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jueves, 21 de marzo de 2019

Ese maravilloso "momento perfecto"







Algo, definitivamente, está mal acá...







Los múltiples, hermosos y contrastantes paisajes de EEUU







Niños, la alegría del hogar...






Humor reconocido







Un fallo de seguridad de Google Fotos permitió saber donde vives y a dónde viajaste

Google Fotos es uno de los servicios de Google más utilizados, gracias sobre todo a que permite sincronizar todas nuestras fotos gratis sin límite de espacio; siempre y cuando nos limitemos a 16 MP y vídeos a 1080p 30 FPS. Por ello, la aparición de una vulnerabilidad en este servicio puede poner en peligro nuestra privacidad, como la que ha estado durante un tiempo operando en la plataforma.

El sistema de búsqueda de Google Fotos ha podido jugar en nuestra contraGoogle Fotos cuenta con un sistema avanzado de IA que reconoce dónde hemos hecho las fotos, incluso si no hay metadatos en ellas. Para ello utiliza diversa información, como la ubicación de nuestro móvil o directamente el reconocimiento por IA de la ubicación que puede describir las fotos que está viendo y ubicarlas automáticamente en función de otros sitios que ya tenga aprendidos. Además, en Estados Unidos también puede reconocer caras.

Gracias a este sistema, es posible buscar “Fotos de Berlín en las que salgo yo en 2018” (al menos en la versión estadounidense), mientras que en la española podemos buscar fotos en función de la ubicación, así como contenido detectado de manera inteligente, tal como “atardecer” o similares.

Es esta función de búsqueda la que ha sido vulnerable desde no se sabe cuando a lo que se conoce como un Cross-Site Search (XS-Search). Para ello, su creador midió el tiempo que tardaba Fotos en gestionar cada solicitud, pudiendo saber cuándo una búsqueda iba a ofrecer cero resultados. Gracias a ello, se podían realizar peticiones tales como “fotos de Islandia”. Si aparecían resultados, se podía saber mediante el tiempo que tardaba en aparecer la búsqueda, y significaba que esa persona había viajado a Islandia.

Google ya ha parcheado el fallo, pero otros muchos servicios están afectados
Además, es posible añadir también una identificación temporal, como “fotos de Islandia en enero de 2019”, y así poder saber cuándo viajó esa persona a tal destino. Haciendo miles de estas búsquedas, se puede saber dónde ha viajado una persona y en qué momento lo ha hecho.

Acceder a esta información es relativamente sencillo para una página web externa. Para ello, solo es necesario cargar un JavaScript en el navegador, y que el usuario acceda a esa página web a la vez que esté logueado en Google Fotos. A partir de ahí, el JavaScript se ejecuta de manera silenciosa, y puede ir almacenando las peticiones.

Por suerte, Google ya ha parcheado el fallo, pero no deja de ser preocupante que este tipo de ataques a nivel de navegador se puedan hacer con relativa facilidad. Google y Facebook son las que más se están poniendo las pilas (Facebook parcheó un fallo similar hace un mes), pero otros servicios están muy por detrás; y algunos de ellos ni siquiera se han enterado de la existencia de este tipo de ataques. Por ejemplo, Dropbox o Twitter podrían ser susceptibles de este tipo de ataques.





La "última trampa" de los supermercados

Comprar en el supermercado en formato grande, familiar o ahorro no siempre es más barato que el mismo producto en un envase pequeño. A veces ocurre justo lo contrario. La Organización de Consumidores OCU asegura que así lo ha comprobado con varios ejemplos en lácteos, droguería y otros productos de alimentación donde el precio del formato ahorro puede llegar a ser hasta un 82% más caro. Por ello, desde la OCU aconsejan que antes de meter el producto en el carrito se compare su precio por unidad de medida (kilo, litro, por dosis, por rollo, etc), «que es un dato obligatorio» de cara a informar mejor al cliente.

Desde la OCU también animan a denunciar si los cálculos no arrojan ningún ahorro a pesar de anunciarse como tal. «Haz una foto a los precios y pide la hoja de reclamaciones o reclama a través de nuestra plataforma online 'Reclamar'». Por otro lado, también recuerdan que el tamaño grande no siempre es el más recomendable por cuestiones de caducidad. «El aceite de oliva, por ejemplo, va perdiendo sus propiedades organolépticas una vez abierto; mientras que los cosméticos, por su parte, pierden calidad».

