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domingo, 24 de marzo de 2019

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Cosas cotidianas que te pueden matar (o no)

Si metes un tenedor en algún enchufe, ¿de verdad te electrocutas?
La realidad: 


Si les introduces un objeto conductor, podrías recibir una fuerte descarga. Uno de los alveolos está conectado al cable neutro y el otro al de fase. La electricidad fluye de este último al primero.

Si insertas un objeto conductor en alguna de las dos ranuras, el flujo de corriente se interrumpirá e irá hacia ti. Esto sucede más a menudo de lo que te imaginas: según la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, 5,500 personas fueron a urgencias en 2015 con heridas provocadas por accidentes originados en las tomas eléctricas.

Los nuevos enchufes de corriente adaptados para los interruptores residuales son más seguros, ya que interrumpen la energía si se produce un desequilibrio… debido a que parte de la corriente se ha desviado hacia ti. Pero aun así puedes recibir una descarga.

¿Podría matarte? Sí. Una sacudida de 120 voltios es capaz de provocarte un paro cardiaco.

Sartenes de teflón

El temor: Los pedacitos de teflón que desprende la sartén te envenenarán.

La realidad: La Asociación Estadounidense contra el Cáncer afirma que no se tiene registro de riesgos derivados de comer alimentos cocinados en sartenes con este material. Pero debes preocuparte si el utensilio alcanza una temperatura muy elevada.

Los plásticos del recubrimiento, llamados fluoropolímeros, empiezan a desprenderse a los 260 grados Celsius. A los 350 liberan al menos 6 gases tóxicos. Si los inhalas, pueden detonar problemas respiratorios y enfermedades similares a la gripe. Estos humos pueden acabar con la vida de las aves domésticas.

¿Podría matarte? Come ese delicioso desayuno tranquilamente. No te pasará nada.

Bolsitas de gel de sílice

El temor:
Los paquetes de gel que vienen en los empaques contienen la leyenda “no ingerir”, así que deben ser letales.

La realidad: La Asociación Estadounidense de Centros de Control de Envenenamiento registró 33,705 incidentes de personas que habían ingerido sílice en 2010; casi el 90 por ciento eran niños menores de 6 años.

Sin embargo, ninguno murió envenenado: el dióxido de silicio es químicamente inerte y no tóxico. El verdadero peligro radica en asfixiarse con partículas que lo contienen.

¿Podría matarte? No. Mantén las bolsas fuera del alcance de los niños.

Microondas

El temor:
Los hornos de microondas emiten radiación y pueden provocar cáncer.

La realidad: Hay dos tipos de radiación. La ionizante, como la de una explosión nuclear, es la dañina. Los hornos emiten radiación no ionizante, que es más segura, y a un nivel lo bastante bajo como para cumplir con las normas de seguridad.

Estos electrodomésticos funcionan dentro del rango de 3 gigahercios en promedio, una zona dentro del espectro electromagnético bastante inofensiva.

¿Podría matarte? No. Puedes seguir calentando tus alimentos sin preocuparte.

Teléfonos móviles

El temor:
La radiación del celular puede dar pie a cáncer en el cerebro.

La realidad: Por suerte, los teléfonos, como los hornos de microondas, emiten radiación no ionizante, la que es segura. Tu celular funciona con 2 gigahercios de radiación por segundo, menos aún que el microondas.

Pero algunos estudios han demostrado el aumento del riesgo a desarrollar un tumor cerebral en las personas que lo utilizan en exceso.

¿Podría matarte?: Quizá no. Pero aún se están realizando investigaciones al respecto.

Envases de plástico para alimentos

El temor:
El horno de microondas desprende sustancias químicas del plástico y los alimentos las absorben.

La realidad: El bisfenol A (BPA), compuesto químico presente en los envases de plástico duro y transparente de la comida preparada, así como en los recipientes que almacenan comestibles, se filtra a los alimentos cuando los calentamos en el micro-ondas.

Si bien existen estudios que lo han vinculado al asma, los problemas reproductivos, la diabetes y las cardiopatías, entre otros, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos afirma que la cantidad de BPA que contienen los plásticos que usamos a diario es inocua.

¿Podría matarte? No. Pero en vez de emplear envases de dicho material, utiliza contenedores de vidrio o de cerámica con la leyenda “apto para microondas”.





