libro "Principios de la química", publicado ese mismo año, explicó la teoría detrás de su famosa invención.

Su creación fue la primera tabla periódica ampliamente reconocida. Dispone los elementos químicos según su número atómico (o número de protones), y los agrupa de tal forma que los elementos con comportamientos similares comparten la misma columna.

La tabla de Mendeléyev incluso tenía espacios vacíos para los elementos que, según el pronóstico del químico, serían descubiertos en el futuro. La mayoría de sus predicciones resultaron correctas.

Los elementos en la lista de Mendeléyev eran 60. Desde entonces su tabla ha sido ampliada y modificada y hoy incluye a 118 elementos (cuatro de ellos introducidos en 2016).

2. Los neurotransmisores

En 1936, el fisiólogo alemán Otto Loewi (1873-1961) recibió el Premio Nobel de Medicina por sus contribuciones al conocimiento de la transmisión química de los impulsos nerviosos.

Pero quizás nunca hubiera recibido esa distinción ni sería conocido como el "padre de la neurociencia" si no fuera por sus sueños.

Ya a comienzos del siglo XX Loewi había desarrollado la teoría de que las señales nerviosas posiblemente se transmitieran usando instrucciones químicas. Pero no encontraba cómo probar su idea.

La solución le llegó como por arte de magia dos décadas más tarde, en 1920.

Tuvo un sueño en el que encontraba la manera de probar su teoría. El médico contó que se despertó en medio de la noche y anotó lo que había soñado.

Sin embargo la mañana siguiente encontró, para su gran desilusión, que ¡no recordaba lo que había soñado ni tampoco entendía lo que había escrito!

Por suerte para él -y para el mundo de la ciencia- volvió a tener el mismo sueño la noche siguiente y esta vez sí logró recordarlo.

El experimento de Loewi consistió en unir dos corazones mediante una cánula. Luego estimuló con pulsos eléctricos uno de los corazones para observar el efecto en el otro.

Fue así que el fisiólogo descubrió que las células nerviosas liberan sustancias químicas (neurotransmisores) en los sitios en los que se unen con otras neuronas o músculos, lo que revolucionó la neurociencia.

3. El pez fosilizado (o a la tercera va la vencida)

Los sueños no solo contribuyeron a lograr importantes avances en la medicina y la química. También los campos de la paleontología y la zoología se vieron beneficiados por la magia reveladora del mundo onírico.

El suizo Louis Agassiz (1807-1873) era considerado la mayor eminencia del mundo en el estudio de los peces, tanto vivos como extintos.

Un día, en 1840, mientras compilaba su voluminosa obra "Poissons Fossiles" -un listado de todos los peces fosilizados que fueron hallados- Agassiz encontró un espécimen en el interior de una piedra.

Trató en vano de entender la estructura del pez pero no tuvo éxito y no se animó a extraer al animal de la piedra, sin entender bien su forma, por temor a destruirlo.

Después de dos semanas de analizarlo infructuosamente, una noche tuvo un sueño en el que se le reveló la forma exacta del pez fosilizado.

Su esposa contó lo que pasó: "Se despertó una noche convencido de que mientras dormía, había visto su pez con todas las características perdidas perfectamente restauradas", reveló Cecile Braun.

"Pero cuando trató de retener la imagen y dibujarla, se le escapó".

Al igual que Loewi, Agassiz tuvo suerte y repitió el mismo sueño la noche siguiente.

Eso tampoco funcionó.

"A la noche siguiente volvió a ver el pez, pero sin un resultado más satisfactorio. Cuando despertó desapareció de su memoria como antes", contó su mujer.

Pero la historia tuvo final feliz porque el inconsciente del experto mantuvo su obsesión y ,esta vez, el suizo estaba preparado.

"En la tercera noche colocó un lápiz y papel al lado de su cama antes de irse a dormir. Hacia la mañana, el pez reapareció en su sueño, confuso al principio, pero al fin con tal claridad que ya no dudó de sus características zoológicas", contó Madame Agassiz.

Con ayuda de este mapa onírico, el paleontólogo pudo recortar la piedra en los lugares exactos para revelar al esquivo pez, que así pudo ingresar a su famoso libro y ser parte de la historia de la ciencia.






Stephen King, Obama, Sting...fafmosos que fueron profesores antes de triunfar

Seguro que guardas un grato recuerdo de algún maestro del colegio. Te enseñaron grandes lecciones de matemáticas, lengua, ciencias… Y seguro que fueron tan buenos profesores como en su día fueron J.K. Rowling, James Franco o el mismísimo Mr.T. Porque algunos de nuestros famosos actuales (y algunos más antiguos) también estuvieron frente a un alumnado ávido de conocer su vida. 

J.K. Rowling

Seguro que en muchos colegios e institutos han recomendado las lecturas del mago con cicatriz. Lo que muchos no sabrán es que su autora fue maestra antes de conocer el éxito. Rowling fue profesora de inglés en Oporto (Portugal) durante dos años, a principios de los años 90. En concreto, daba clases por la tarde y por la noche. Las mañanas las dedicaba a trabajar en cierto manuscrito sobre un joven huérfano que se marcha a un colegio. La persistente niebla portuense y la aureola oscura que le transmitieron los lugareños se le quedó en la mente, unido a su búsqueda de inspiración en las calles para el libro que bullía en su interior. De hecho Salazar Slytherin, un personaje fundamental de la saga Harry Potter, está inspirado en el dictador portugués que gobernó el país vecino durante 44 años.