La Organización de Consumidores denuncia esta «trampa» en los establecimientos dentro de la iniciativa #NoCuela con el fin de que la transparencia llegue al etiquetado e información publicada sobre alimentos y otros productos que se pueden comprar en los supermercados. A continuación, desgranamos los principales bulos sobre productos alimentarios que más han calado en los últimos años, tal y como recopiló la OCU cuando lanzó la iniciativa:

Etiquetas confusas
Algunas etiquetas de los alimentos no incorporan el porcentaje de un ingrediente destacado con el mismo tamaño y tipografía así como que se definan los términos «natural, casero y tradicional», entre otras especificaciones.

Sin el ingrediente principal
Al problema de las etiquetas con truco se une el que se venden productos que no son tal como el york que no es jamón, zumos envasados sin fruta o carnes picadas que solo son preparados con carne y espesantes, almidones, proteína de soja, conservantes y colorantes. En esta categoría de alimentos que no son lo que parecen también se incluye a los calamares que en realidad son pota y a los huevos que se venden como de gallinas en libertad cuando en realidad gallinas son de gallinas criadas en suelo.

Procesados en vez de naturales
La industria alimentaria vende a veces alimentos como «productos artesanor» cuando en realidad no lo son o artículos destinados a un segmento de la población específico. Aquí se pueden incluir los alimentos catalogados como «naturales» a pesar de ser productos procesados e industriales. Desde la organización de consumidores recuerdan que los productos que incumplen la norma suelen ser salsas, purés y caldos, alimentos precocinados y bollería, entre otros.

Productos que no adelgazan
Los productos que se definen a sí mismo como milagrosos y adelgazantes pueden ser todo lo contrario e incluso poner en riesgo la salud y el bolsillo. Aquí se incluyen los que prometen resultados rápidos, exageran las propiedades de un nutriente o se basan en estudios poco fiables. En la OCU también consideran innecesario que los mayores de 50 o los niños beban una leche específica.




Descubren cómo llegó Dios a nuestras vidas

Según la visión mayoritaria de los etnógrafos, las sociedades de cazadores-recolectores viven en grupos tan pequeños que casi cualquier comportamiento inmoral es enseguida descubierto por todos. Estos grupos suelen creer en dioses y fuerzas sobrenaturales que están íntimamente relacionadas con la naturaleza, y no tanto con el hombre y su moral. En cambio, en las grandes sociedades el comportamiento inmoral puede pasar desapercibido más fácilmente. Curiosamente, dentro de estas sociedades también existen «grandes dioses»: deidades y poderes que dictan el comportamiento moral y castigan cualquier transgresión.

Una investigación que se acaba de publicar en la revista Nature ha tratado de comprobar experimentalmente esta visión sostenida por los etnógrafos. Un equipo internacional de investigadores, dirigido por científicos de las universidades de Oxford, Connecticut y Keio en Fujisawa, han concluido que la creencia en grandes dioses, deidades moralizantes que castigan las transgresiones éticas, son una consecuencia, y no una causa, del desarrollo de sociedades complejas. Los autores de esta investigación han llegado a estas conclusiones después de trabajar con la base de datos Seshat: Global History Databank, un archivo masivo que contiene más de 300.000 registros con información sobre complejidad social y religión de 500 sociedades pasadas, a lo largo de 10.000 años de historia.

«Durante siglos se ha debatido por qué los humanos, al contrario que otros animales, cooperan en grandes grupos de individuos no relacionados genéticamente», ha dicho en un comunicado Peter Turchin, investigador en la Universidad de Connecticut y coautor del estudio. Las respuestas tradicionales son la agricultura, la guerra y la religión.

Estos investigadores observaron que las grandes sociedades tienden a tener dioses moralizantes, mientras que las pequeñas no. De hecho, los académicos suelen sostener que los grandes dioses moralizantes son necesarios para permitir la aparición de sociedades de gran tamaño: si la gente pudiera romper las reglas, sin consecuencias, la sociedad sencillamente se derrumbaría.

«Para nuestra sorpresa, nuestros datos contradicen fuertemente esta hipótesis», ha dicho en un comunicado Harvey Whitehouse, director de la investigación e investigador en la Universidad de Oxford. «En casi cualquier región del mundo para la que tenemos datos, los dioses moralizantes tendieron a seguir, no a preceder, a los crecimientos en complejidad social».

De hecho, Whitehouse ha sugerido una hipótesis alternativa: que fueron los rituales religiosos los que ayudaron a crear una identidad colectiva y un sentimiento de pertenencia, que actuaron como un pegamento social y que ayudaron a que la gente de estas sociedades cooperase.