5 tecnologías que cambiarán al mundo

En cinco años la población de la Tierra llegará a más de ocho mil millones. Nuestra compleja cadena alimentaria, ya estresada por el cambio climático y un suministro de agua limitado se resentirá aún más. Para satisfacer las demandas de este futuro superpoblado, necesitaremos nuevas tecnologías y avances científicos sobre la seguridad e inocuidad de los alimentos.

Es por esto que investigadores de todo el mundo trabajan en cinco soluciones en cada eslabón de la cadena alimentaria. Desde ayudar a los agricultores a maximizar los rendimientos de los cultivos, frenar enfermedades por alimentos, hasta formas de reutilizar el plástico.

“Con estas innovaciones se podrán atacar problemas de salud y medio ambiente en el mundo. Así, ayudar al agricultor a maximizar su rendimiento, al consumidor a prevenir enfermedades y al medio ambiente a reutilizar el plástico” aseguró Eduardo Gutiérrez, gerente general de IBM México.

A continuación, un resumen de las innovaciones que los científicos están desarrollando:

1. Los dobles digitales de la agricultura ayudarán a alimentar a una población creciente utilizando menos recursos

Para finales de siglo la población de la tierra aumentará en un 45 por ciento, mientras que las tierras cultivables disminuirán en un 20 por ciento.

Para ayudar a alimentar a una población creciente utilizando menos y más eficientemente los recursos, los investigadores de IBM están creando un modelo virtual del campo, es decir un DOBLE DIGITAL o Digital Twin.

Dentro de los próximos cinco años, utilizando la inteligencia artificial podremos usar estos datos para pronosticar con precisión los rendimientos de los cultivos. Para ayudar a los agricultores a tomar mejores decisiones, el Doble Digital combina datos, satélites, teléfonos móviles y sensores con capacidades de inteligencia artificial para recopilar y analizar datos visuales no estructurados sobre el uso de la tierra agrícola, desde la química del suelo y el suministro de agua hasta enfermedades de cultivos, uso y disponibilidad de equipos, tormentas inminentes, olas de calor y de frío; todo para cumplir con la promesa de mejorar la calidad y seguridad de los alimentos.

2. Blockchain evitará que se desperdicie más comida
Un tercio de la comida producida en el mundo se desperdicia antes de ser consumida

Según cifras del Banco de México, en el país se desperdician alrededor de 20.4 millones de toneladas de comida al año

Dentro de cinco años se eliminarán infinidad de costosas incógnitas en la cadena de suministro de alimentos. Blockchain rastreará la comida desde el cultivo hasta el supermercado y utilizará esa información para predecir los productos que los consumidores querrán y en qué momento exacto los querrán.

Desde los agricultores hasta los proveedores de supermercados, cada participante en el ecosistema alimenticio sabrá exactamente cuánto plantar, ordenar y enviar. La pérdida de alimentos disminuirá considerablemente, los agricultores aumentarán los rendimientos de los cultivos y los productos que terminen en los carros de los consumidores serán más frescos.

3. Club de cultivo: Mapear el microbioma nos protegerá de las bacterias malas
Anualmente las enfermedades transmitidas por alimentos tienen un costo médico de 9 mil millones de dólares

Dentro de cinco años los inspectores de seguridad alimentaria de todo el mundo adquirirán una nueva herramienta: la capacidad de usar millones de microbios para proteger lo que comemos. Los investigadores están combinando big data y microbiología para recopilar una enorme base de datos de genomas.

Estos microbios, algunos saludables para el consumo humano y otros no, se introducen regularmente en los alimentos que salen de establecimientos agrícolas, fábricas y supermercados.

La habilidad de monitorear los comportamientos de los microbios en cada etapa de la cadena de suministro, constantemente y a un bajo costo, representa un enorme salto para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y potenciar aquellas que son benéficas.

4. Detectives del plato: Los sensores de inteligencia artificial detectarán los patógenos transmitidos por los alimentos en el hogar

La salmonelosis es una de las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes y ampliamente extendidas. Según la OMS afecta anualmente a decenas de millones de personas de todo el mundo y provoca más de cien mil defunciones.