Stephen King

Algo de maestro le queda a King: además de aterrorizar con sus obras a miles de lectores en todo el mundo, nos ha enseñado a escribir con libros autobiográficos. Pero antes de todo esto, el estadounidense fue profesor de inglés. A comienzos de los años 70, la Hampden Academy, una escuela pública en la ciudad de Hampden (Maine), lo contrató para dar esa asignatura. Mientras tanto, siguió publicando relatos de terror en revistas y pensando en futuras novelas. En 1973 publicó la primera, ‘Carrie’, y desde entonces no ha parado de acumular éxitos.

Brian May

El exguitarrista de Queen es nada más y nada menos que doctor en Astrofísica. Pero antes que eso, a comienzos de los años 70 y antes de formar parte del mítico grupo de rock, dio clases de Matemáticas en un colegio de Brixton, entonces una de las zonas más pobres de Londres. “El mayor reto fue conseguir que la gente permaneciera en sus asientos. ¡En serio! Era muy difícil”, ha contado. Según asegura, tuvo a su favor que era muy joven y que podía hablar a los alumnos “en su propio lenguaje”.

Sting

Seguimos hablando de músicos. El cantante de Police fue, antes de triunfar con la música, conductor de autobús, pero también maestro. Se graduó como pedagogo en Inglaterra y estuvo enseñando Inglés y Música en una escuela durante dos años. En una ocasión, dijo: “Es uno de los trabajos más importantes y pagan peor que a los barrenderos. Habría que subir los sueldos para atraer a los mejores”. Además, “me convenía: me dejaba libertad para tocar cada noche en los ‘pubs’”.

James Franco

Un día puedes estar nominado al Óscar, al siguiente presentando la gala y al otro dirigiendo tus propias películas. Pero antes de eso, como le pasó a James Franco, puedes dedicarte a la enseñanza. Franco ha sido profesor de estudiantes de cine en Nueva York y California. La estrella de Hollywood también interpretó a un profesor en la cinta Palo Alto (2013), dirigida por Gia Coppola y basada en escritos de Franco, donde el actor interpretaba a un educador interesado en una adolescente. Además, en 2015, dio un seminario en un instituto, en un taller que se anunció con mucho secretismo.

La conexión entre el tamaño del cerebro y la inteligencia

Un estudio científico ha confirmado que existe "una pequeña pero significativa conexión" entre el tamaño del cerebro y la inteligencia en los seres humanos. No obstante, el tamaño es "solo una pequeña parte del cuadro" y explica en torno al 2% la diferencia en las pruebas de rendimiento, afirman los autores.


La investigación estuvo dirigida por los profesores Gideon Nave, de la Universidad de Pensilvania, y Philipp Koellinger, de la Universidad Vrije de Ámsterdam. Los datos para estimar la relación fueron obtenidos a partir de resonancias magnéticas, algunas pruebas cognitivas y mediciones de alcance educativo practicadas a 13.600 personas. El material básico fue extraído del repositorio de información UK Biobank, el cual acumula datos de más de medio millón de británicos.

"En promedio, una persona con un cerebro más grande tenderá a rendir mejor en las pruebas de cognición que otra con un cerebro más pequeño", sintetizó Nave, cuyas palabras recoge el sitio web de su universidad. Además, por cada 100 centímetros cúbicos adicionales de sesos (específicamente de materia gris y en menor grado la blanca) se prolongan en promedio cinco meses los años de escolaridad del individuo.

La lógica es la misma que en la computación de datos: "Si usted tiene más transistores, puede calcular más rápido y transmitir más información", explicó el científico por medio de una analogía. Igualmente si tiene más neuronas, eso le permite tener una memoria algo mejor o cumplir con más tareas simultáneamente.

Nave afirmó que solo se puede trazar el patrón dentro de cada género. "Al igual que con la estatura, hay una diferencia sustancial entre hombres y mujeres en el volumen de su cerebro, pero eso no se traduce en diferencias en la capacidad cognitiva", dijo.

La superioridad debida a un mayor tamaño de la materia gris se expresa en el uso de la memoria, la lógica y en las reacciones. Este efecto es "bastante fuerte" para que se pueda pasar por alto el vínculo entre la anatomía cerebral y la capacidad cognitiva, pero al 98% el desarrollo del intelecto depende de otros factores, admiten los autores del estudio.

En parte, por eso, nadie va a medir las cabezas a quienes buscan un trabajo intelectual durante el proceso de contratación, según una broma que Nave compartió con los lectores del sitio web universitario. El artículo científico del investigador de Pensilvania y sus cuatro coautores fue publicado el 30 de noviembre en la revista Psychological Science.