«Nuestros resultados sugieren que las identidades colectivas son más importantes para facilitar la cooperación que las creencias religiosas», ha dicho este investigador.

Dioses: ¿herramienta de cohesión?
Según ha dicho en Sciencemag.org Patrick Savage, investigador en la Universidad Keio en Fujisawa, Japón y autor del estudio, aunque estas deidades moralizantes no pudieron haber ayudado a crecer a estas sociedades, sí que tuvieron un importante papel. Según ha dicho, una vez que dichas sociedades alcanzaron un tamaño de alrededor de un millón de habitantes, los dioses moralizantes llegaron para estabilizar la cooperación entre personas con diferentes lenguas, etnias y trasfondos culturales.

Los investigadores compararon 414 sociedades procedentes de 30 regiones del mundo, que existieron desde la antigüedad hasta la Revolución Industrial. Para ello, analizaron 47.613 registros.

Casi murió por culpa de un jugo (no lo tomó, se lo inyectó)

Su afán por estar completamente saludable ha llevado a una mujer china casi hasta la muerte. Después de prepararse un zumo con 20 tipos de fruta diferentes decidió que la forma más eficaz de aprovechar todas sus vitaminas sería inocularlas directamente en el torrente sanguíneo mediante una inyección intravenosa.


Enseguida aparecieron los primeros síntomas que advertían de que algo no iba bien. Su temperatura subía y sentía picazón en la piel. Ya en el hospital, los médicos detectaron daños en el hígado, los riñones, el corazón y los pulmones, por lo que la mujer, de 51 años, tuvo que ser ingresada en cuidados intensivos en el Hospital Universitario de Xiangnan en Hunan, China, donde permaneció cinco días. Durante este tiempo, la evolución de la paciente fue satisfactoria y recibió el alta.

Experimentos de alto riesgoEs uno de esos disparates que comete mucha gente en su búsqueda de la belleza y el bienestar y, en esta ocasión, resultó ser demasiado peligroso. Desde que se conoció en redes la noticia de su hospitalización, el hashtag #OldWomanPutsJuiceIntoVeins ha acumulado más de 11.000 publicaciones en la página china Weibo. Muchos de sus usuarios destacan en sus comentarios la falta de conocimientos médicos básicos en buena parte de la población.

La inyección fue casi letal, pero tampoco habría sido muy buena opción ingerir vía oral este potente concentrado a modo de alimento détox. Son varias las encuestas que delatan el error de los padres al considerar que los jugos son tan saludables como la fruta sólida. Al exprimirla, parte de sus bondades, como fibra, antioxidantes, vitaminas, fitonutrientes y minerales se quedan en el camino, mientras que el azúcar permanece. Para hacernos una idea, un vaso de zumo de naranja contiene seis cucharaditas de azúcar (bastante más que una porción de fruta entera), que pasa directamente a la sangre.

Mejor entera
Este incidente explicaría por qué un estudio realizado en 2013 por un equipo de la Escuela de Salud Pública de Harvard encontró que los participantes que tomaban la fruta bebida tenían mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que los que la comían a trozos. Especialmente el consumo de arándanos, uvas y manzanas se asoció significativamente con un menor riesgo de diabetes tipo 2. La conclusión no es que los zumos dañen nuestra salud, sino que, como en todo, la clave está en la moderación. Por supuesto, su inyección ni siquiera es una opción.





¿Cuándo comenzamos a ser considerados "adultos"?

¿Qué hace realmente adultos a los seres humanos? ¿Hay una edad predefinida o son las circunstancias vitales las que aportan madurez? La ciencia ha respondido a estos interrogantes y, al parecer, un adulto necesita alcanzar los 30 años para considerarse como tal. No obstante, con la madurez ocurre igual que con las muelas del juicio, los cambios de la adolescencia, la pérdida de la virginidad o el primer amor. El momento varía extraordinariamente de unos individuos a otros.


El motivo por el que científicos de la Universidad de Cambridge han marcado los 30 como punto de inflexión en nuestra entrada a la edad adulta se debe a los cambios que van teniendo en nuestra adolescencia y en el inicio de los veinte, sobre todo en el cerebro. Las neuronas son un claro ejemplo. Continúan su desarrollo y conexión hasta alcanzar un mayor refinamiento iniciada la treintena. Son cambios que modifican nuestro comportamiento y también nuestra propensión a desarrollar algunas afecciones, como la esquizofrenia, cuya edad de mayor riesgo va desde la adolescencia hasta los 20 años en hombres y desde los 20 hasta los 30 en mujeres.