Dentro de cinco años, los agricultores, procesadores de alimentos y tiendas de comestibles del mundo, junto con miles de millones de cocineros en el hogar, podrán detectar contaminantes peligrosos sin esfuerzo en sus alimentos. Todo lo que necesitan es un teléfono celular o una mesa con sensores de inteligencia artificial. Los científicos están creando sensores de IA potentes y portátiles que pueden detectar patógenos transmitidos por los alimentos en cualquier momento y lugar donde puedan aparecer.

Los sensores funcionarán a través de una aplicación de smartphone y de esta forma detectar bacterias aproximadamente 75 veces más pequeñas que un cabello humano, lo que permite a todos los eslabones de la cadena alimentaria —incluso consumidores— detectar la existencia de bacterias como E. coli o Salmonella dañina antes de que se convierta en un brote.

5. ‘Cirugía plástica’: un nuevo proceso de reciclaje radical dará nueva vida al plástico viejo
Cada año 8 millones de toneladas de plástico son arrojadas al mar. Para 2050 se proyecta que en el océano habrá más plástico que peces.

En cinco años, la eliminación de basura y la creación de nuevos plásticos se transformarán por completo. Todo, desde cartones de leche hasta recipientes, bolsas de alimentos y empaques plásticos (PET) ya existentes, podrán ser reutilizadas.

Todo gracias a VolCat, un proceso químico catalítico que digiere ciertos plásticos (llamados poliésteres) en una sustancia que puede ser devuelta directamente a las máquinas de fabricación de plástico.

A diferencia del reciclaje mecánico tradicional, el reciclaje de plásticos del futuro descompondrá tanto plásticos transparentes como de colores, así como recipientes sucios y limpios, para generar un producto final de alta calidad que es 100 por ciento reciclable.

Para las personas en el hogar, los futuros avances en el reciclaje significarán que ya no será necesario clasificar, enjuagar y separar los contenedores, envoltorios o plásticos usados.






Lo que te dicen tus uñas

A todos nos gustaría tener uñas fuertes, saludables y brillantes como perlas. Por desgracia, la realidad suele ser muy diferente: las tenemos quebradizas, manchadas o con surcos que las afean. Afortunadamente, el problema a menudo es estético, no médico. Pero un vistazo a las uñas sí revela algunas cosas sobre la salud. Descubre a continuación lo que el aspecto de tus uñas está indicando.


Hoyuelos
Si tus uñas presentan hoyuelos del tamaño de la cabeza de un alfiler, la causa es la descamación de los corneocitos (células córneas) de la superficie, y es algo normal y totalmente inofensivo.

Los hoyuelos profundos son una posible señal de psoriasis; los poco profundos pueden indicar eccema o ser resultado de las condiciones de trabajo (usa guantes para evitar el contacto con sustancias abrasivas).

Si los hoyuelos de tus uñas son por descamación, en un salón de manicura te los pueden emparejar.

Surcos

Los surcos finos y longitudinales (verticales) suelen aparecer al final de la edad madura y no son motivo de alarma. Date masajes regularmente en toda la superficie de las uñas con aceite de oliva. La falta de líquido en el organismo también altera la estructura de las uñas, así que toma agua suficiente (los expertos recomiendan beber al menos un litro al día).

Los surcos transversales (horizontales) suelen formarse después de una lesión o una enfermedad que cause fiebre.

Resecas y quebradizas
¿Tienes las uñas resecas y quebradizas? No te preocupes. En la mayoría de los casos es un problema meramente estético, causado por el contacto frecuente con el agua y con sustancias abrasivas, como limpiadores y detergentes.

Aplícate crema para manos a menudo, de ser posible cada vez que te las laves. Usa sólo removedor de esmalte sin acetona, y ponte guantes cuando hagas los quehaceres o arregles tu jardín. Un masaje con un aceite especial para uñas también obra maravillas.

Si el estado de tus uñas no mejora con estas medidas, es posible que la causa sea un trastorno de la glándula tiroides. Otro posible culpable es la deficiencia de hierro o de cinc. Si éste es el caso, lo mejor será que consultes al médico.

Curvadas
Las uñas en vidrio de reloj (con una curvatura convexa) normalmente se presentan junto con un engrosamiento de las yemas que los médicos llaman acropaquia o dedos en palillo de tambor.