Celulares que ya no podrán usar Whatsapp a partir de 2019

WhatsApp, principal aplicación de mensajería instantánea, ya tiene preparada su «lista negra» para el próximo año. A consecuencia de las actualizaciones y sistemas operativos móviles antiguas, el servicio dejará de ser compatible con algunas plataformas y teléfonos móviles inteligentes. Y lo hará justo en el año en que la compañía cumple diez años.

El ritmo de actualizaciones, que cada vez llegan con más frecuencia, y su sofisticación con más funciones provoca que muchos terminales se queden obsoletos y no puedan utilizar la herramienta de mensajería más utilizada del mundo. Dentro de unas semanas, la «app» dejará de funcionar en tres modelos de móvil: todos los móviles con la versión del sistema operativo Android 2.3.7, los iPhone que cuenten con iOS 7 o inferior y en el Nokia S40. Esto quiere decir que desde estos terminales no se podrán crear nuevas cuentas y no llegarán las actualizaciones.

Así, no llegarán nuevas actualizaciones y soporte técnico a las versiones de sistemas operativos obsoletos y las fechas en las que definitivamente dejará de funcionar la «app»: Nokia S40, hasta el 31 de diciembre, y la versión de sistema operativo Android 2.3.7 así como iOS 7 (y anteriores) hasta el 1 de febrero de 2020. Además de estos teléfonos y sistemas operativos, WhatsApp tampoco está disponible para Windows Phone 8.0 y anteriores; iPhone 3GS con iOS 6; Nokia Symbian S60; BlackBerry OS y BlackBerry 10.

Desde WhatsApp han advertido en reiteradas ocasiones que estos terminales podrían encontrar problemas antes de estas fechas: «Debido a que ya no estamos desarrollando funciones para estos sistemas operativos, algunas funciones podrían dejar de funcionar en cualquier momento», alertan en un comunicado.

Qué hacer si mi móvil se encuentra en la «lista negra»
Los sistemas operativos son el «cerebro» de tu móvil y la base para que todo funcione. Si tienes Android, acude a «Ajustes del teléfono» busca la opción «Acerca del teléfono» o «Acerca del dispositivo», donde te aparecerá la versión instalada en tu terminal. Si, por el contrario, posees un iPhone, debes ir a «Ajustes/General/Información», y junto a «Versión» aparecerá la actualización de iOS que utilizas en tu móvil.

Si tu móvil está entre los «señalados», no tiene solución: deberás comprarte un teléfono más moderno. Si, en cambio, es tu sistema operativo el que se ha quedado anticuado para WhatsApp, aún puede haber esperanza: actualiza a la versión más reciente para que puedas seguir disfrutando de la aplicación de mensajería.

Sin embargo, si lo has intentado pero tu terminal no te deja acceder a la versión más moderna de Android o iOS, lo más probable es que también debas adquirir un nuevo móvil y que tenga Android con sistema operativo 4.0 o posterior; iPhone con iOS 8 o posterior; o Windows Phone con 8.1 o posterior (los terminales actuales en las tiendas suelen llevar el último sistema operativo del mercado).




Estos dos pacientes con parálisis cerebral usan Internet con la mente

Este proyecto supone un avance muy importante. Tres pacientes que sufren diferentes tipos de tetraplegia -dos con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otra con lesión medular- han sido capaces de controlar su ordenador por medio de unos chips implantados en sus cerebros. Gracias a una simple interfaz "cerebro-computadora" pudieron usar el correo electrónico, el chat, poner música, utilizar diferentes aplicaciones de vídeo en streaming, comprar artículos por la red, incluso tocar el piano.


Los hallazgos han sido publicados en la revista especializada PLOS ONE. En un comunicado, los líderes del mismo se han sentido muy afortunados de haber llegado hasta aquí. El autor principal del proyecto, el bioingeniero de la Universidad de Standford, Paul Nuyujukian, apuntaba que "fue genial ver nuestros pacientes hacer su camino a través de las tareas que les pedimos que realizasen. Pero la parte más gratificante y divertida del estudio fue comprobar que también hacían aquello que realmente les gustaba hacer: usar las apps de compra o simplemente chatear con amigos. Sabíamos que uno de los pacientes quería volver a tocar música, así que verle con un juego que implicaba tocar un teclado virtual fue fantástico".

Este trabajo ha sido realizado gracias a la tecnología de BrainGate, quien se encargó de trabajar en la interfaz. Para que os hagáis una idea, el chip tiene el tamaño de una píldora pequeña y se coloca en la corteza motora del cerebro. El sensor registra la actividad neuronal vinculada a los movimientos previstos y esa información se decodifica para accionar el cursor o el ratón a distancia dentro de la pantalla. El enfoque de BrainGate y el de otras empresas especializadas en este tipo de tecnología neuromotriz han permitido el desarrollo de tecnologías muy específicas que permita a pacientes con prácticamente "cero movilidad" mover elementos externos con la mente, solo pensando el movimiento.

Ahora entienden que este tipo de avances permitirán a las personas con estos problemas, comunicarse mejor con familia y amigos. Además, los cuidadores también podrán tomar decisiones más adecuadas con respecto a las necesidades de la persona que tienen a su cargo.