A partir de estas hipótesis, la única certeza para los investigadores es que sería absurdo fijar de un modo exacto ese paso de la niñez a la edad adulta. Como indica Peter Jones, profesor de Neurociencia de la Universidad de Cambridge, “hablamos de una transición con muchos matices que ocurren a lo largo de tres décadas”.

El término adolescencia fue descrito por primera vez en un artículo de 1904 publicado por el psicólogo G. Stanley Hall y la exponía como “la fase de la vida que se extiende entre la infancia y la edad adulta”, una etapa en la que el cuerpo y el cerebro se van desarrollando. Hoy sería un punto de vista muy antiguo. "No hay una infancia y luego una edad adulta -concluye Jones- La gente está en un camino, en una trayectoria”.




El tráiler de la tercera temporada de Stranger Things

Vuelven Eleven, Mike, Dustin, Lucas, Sadie y Will, los protagonistas de Stranger Things. Y con ellos regresa la música de los años 1980, la estética de Los Goonies, los universos ocultos de Cazafantasmas y algunas sorpresas y personajes nuevos, según se puede ver en el trailer de la Tercera Temporada.


Los nostálgicos de los 1980 podrán ver referencias a varias películas de la época, desde las antes mencionadas, a Karate Kid, Terminator, Risky Business, Footloose… Un compendio de lo mejor de la década.

Si la segunda temporada transcurría durante Halloween de 1984, la tercera comienza el verano siguiente, en 1985. A Hawkins llegará un nuevo centro comercial, pero no será tiendas lo único que se abra allí. A esto hay que sumarle que los protagonistas, ya en plena efervescencia hormonal, necesitan mucho más que las cuatro paredes bajo la casa de Mike: “Ya no somos unos críos – dice este en el trailer –. ¿Qué pensabas? ¿Que nos quedaríamos siempre en mi sótano jugando el resto de nuestras vidas?”.

Pues a juzgar por las imágenes, quizás les hubiera ido mejor. La temporada tendrá 8 episodios y se estrenará el 4 de julio en Netflix. Hasta ahora la serie obtuvo 30 nominaciones a los premios Emmy, ha sido un éxito de crítica y son muchas las especulaciones sobré qué ocurrirá con los personajes, pero alguna sorpresa seguro ocultan los hermanos Duffer, responsables de la serie.

Lo que sí ya se está especulando es si habrá una cuarta y una quinta temporada, algo que los hermanos Duffer habrían sugerido, pero Netflix aún no ha confirmado nada. Hasta entonces, habrá que esperar que ocurre en el pueblo de Hawkins, Indiana... y en la otra dimensión.

El terremoto que duró 50 días (y que nadie sintió)

¿Es posible que se produzca un terremoto de 50 días de duración y nadie absolutamente nadie lo perciba? Así se demuestra en un reciente estudio de la revista científica Earth and Planetary Science Letters en la cual se detectó un seísmo a pocos kilómetros del sur de Estambul durante el verano de 2016.


Este fenómeno, descubierto a principios de la década del 2000, se conoce como “terremoto lento” y se produce cuando una placa tectónica en su desplazamiento roza con otra, pero de forma muy lenta, sin generar una onda sísmica y produciendo un temblor que es imperceptible por los seres humanos. Este movimiento puede prolongarse durante varios días, liberando poco a poco la energía y en algunas ocasiones acabar en uno de más intensidad.

Según este estudio, este terremoto lento tuvo una intensidad de 5.8 en la escala Richter y no provocó, además de ninguna percepción, ningún tipo de daño.

Rebecca Bell, profesora que estudia la evolución tectónica en el Imperial College London, explica que los terremotos lentos se descubrieron a principios de la década del 2000 en la zona de subducción de Cascadia, en el Pacífico Noroeste de los Estados Unidos, poco antes de detectarlos en las zonas de subducción de Nueva Zelanda.

Antes del cambio de milenio, el consenso entre los geólogos era que las fallas podían romperse de dos formas, principalmente. En un extremo de la escala, tenemos las fallas de acople-deslizamiento (stick-slip), que pueden permanecer acopladas durante cientos de años hasta que se produce un desacople repentino, provocando grandes terremotos. Al otro extremo, tenemos las fallas que se deslizan de forma bastante pasiva y que apenas se desplazan más rápido que la velocidad a la que crecen las uñas.