Una causa común es la insuficiencia de oxígeno en las extremidades, lo cual significa que las uñas en vidrio de reloj pueden ser una señal de alarma de alguna enfermedad cardiaca, respiratoria o hepática, y su aparición exige consultar al médico.

El término “uñas en cuchara” se refiere a una condición en que la parte media de la uña se hunde y la punta se curva hacia arriba. Dos causas frecuentes son el uso de jabones desengrasantes y el contacto con limpiadores irritantes o materiales de trabajo como el cemento. Así que cambia a productos de limpieza suaves y usa guantes para las tareas de la casa y trabajos ocasionales.

Otra causa posible es la anemia, así que si el problema persiste, consulta a tu médico. Seguramente te pedirá que te hagas un análisis de sangre para conocer tu concentración de hierro.

Manchas
Las uñas manchadas suelen ser consecuencia de factores externos como productos químicos, esmaltes para uñas de colores intensos y golpes. Si la zona afectada se ve blancuzca o amarillenta y parece estarse extendiendo, podría tratarse de una infección por hongos.

Si un solo dedo o un segmento de la uña está manchado, el uso de un esmalte medicinal para uñas podría resolver el problema.

Si el caso es grave debes consultar a tu médico, el cual te recetará el fármaco adecuado para solucionar el problema. Sobre todo, ¡sé paciente! Las infecciones por hongos son pertinaces y pueden reaparecer si suspendes el tratamiento antes del tiempo indicado.

Una mancha o franja pardusca podría ser señal de melanoma. Si tienes dudas, acude de inmediato a un dermatólogo.





Tu teléfono es un cerebro cibernético

Los primeros ordenadores eran mastodontes de rieles, engranajes y mecanismos imposibles que ocupaban grandes habitaciones y realizaban tareas que hoy nos resultan irrisorias. En unas pocas décadas, el tamaño de los ordenadores disminuyó, a medida que aumentaban sus capacidades y su velocidad de proceso.


La ley de Moore ha ido señalando el ritmo de crecimiento de esos bichitos que al mismo tiempo se han ido asomando más a zonas cada vez más íntimas de nuestra identidad. De unidades de cálculo para departamentos militares a ordenadores personales en cada casa y de ahí a nuestro bolsillo e incluso nuestra muñeca.

Cualquier smartphone moderno tiene mayor capacidad de cómputo que los ordenadores que llevaron a los primeros astronautas a la luna. Alexa o Google Home nos ayudan a poner luz suave que nos arrope y nos cantan algo animado si nos sentimos solos. Mi amigo Txema llama exocerebro al móvil, entre resignado y realista.

La idea de tener un interfaz conectado a esa especie de cerebro omnisciente va adquiriendo cada vez un significado más definido. El año pasado ya unos científicos sudafricanos anunciaron a bombo y platillo que habían conectado un cerebro a internet.

En realidad, era una página web que mostraba la actividad registrada por un encefalograma que transmitía esa actividad neuronal a un ordenador pequeñito. Un poco exagerado llamarlo Brainternet, y además el nombre es horrible, pero ocupó titulares durante un tiempo y provocó mensajes agoreros en los que nuestro cerebro sería una cosa más en la internet de las cosas.

Sin desdecir el Brainternet, que tiene su mérito, algo más ambicioso es el proyecto Neuralink, del bueno de Elon Musk, que se plantea transferir información de modo bidireccional entre el cerebro y un ordenador o los ordenadores conectados a internet. Antecedentes no le faltan. A nivel básico y muy funcional, la historia de los interfaces cerebro-máquina para ayudar a personas con discapacidad es una historia plagada de éxitos.

La clave está en que nuestro cerebro funciona (entre otras cosas) por impulsos eléctricos que estamos aprendiendo a traducir de un modo cada vez más complejo. Este mismo año tres equipos independientes han publicado resultados sobre traducción en palabras y frases de impulsos eléctricos registrados en el cerebro. Otro equipo ha sido capaz de conectar los cerebros de tres personas para jugar juntos al Tetris de modo bastante parecido a lo que llamaríamos telepatía.

Y todo a través de esos impulsos eléctricos. Los efectos espectaculares están lejos aún, pero especular es gratis y le da a uno por pensar que a lo mejor eso de que el móvil es nuestro exocerebro no es sino el primer paso para convertirnos en los exocuerpos de un cerebro global al que estaremos conectados en una partida de Tetris que va a ser la leche.

Va a hacer falta comprender mejor el cerebro –estamos en ello, HumanBrainProject es hoy en día el mayor proyecto científico conjunto de Europa– y seguramente necesitaremos muchos avances en la capacidad de cómputo, porque la dimensión de la complejidad del asunto es inabarcable para los ordenadores de hoy. Quizá haya que esperar a que nos echen una mano los tan nombrados ordenadores cuánticos.

Pero, bueno, los primeros ordenadores cuánticos son hoy en día mastodontes de superconductores, electrones y mecanismos imposibles que ocupan grandes habitaciones y realizan tareas que nos resultan irrisorias.





¿Por qué triunfan los mediocres?

La mediocridad es un arte. Al menos, eso piensan los mediocres. Un arte cuyo único objetivo es la supervivencia. Ya sea esta laboral, emocional o social.

«En el país de los ciegos, el tuerto es el rey». Una frase que hemos escuchado toda la vida y que representa el máximo exponente de la mediocridad. Porque en esta filosofía, el éxito reside en la habilidad de deshacerte de las personas que puedan delatar tus carencias, rodeándote, en cambio, de esas otras que las encubren.

Una de las características que identifica al mediocre es su facilidad para alegrarse ante la desgracia ajena. Esa es la razón por la que ese tipo de personas pasan más tiempo mirando hacia afuera que hacia adentro. Y también, del enorme éxito de muchas noticias sensacionalistas en las que se celebran los fracasos de demás porque sirven para acallar los propios.

Hay otras dos características más que también identifican al mediocre. La primera es su capacidad de camuflaje. Cuando existía el servicio militar obligatorio en España, el primer consejo que te daban al incorporarte a filas era que no fueras «ni el más listo ni el más tonto». Es decir, que estuvieras en «la mitad de la montaña», que es el sentido original que le da el latín a esta palabra.

La segunda característica es su habilidad para no implicarse. Es lo que Karel Kosik, en su libro El hombre nuevo, llamaba «el alma bella». El alma bella es aquella persona que, al no tomar decisión alguna, está exenta de cometer errores. Lo cual le permite, al mismo tiempo, poder criticar a cualquier otra que los cometa.

Por eso la mediocridad ha terminado convirtiéndose en una forma de éxito. Somerset Maugham decía que «solo una persona mediocre está siempre en su mejor momento». Jamás triunfa, pero jamás fracasa. Y eso le permite, especialmente en épocas de crisis donde los errores tienen mayores consecuencias, ser valorada como alguien menos brillante, pero más controlable.

En el mundo empresarial y político es donde los mediocres mejor se desenvuelven. Porque en ellos, su labor no consiste tanto en prosperar como en evitar que otros prosperen. Una estrategia que le puede permitir incluso llegar a algún puesto de responsabilidad. Y una vez en el mismo, todo le resultará más fácil. Ya solo tiene crear un equipo formado por personas jamás le hagan sombra.

Los norteamericanos tienen una forma jocosa de describir este escenario: «¿Sabes cuál es el secreto del éxito? Busca una persona ambiciosa, inteligente, trabajadora, capaz de sustituirte… y despídela».

Esta obsesión puede alcanzar tal nivel de vileza que, en algunos casos, cuando dejan su puesto y eligen a un sucesor, aterrados ante la idea de que su mediocridad pueda quedar desenmascarada ante los aciertos del mismo, suelen nombrar a alguien más mediocre todavía. Ejemplos tenemos muchos y seguro que ahora mismo se te ocurren unos cuantos.

El problema es que tanto los partidos políticos como las empresas pueden soportar un número determinado de mediocres. Sobrepasado el mismo, esas instituciones inevitablemente se colapsan. Pero para entonces, el mediocre que dio origen a todo ello ya no se siente responsable. Más aun, para su satisfacción personal, lo normal es que llegue a creerse que eso ha sucedido precisamente porque él ya no está en el cargo.

Ese es el último pecado del mediocre. El intentar persistir en la memoria de los demás a partir de la hecatombe que se produce tras su ausencia. Y todo porque en su miserable vida jamás tuvo en cuenta lo que su día nos anunciara Borges: «Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes».