«Los terremotos lentos hacen que nos demos cuenta de que existe todo un espectro de deslizamiento de fallas entre ambos extremos», afirma Bell. Estas curiosidades liberan la energía equivalente a la de un enorme terremoto repentino, pero ocurren durante tanto tiempo que la energía nunca se convierte en temblores superficiales. Si los grandes terremotos pueden compararse con explosiones de pólvora, los terremotos lentos serían como velas que van agotando el combustible lentamente.

Su ritmo glacial no debe subestimarse. Según Lucile Bruhat, investigadora de física sísmica en la École Normale Supérieure de Paris, la odisea de 50 días del seísmo de Turquía puede parecer lenta, pero no es insólita.

Según sabe, el terremoto lento más largo documentado se produjo en Alaska y provocó un fenómeno de magnitud 7,8 que tardó nueve años en acabar. Este fenómeno tardó tanto que, hasta que se detuvo, los investigadores habían asumido que el desplazamiento gradual de la falla era lo que siempre había hecho la región.



¿Por qué canta el gallo al amanecer?

Todo aquel que ha vivido en un pueblo sabe lo que es despertarse con el sonido de un gallo cantando al amanecer. No puede haber mejor método para saber que los primeros rayos de sol están apareciendo el cielo, pero ¿cuál es su finalidad? Se cree que es simplemente un modo de comenzar el día reafirmando su autoridad en el gallinero.


Al despertar, emite su sonido dominante y, si otro macho no canta, queda clara su hegemonía; si no, es un desafío que acabará en pelea. Pero continúa haciéndolo todo el día, no es algo propio del amanecer. Hay algunas especies que también viven en grupo en las que este mismo razonamiento es válido.

En otras que viven de modo individual, el canto es más bien un método de llamada al apareamiento, y se cree que la elección de las primeras horas del día tiene que ver con la mejor acústica que hay a esas horas de la mañana. La transmisión del sonido mejora con temperaturas bajas y grados de humedad altos, así que algunos investigadores creen que esa es la razón de este espléndido espectáculo.

La intención es que las ondas lleguen lo más lejos posible, pero el canto de los pájaros suele ser en frecuencias agudas, precisamente las que el aire seco absorbe mejor.




El mosquito transmisor de la malaria creó resistencia al insecticida mas usado

Un equipo de investigadores ha encontrado una alteración genética en una especie de mosquito transmisor de malaria que confiere resistencia al insecticida más usado, según un estudio publicado en la revista especializada Science Translational Medicine. 

La investigación de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool (el Reino Unido), que combina la secuenciación genética con estudios de campo sobre la alimentación de mosquitos, subraya la necesidad de desarrollar nuevos insecticidas para mosquiteras o toldillos, una piedra angular de los esfuerzos de control de la malaria.

Las mosquiteras son dispositivos que evitan que los mosquitos se alimenten de humanos durante la noche y, a menudo, están recubiertos con insecticidas como los piretroides para mejorar su efectividad.

Se les ha acreditado más del 70 % de la disminución de las muertes por malaria en los últimos 15 años, y un estudio estima que han ayudado a evitar más de 663 millones de casos de esta enfermedad.

Sin embargo, los mosquitos se han vuelto cada vez más resistentes a varios de los insecticidas más comunes, un desarrollo que representa una gran amenaza para los esfuerzos actuales de control de esa enfermedad letal.

Además, los intentos de evaluar o rastrear el impacto de la resistencia a los insecticidas se han visto obstaculizados por la falta de información sobre los genes que impulsan los mecanismos de resistencia.

En este estudio, el autor principal, Gareth Weedall, y sus colegas se propusieron identificar los factores genéticos de la resistencia a los piretroides en el mosquito Anopheles funestus, uno de los principales insectos vectores de la malaria en África.

Usando una combinación de técnicas de secuenciación, identificaron un solo alelomorfo en el gen CYP6P9a que aumentó su actividad y promovió la resistencia a los piretroides.

Posteriormente, utilizaron una prueba de campo basada en el ADN que detecta la presencia de este alelo, y descubrieron que era común entre el mosquito Anopheles funestus del sur de África, aunque no estaba presente en los de África central y occidental.

Además, un estudio de campo en Camerún reveló que los mosquitos que portan el alelo de resistencia podían alimentarse mejor de voluntarios que dormían en chozas con mosquiteros revestidos con piretroides.

Los autores apuntaron que sus hallazgos representan el primer diagnóstico molecular para la resistencia metabólica del mosquito, 20 años después de que los científicos identificasen una causa importante de resistencia a los insecticidas.

Según Weedall, este descubrimiento "puede ayudar a los esfuerzos para comprender mejor cómo se está propagando la resistencia metabólica en todo el continente africano".