¿Las mascotas deben comer según su biología o según tus creencias?

Revisaba el científico J.M. Mulet su correo y, de pronto, vio un mensaje que lo dejó atónito. Hablaba de «gatos veganos»:

«Muy buenos días, doctor.

Soy veterinario clínico de pequeños animales desde hace ya 18 años. Todos los años asistimos al menos a tres congresos científicos “regulares”, a uno o dos más de los “irregulares” y nos inscribimos a dos programas de “formación continuada”. Tenemos una extensa jornada laboral y las urgencias nos deja, siendo benévolos, sin un 80% de los fines de semana.

Le cuento esto para que se pueda hacer una idea de cuál es el grado de frustración que sentimos cuando después de 30 o 40 minutos de argumentaciones (con base científica) para recomendar una determinada alimentación para una mascota, el propietario decide hacer caso omiso de nuestro consejos y nos dice: “Pero es que el criador me dijo que le diera pienso Grain Free o natural o ecológico…” (modas sin ninguna base científica).

Esto nos pasa con MUCHA frecuencia. Incluso más de una vez nos han venido a preguntar si teníamos “pienso vegano para gatos” (el gato es un carnívoro casi estricto)».


Escribía, desesperado, este veterinario. En aquel verano de 2017 hablaba de una «moda». No apuntaba mal. El veganismo está en efervescencia. Año y medio después, The Economist lo ha consagrado a una de las grandes «tendencias» de 2019. La revista se refiere a la alimentación de los humanos, pero está visto que muchas personas imponen a sus animales sus hábitos de vida, sus ideologías y hasta sus cuidados de belleza.

No se conocen en la naturaleza gatos veganos. Pero el siglo XXI ha venido militante y ahora muchos felinos que babean por zamparse un roedor no prueban ni pizca de carne.


—Solo tienes que poner «pienso vegano para gatos» en Google y te van a salir un montón de ofertas. También hay gatos vegetarianos: les ponen leche y algo de huevo —indica Mulet—. Hay gente vegana que hace a sus mascotas veganas.
Y aquí salta la alarma. Los gatos tienen las tripas demasiado cortas para digerir una alimentación vegetal y unos dientes demasiado afilados para comer solo bolitas de pienso de laboratorio: «El problema es que estamos antropomorfizando. Los humanos somos omnívoros. Podemos adaptarnos a cualquier tipo de dieta, pero los gatos no tienen ni el mismo estómago ni las mismas necesidades energéticas que nosotros. Los gatos son carnívoros estrictos», advierte Mulet. «Hacerlo vegano es matar al pobre gato de hambre. Es una dieta muy mala».
—¿Por qué algunas personas tratan de humanizar a su gato?
—El primer fallo es pensar que un animal es una persona. Los animales no tienen las mismas necesidades nutricionales ni el mismo sistema digestivo ni el mismo metabolismo que tú. No se puede tratar a un animal como a una persona —comenta Mulet—. El segundo fallo es decidir que un animal tiene que alimentarse de acuerdo a tu ideología. Estás anteponiendo tus ideas al bienestar del animal. Si tú quieres darle una dieta vegana porque tú eres vegano, vale, pero estás matando al gato. No hay más. Tu ideología puede ser muy loable. Puedes querer que tu gato no contribuya al calentamiento global y que tome una alimentación ética, pero es que la evidencia es la evidencia. Y lo peor es que ya asumes que es como tú y que tiene que pensar como tú y hacer lo que haces tú. Ahí viene el problema: no piensas en sus parámetros biológicos.

La ética quiere parar los pies a la naturaleza
El gato vegano no se alimenta de guisos de col y puerro. En su plato echan comida «elaborada con todos los nutrientes, aminoácidos, minerales y vitaminas necesarias para alimentar a gatos sin contribuir al sacrificio de otros animales», según dicen en un paquete de pienso vegano. Ahí deben estar incluidas las vitaminas y sustancias que tanto hay en la carne y tan poco en los vegetales.

Esa misma frase incluye la razón por la que muchas personas optan por la alimentación y los piensos veganos: «Detrás de cualquier producto cárnico hay un animal que nació, vivió y murió sin poder disfrutar de su vida, sin poder tocar a su madre ni jugar con sus hermanos; un animal que sufrió miedo, estrés y enfermó, para finalmente montar en un camión en el que por primera vez vería la luz del sol y posteriormente morir y ser despiezado», aseguran desde el refugio La vida de color frambuesa.

El fundador y director del Centro de bienestar animal y ética de la Universidad de Winchester (Reino Unido), Andrew Knight, asegura que los gatos que viven en la naturaleza están forzados a cazar para sobrevivir. Pero los domesticados que viven en una casa, y no pisan más que baldosas y sofás, pueden alimentarse de forma correcta con piensos preparados para sus necesidades nutricionales. Es una «adaptación evolutiva», igual que se han acostumbrado a vivir encerrados en un piso, escribe en el ensayo En defensa de la comida vegetariana para gatos.

Este profesor y veterinario asegura que los piensos veganos pueden ser más saludables incluso, porque carecen de los productos de pésima calidad que incluyen muchos piensos de carne. Pero advierte que este cambio de dieta requiere un seguimiento. Hay que vigilar que no se alcalinice el PH de la orina del advenedizo gato vegano porque corre el riesgo de que se formen cálculos en sus riñones.

Gatos veganos: ¿Evolución o rebelión?
Preguntamos a la veterinaria Montserrat Peinado:

—Es una tendencia en auge que ha ido creciendo desde que se empezó a vender pienso vegano. Si se comercializa el asunto, se expande. Lo están moviendo algunas compañías por sus intereses económicos. Apenas hay veterinarios que apoyen este tipo de dieta.

A la consulta de Peinado también llegan gatos con problemas de salud por dietas veganas. «Es una aberración», comenta. «Quizá en 5.000 años puedan ser gatos veganos, pero ahora no pueden sintetizar la proteína vegetal. Por sus dientes, por su sistema digestivo… son carnívoros».

Y bajamos hacia el sureste para preguntarle a un veterinario almeriense, con más de 20 años de profesión, que pasa sus veranos en un pueblo llamado Cabo de Gata: mucho del tema sabe Alejandro Carmona.

—¿Llegan a tu consulta gatos veganos?
—Son una minoría, pero sí, sí hay. Ocurre cuando una persona se hace vegana y decide que su gato o su perro también lo sea. Yo entiendo las razones éticas del veganismo, pero creo que esa decisión debe ser solo de la persona. No hay que imponer una ideología sobre la alimentación del animal. El gato, en estado salvaje, solo come carne. Además, es muy delicado para comer.

Dice Alejandro Carmona que los gatos necesitan, sobre todo, proteínas, y las que mejor asimilan son de origen animal. Confía en que las pruebas que tienen que pasar los piensos veganos antes de ser comercializados garanticen una buena alimentación para el animal, pero cree que lo ideal es darle lo más parecido a lo que comería en libertad:

—No vas a poner a tu gato a comer ratones, pero sí debería alimentarse de una dieta similar a lo que él buscaría en estado salvaje.

A este veterinario le llama la atención otra «moda» citada por el gallego, el Grain Free: «Ahora hay muchos piensos sin cereales. Muchas personas alimentan a sus gatos y a sus perros con estos productos. Pero no es exclusivo de la comida para mascotas. En el supermercado encuentras muchos productos Grain Free para personas». Y cuenta que los dueños de los perros y los gatos veganos le comentan, asombrados, otro asunto. «Me dicen que sus animales se tiran unos pedos horribles y yo les digo: “¡Claro! ¿Qué quieres? ¡No tienen tracto digestivo para digerir esa comida!».

—¿Consideras estos cambios en la dieta de los gatos una evolución o una rebelión contra la naturaleza?
—No es una evolución. Esto es, claramente, forzar. No puedes cambiar en un año, ¡ni en cien!, el tracto digestivo que se ha ido formando durante miles de años. Lo que hay que hacer es echar cabeza: si eliminas la carne de la alimentación, debes buscar una forma de aportar los nutrientes que has dejado de tomar. Yo creo que hay dos tipos de veganos: el vegano razonable (que opta por esa dieta, pero mantiene la carnívora para su gato) y el vegano talibán (el que dice: «Yo soy vegano y mi gato come lo mismo que yo»).